Otra recopilación de buena mandanguita


A lo largo del año son muchos los discos de metal, en sus distintas variantes, que se publican. Más de los que podemos llegar a comentar por aquí en nuestra mejor semana. Pero eso no quiere decir que no los tengamos en cuenta, que nos los conozcamos o que no nos parezcan lo suficientemente recomendables.

Por eso mismo, al igual que en un post que saqué yo mismo no hace mucho, aquí dejo otra selección de discos metaleros que merecen la pena si te atraen las distintas ramas del sonido pesado.


The Ruins of Beverast — Exuvia

Tras varios años de carrera, parece que los germanos The Ruins of Beverast han logrado dar forma a su particular obra maestra. Con Exuvia (Ván, 2017) logran una magnífica mezclas de estilos, desde el black metal al funeral doom más esotérico pasando por elementos tribales que refuerzan el salvajismo y la intensidad del trabajo. Cierto es que estamos ante una obra de digestión poco ligera y compleja, pero cuya exquisitez se acerca perfectamente a la maravilla realizada por Schammasch el año pasado.


Dead Cross — Dead Cross

Una propuesta un poco más peliaguda por rozar la frontera de lo que es metal y lo que no, pero que tiene bastantes argumentos para aparecer en la lista. Lo primero que llama la atención de Dead Cross son dos nombres: Mike Patton y Dave Lombardo, cantante y batería respectivamente de la agrupación. Junto con Mike Crain e Justin Pearson dan forma a este debut homónimo que no llega a la media hora de duración y da rienda suelta a un atrevido crossover thrash que nos hace pensar en una versión hardcorizada de los añorados Fantômas. A la altura de lo que cabe esperar de hombres con el currículum de Patton y Lombardo.


Hell — Hell

https://soundcloud.com/sentientruin/hell-wandering-soul

El nombre y la portada casi parece gritar “cliché” a los cuatro costados, pero este proyecto de Salem tiene bastante que ofrecer, lo suficiente para que dejes los prejuicios en la puerta. En su cuarto álbum de estudio, el artista que se hace llamar M.S.W. y es el nombre tras el que se esconde Hell ofrece un cóctel potente y abrasador de doom y sludge, con un corrosivo drone de aderezo que ayuda a hacer justicia a ese “Extreme Funeral Doom Metal” con el que se etiqueta a sí mismo. El sonido es abrumador y las composiciones tienen bastante chicha, con riffs muy tremendos y momentos de pura apisonadora infernal (pun intended).


Xanthochroid — Of Erthe And Axen – Act I

El metal progresivo no está dando muchísimo juego este año -con honrosas excepciones, pero eso, excepciones- así que se agradecen trabajos tan deslumbrantes como la primera parte de esta doble obra de Xanthochroid. Aunque los primeros cinco minutos puedan dar a entender que estamos ante otra clase de banda, los californianos (no, podría colar como escandinavos, pero no lo son) ofrecen un trabajo completísimo y atrevido de metal progresivo extremo, evocando tanto a Ihsahn como a Devin Townsend en sus momentos más tralleros, pero dejando también una calidad exquisita en los detalles melódicos y deslumbrando con momentos de puro progresivo. Esperando ya su segunda parte, anunciada para octubre.


Havukruunu — Kelle Surut Soi

Los que tampoco son escandinavos (técnicamente) son los finlandeses Havukruunu, que llegan con un segundo larga duración de obligada escucha para aquel con un mínimo interés por los oscuros mundos del black metal. Sus toques paganos y cercanos al melodic black metal harán su escucha disfrutable para los que no conectan con las variaciones más modernas del género mientras que los que gozasen con los trabajos más recientes de Panopticon también encontrarán plato de su gusto por los exquisitos toques de folk nórdico que van colando de vez en cuando, sobre todo al inicio del primer y último tema. La primera canción ya es uno de los temas de metal del año.


Amenra — Mass VI

Los belgas son bastante conocidos para todo aquel que se sumerga de manera habitual en los circuitos de metal undergroud. Su abrasivo sludge y post-metal son una marca reconocible que vuelve a verse poco alterada en su sexto álbum. Uno podría estar hasta el gorro de escuchar otro disco parecido de una banda tan angustiosa y que ofrece pocas concesiones como Amenra, pero clavan tanto ese desgarrador toque que les caracteriza que cualquiera les dice que no.


Cormorant —Diaspora

Mentiría si no dijera que Cormorant han sacado el disco que llevo dos o tres años esperando que saquen Thy Catafalque. El vanguardista esfuerzo de los californianos logra una conjunción muy imaginativa y profunda de las raíces del metal progresivo y el black metal, difuminando por completo sus barreras y otorgándoles una robustez necesaria para un disco de una hora repartida en cuatro temas. El resultado es abrumador y deslumbrante.


Mountains Crave — As We Were When We Were Not

Contar en su filas con dos miembros de A Forest of Stars debería ser suficiente para prestar atención al debut de Mountains Crave, pero si eso no fuera suficiente, el contenido os convencerá. Un black metal atmosférico muy elaborado, exquisito y deslumbrante. Si te supo a poco el regreso de Wolves in the Throne Room, este trabajo posiblemente logre satisfacer tu necesidad.

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