Ha sido una constante a lo largo de los años; acordarse de vez en cuando de Richard D. James, ya fuera a través de aniversarios, de escucharle a través de otros artistas (o de sus pseudónimos) o por simples ganas de saber algo de él. Parecía que este año al menos íbamos a tener una dosis que saciara nuestras necesidades con la publicación del inédito Caustic Window LP. Pero, casualidades de la vida, con el repentino dirigible, las pintadas y su trolleada efigie topamos el mes pasado. Su regreso a la producción con su alias más conocido es sin duda el regreso (electrónico) del año. La vuelta de Aphex Twin.

Analizar en profundidad la obra del irlandés es a priori una tarea que lleva mucho tiempo, tanto por su vasta obra con todos sus pseudónimos, como –y más importante- por la riqueza y complejidad de sus composiciones. Aunque en no pocas ocasiones sea capaz de obnubilar como nadie desde texturas y estructuras mucho más sencillas, donde pequeños detalles son los que subliman su obra. Podemos discutir largo y tendido y encontrar opiniones para todos los colores sobre lo que transmite su música. Y sería de lo más normal, su capacidad creativa da para bastantes capítulos (su parte ambient, acid, drum/drill n bass, IDM…). Todos ellos han ayudado a construir el mito a lo largo de las dos anteriores décadas. No sólo para la música electrónica, también para construir el icono pop que ayudó a aupar la MTV y el extraordinario aliado de Richard, Chris Cunningham y sus vídeos. Luego añades a la ecuación su escurridiza personalidad y su trayectoria troll y tienes todos los ingredientes para un personaje único.

Analizar en profundidad la obra del irlandés es a priori una tarea que lleva mucho tiempo, tanto por su vasta obra con todos sus pseudónimos, como –y más importante- por la riqueza y complejidad de sus composiciones.

Hoy me quiero centrar en una de las características que más me maravillan de su discografía, no es algo que se dé en la mayoría de sus canciones, ni siquiera en todos sus discos, pero es algo que me fascina: sus finales. De cómo temas turbulentos de los que te podrían abollar la cabeza, pasan a un minuto final tan plácido como una balsa de aceite; sensaciones opuestas en una misma canción, fiel reflejo de su trayectoria en conjunto. O cómo lo que era ofensivo se vuelve más destructivo. En definitiva, hablo de esa vuelta de tuerca, de ese volantazo repentino o simplemente ese cambio sutil que eleva la canción a una categoría superior en sus instantes finales. El tipo de maniobras por las que esperábamos tenerlo de vuelta en activo. Hasta que llegue Syro, que ya veremos por dónde sale (y si está a la altura después de tanto tiempo), podemos refugiarnos en estas joyas.

Mt Saint Michel + Saint Michaels Mount

Percusión a un tempo endiablado (samples de Run DMC mediante), cantidades de ácido, breaks y una angelical voz femenina. Hasta aquí, todo lo normal en un tema del irlandés: agresividad, beats acelerados y todas esas capas que disparan apuntando en diferentes direcciones. Pero conforme pasamos la mitad de la canción, empieza a bajar las revoluciones, a tranquilizarse, hasta que llegados a un minuto del final, cuando parece que ya está todo vendido, la canción vuelve a resucitar. Y ahí comprobamos una vez más la maestría del irlandés, va entrecortando el tema vertiginosamente, sacudiendo con cacofonías como si se estuviera rayando el disco. Mientras tanto, la voz y los breaks desvaneciéndose. Nunca sabes por dónde te puede salir Aphex Twin, y esa sensación es maravillosa. Un corte que viene a agitar la calma y la delicadeza de la que anteriormente había hecho ostentación con Avril 14th en Drukqs.

Ziggomatic 17

Drukqs es el último disco que pudimos escuchar del irlandés como Aphex Twin. Un álbum que no suele ser de los más comentados, puede que del que menos se hable de hecho. Relegado a la sombra, tapado por los hermanos mayores, guarda sin embargo algunos picos en los que está en momentos de máxima inspiración, creando algunas joyas como esta ‘Ziggomatic 17’. Después de recibir hostias y más hostias a base de un aguerrido drill n bass, con bombos sin compasión, llega el último minuto, con un excelente ejercicio melódico en todas las capas, exhibiendo esa sensibilidad especial que tiene para componer y que le hace diferente. Y después de la sacudida, transforma el final en una dulce nana, con la maquinita que te da las buenas noches: “Thank you for your attention. Bye”.

Fenix Funk 5 (AFX)

Bajo el alias de AFX, además de toda la prolífica serie de epés que sacó para darle cancha al acid que más le gustaba y que se estaba perdiendo en aquél momento, existe una gran compilación como Chosen Lords. En ella encontramos otra de esas piezas de gala que acaban en un final exquisito. ‘Fenix Funk 5’ posee ese ácido, y esa atmósfera oscura, embadurnada de graves constantes y vocoders, que a partir del último minuto cambian 180º. Siguen los bajos y las voces espectrales, ahora envueltas en una cuidada y preciosa coraza repleta de melodía y arpegios que se turnan sutilmente para iluminar una canción que había empezado muy sombría. Una nueva vuelta de tuerca para edificar otra perla más en una trayectoria repleta de talento que aquí luce sobradísimo.

Entrance To Exit (AFX)

En la primera y fabulosa referencia de AFX, Analogue Bubblebath, esa época repleta de sonidos y samples desmesurados en su música, encontramos la gloria de ‘Entrance to Exit’. Un corte absolutamente demencial en el que exhibe toda la agresividad que con este aka estaba sacando a relucir en ocasiones. Poco más de cuatro minutos de locura en la que no deja de machacar a base de un bombeo de acid techno conjugado con sonidos estridentes. A partir de los tres minutos y pico enchufa el turbo para golpear aún más fuerte, dejar la percusión machacando e ir combinándola con ese sonido histérico. Y después frenada en seco. Y a limpiarte el sudor. Bendita locura.

Windowlicker

Por supuesto no puede quedarse fuera su tema más emblemático, ‘Windowlicker’. Recoge muchos patrones de la época del Aphex Twin más alejado de la experimentación más abrasiva, es el periodo post …I Care Because You Do. Era su momento más popular. En la canción converge una amalgama de recursos que la convierten en un tema disonante, raro y sin embargo; melódico. Un hito de la IDM. Pasan los años y aún sigo escuchándola con fascinación por lo atípica que es, como la atención que prestas a lo desconocido. Vocales modulados, una amalgama de percusiones, requiebros breakbeat… Todo manipulado en exceso con sonidos espectrales reproducidos por logaritmos en su base y que se traducen en dibujos si pasas la canción por un espectrograma.

Windowlicker recoge muchos patrones de la época del Aphex Twin más alejado de la experimentación más abrasiva

Aparte de lo futurista de todo el tema, lo más flipante, su final, un minuto en el que plancha todo lo anterior enviándolo a la vía y metiendo una capa electrizante que apenas respeta los patrones anteriores, dejando paso a las distorsiones y a todo el talento melódico del irlandés. Partiendo otra vez la canción en dos. Haciendo lo que le da la gana, rompiendo moldes, mostrando su superioridad desde su apatía al común de los mortales. Genio.

Espiral del final de Windowlicker, espectograma mediante
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