Anuncios

Los nuevos sonidos en el nuevo cine de terror

No descubro la pólvora hablando de la importancia que tiene la música en un género como el terror, donde su presencia resulta crucial para favorecer a crear la atmósfera que nos ponga los pelos de punta, o incluso su ausencia, como sucede en ‘Un Lugar Tranquilo’ (John Krasinski, 2018). En muchas producciones, especialmente en algunas producciones mayores, su uso está directamente ligado a generar el susto, siendo parte del recurso del jump scare que emplean con asiduidad estas pelis grandes.

Y al igual que están surgiendo nuevas formas de expresión en el cine de terror más independiente, la música que aparece en estas producciones debe adaptarse y buscar nuevos sonidos que casen con las ambiciones artísticas de dichas cintas. Vale la pena detenerse y fijarse en los nombres que colaboran en algunas de las pelis más destacadas en el género en el último lustro, cuya aportación resulta crucial en el éxito de las mismas y abre nuevos terrenos para explotar en el género de las bandas sonoras.

Disasterpeace (It Follows)

La pesadilla relatada en la segunda obra de David Robert Mitchell nos pone en la piel de Jay Height (Maika Monroe), una muchacha universitaria normal que de repente recibe una terrible maldición que básicamente persigue al maldecido en cuestión hasta causarle la muerte. A priori, una base sobre la que han partido miles de cintas de horror anteriores (y muy anteriores) a ella, incluso en el carácter puritano de la maldición en sí, que se transmite mediante contacto sexual. Pero al contrario de las cintas donde la Final Girl sobrevive por no caer en los pecados de la carne, la obra de Mitchell quiere salvar a su protagonista de un destino terrible e injusto que sólo le atormenta por disfrutar libremente de su cuerpo.

Tiene sentido que Mitchell, con una cinta que mira a lo antiguo pero sólo para propursarlo hacia el futuro, le diera las riendas de la música a Rich Vreeland, el hombre detrás de Disasterpeace, tomando de referencia nombres como John Carpenter – la bso muestra muchos ecos a la primera ‘Halloween’, cuya fuerza demoníaca tenía tanto de misterioso como de ímpetu imparable-. Pero, al mismo tiempo, las notas de Vreeland acaban teniendo mucho de videojuego arcade, las únicas referencias previas de Disasterpeace en el terreno de las bandas sonoras, cuya intensidad y espiritualidad se incrementa conforme van avanzando las fases en la película hasta la confrontación final, dando un cruce de estilos muy rico y fresco acorde con el espíritu de It Follows.

Colin Stetson (Hereditary)

El primer largometraje de Ari Aster como director/escritor esconde bastante oscuridad e inquietud dentro de una primera mitad que aparentemente se perfila más como un drama familiar de trauma y pérdida, plantando las semillas de lo que luego será un caos macabro y pesadillesco tan desquiciado como atrevido, sin importar cuántos se puedan quedar en el camino. Un relato retorcido desde la presentación, haciendo zoom a una maqueta de la casa para hacer transición hacia la familia protagonista, y que necesita de una mente igual de retorcida para dar ambiente sonoro.

Stetson ya había acometido varias excentricidades en su carrera como músico de jazz de vanguardia, desde readaptar en clave post-rock la tercera sinfonía de Gorecki hasta el cruce de jazz y metal extremo realizado en Ex Eye. Aquí su trabajo se reorienta al servicio del film, valiéndose de elementos electrónicos y de sus saxofones y clarinetes habituales para alimentar la paranoia y la perturbación que nutren la obra de Aster, volviéndose más malsana a cada compás. Con la excepción, eso sí, del requiebro final de ‘Reborn’, tan inquietante e inesperado como las imágenes a las que acompaña.

Thom Yorke (Suspiria)

Hay mucha osadía y salto al vacío en el mero intento de hacer un remake de un clásico del género como es ‘Suspiria’ (Dario Argento, 1977), pero lo que trata de acometer Luca Guadagnino se sale de cualquier escala que mida el descaro. Un ejercicio que trata de hacer más homenaje a lo que sintió el propio Guadagnino viendo la película que a la propia peli en sí, ofreciendo unos contrastes intensos pero, también, interesantes

Si lo que en la original de Argento todo era colores intensos y desmadrada psicodelia, aquí es tonos apagados e intensidad controlada. Por eso mismo, como contraste al rock progresivo y la lisergia que ofrecían Goblin para la versión de 1977, Thom Yorke toca sus habituales toques de pop artie ensimismado y dark ambient en clave sombría, tenue y turbada. No faltan los ecos psicodélicos a la anterior obra, como en esa crucial ‘Volk’ que se convierte en el punto álgido del álbum y acompaña a uno de los momentos más brillantes del film, pero lo que encontramos en el trabajo del líder de Radiohead aquí tiene algo de deliciosamente imperfecto como de singular. Igual que el remake en cuestión.

Michael Abels (Get Out / Us)

Este repaso no sería completo sin tocar a Jordan Peele, que se ha convertido en una especie de Rey Midas del terror tras años de ser un titán en el mundo de la comedia estadounidense. Con sus dos producciones originales se ha colmado de éxitos en crítica, público y premios, gracias a sus enfoques particulares llenos de ingenio, lecturas de clase y raza, pero también de amor profundo por el cine de terror clásico, incluyendo infinidad de referencias a decenas de obras de serie B, así como ese espíritu tan deudor de ‘La Dimensión Desconocida’ de la que ahora anda realizando su propia versión

Acompañarse de alguien como Michael Abels, con cierta tradición orquestal a sus espaldas pero también mucha querencia por los sonidos de la América negra (bluegrass, jazz, blues), ayuda a este equilibrio entre amor por lo tradicional y la visión de vanguardia. ‘Get Out’ comienza con una pieza llena de coros souleros y tono bluegrass, pero los ecos a otros sonidos de música negra van sucediéndose en distintas secuencias, como en la de la fiesta en el jardín o esa pesadilla tan sencilla como original como es “The Sunken Place

Menos rompedor resulta su trabajo en ‘Us’, quizá para acercarse a esas intenciones más tradicionales que tiene la peli, mucho más inmersa en las características del género que explicitar su discurso social -aunque también lo posea y sea importante-. Hay hasta una pieza titulada ‘Home Invasion’ que alude claramente a los sonidos que se pueden escuchar en pelis de esa clase.

Pero cabe quitarse el sombrero ante ‘Pas De Deux’, su particular deconstrucción de la ‘Why You Treat Me So Bad?’ de Club Nouveau, ya sampleada por Luniz en su ‘I Got 5 On It’ que figura y tiene su importancia en la película. Al ritmo de esos intensos violines, que van creciendo en fuerza y enriqueciéndose con toques electrónicos, se coreografía la secuencia de pelea/danza más macabra y deslumbrante que nos va a dar este año el cine.

Podríamos hasta hablar del uso que hace Peele de otras canciones en la peli, en ocasiones con cierta mala baba, pero eso casi da para otro artículo diferente.

Anuncios