Hace ya algunos días el sello electrónico Tri Angle, afincado en Brooklyn, anunciaba a través de un tuit que había acabado la estapa después de diez años de trayectoria. Así lo explicaba su creador, Robin Carolan, advirtiendo en una nota del punto final. Un sello independiente que durante una década logró definir su propia personalidad, manteniéndose firme desde su óptica independiente y apostando por nuevos estilos y tendencias, fundamental para un sello que se hace llamar independiente. Con un sonido muchas veces atravesado por el ambient oscuro y la tendencia witch house de sus inicios, hasta los ritmos rotos y bruscos derivados del UK Bass siempre, estuvo siempre en las tendencias punteras del momento. O en varias de ellas. A la vista queda su legado, con buen ojo de Carolan para impulsar a artistas tan importantes hoy como Clams Casino, transgresores como Lotic, o portentos sonoros como Roly Porter. Pocos lanzamientos en cada curso, pero siempre siendo uno de los sellos que había que poner en la diana a la hora de abordar algunos de los discos más importantes de la temporada. Con una gran regularidad en el interés sonoro que despertaba. El sello fue creciendo conforme lo hicieron sus portaestandartes.

Repasamos en este pequeño homenaje alguna de esas piezas más importantes.

Clams Casino – Rainforest EP (2010)

Antes de empezar sus fantásticas (no todas) mixtapes con las bases para grandes productores del hip hop, este antológico EP deja claro el talentazo de Casino como beatmaker, con unos graves bien potentes, a veces casi en downtempo, mostrando cuán disfrutables podían ser esas bases sin el MC rapeando encima. Además de elocuentes piezas de hip hop instrumental, en las pocas secciones vocales que hay, junto a ese tempo bajo, Casino se orientaba también al witch house de aquellos años, pasando su filtro personal con unas percusiones y bases que quitan el hipo en temas como ‘Gorilla‘. Junto a los sampleos que evocaban a la naturaleza, un EP redondo que se traduciría en una gran cotización en los años siguientes para muchos raperos. Una mente privilegiada.

Vessel – Order of Noise/Punish, Honey/Queen of Golden Dogs

Si hay varios nombres que se asociand directamente a Tri Angle, uno de ellos claramente es el de Vessel. En su tridente publicado en el sello neoyorkino se ve la mutación de su sonido, desde un debut que venía del future garage post-Burial y que se revolcaba con postulados IDM, a la gran trituradora sonora que era Punish, Honey. Un trabajo hedonista y sensual, marcianamente atractivo ya que se edificaba sobre unas bases eminentemente industriales, aunque abriendo las puertas a otros sonidos. Un delicioso y aún muy disfrutable álbum que culminaría su transformación con el deconstructed club de Queen of Golden Dogs. Este presentaba un sonido marca de la casa, más detritus ornamentado con música medieval, superándose y dando un paso más allá con una propuesta ahora sí catalogable como ‘rara’. Sonidos primigenios a los que luego pasaba ese filtro con ramalazos UK Bass e IDM como en sus discos anteriores. Resultó un álbum pasado de rosca, pero ahí residía su gracia y sobre todo la inquietud de Vessel. Un tipo despojado de corsés que muta su piel en cada álbum.

Lotic – Power (2018)

Precisamente, sobre deconstructed club, uno de los más apasionantes y a la vez importantes es Power de Lotic, que llegó después de dejar muy buen sabor de boca con Heterocetera. Este era un álbum que al igual que el sello, siempre ha estado en general acorde a las nuevas tendencias de la electrónica, y ese era el eje vertebrador del sello. Modernidad. En el debut de Lotic, este tiró de un potente UK Bass, agresivo, que transmitía tanta rabia y fuerza como el mensaje que su productor pretendía, abordando temas como la identidad de género o la brutalidad policial a la comunidad afroamericana en EEUU. Un trabajo cruzado tremendamente por la realidad del momento, todo embadurnado de ese movimiento del deconstructed club que tantos buenos trabajos ha ido dejando en poco tiempo, redefiniéndose constantemente al apuntar en varias direcciones sonoras sus ejecutores partiendo de unos pilares básicos tanto a nivel sonoro como sobre todo conceptual.

Evian Christ – Waterfall (2014)

Otro de los nombres ligados al sello es el de Evian Christ, que con epés como Waterfall ejecutaba ese agresivo trap electrónico (antes de ese otro trap), semimacarra, que a la vez también suponía un ligero cambio con respecto a su EP o mixtape anterior. En el primero se acercó a los collages sonoros y territorios más ambientales, y en la otra referencia más hip hop instrumental cercano al witch house, muestra de aquellos año y del sonido por el que apostaba el sello. En cualquier caso, la impronta que queda en Christ está más cercana a la de estos sonidos de ritmos tumultuosos como los de Waterfall, con importantes despliegues en directo, y a la vez es otro de los productores camaleónicos que poblaban el sello, buscando un sonido con el que experimentaron diferentes horizontes en poco tiempo.

Forest Swords – Engravings (2013)

Por supuesto, uno de los trabajos clave en el sello fue el debut de Forest Swords, un sinuoso álbum de ambient dub que casaba a la perfección con la personalidad de Tri Angle, abordando referencias en coordenadas sonoras que siempre solían inmiscuirse en la profundidad del sonido, esta vez alejándose del witch house para dibujar un sensual ambient con trazas de sonidos orientales. En sus diez años, sigue siendo una de las referencias más singulares del sello por ese sonido tan personal, tan psicodélico. Un dubstep moderado que avanzaba lento para que digireses tranquilamente los paisajes que la composición minimalista evocaba.

The Haxan Cloak – Excavation (2013)

Es muy interesante también ver la propia evolución de Tri Angle si se repasan sus lanzamientos por orden cronológico, como lo hacían sus artistas en liza acorde a las nuevas tendencias. Otro de los indispensables es The Haxan Cloak con su dark ambient claustrofóbico y tétrico por momentos. Hilado con lo anterior, Excavation es un disco en el que aún hay estertores del dubstep que había dominado varios años de la década anterior, fuera con los ritmos rotos que hacían aparición en varias de sus piezas, y sus efectos fantasmagóricos que añadían suspense a sus temas. Aunque ha hecho recientemente la BSO de Midsommar, de momento seguimos esperando alguna señal suya que rescate el proyecto.

SD Laika – That’s Harakiri (2014)

Hasta la fecha, el único disco del estadounidense. Una lástima por el buen sabor que dejan muchos de los cortes que formaban ese debut, en las difusas líneas entre la deconstrucción sonora, el UK Bass y algunas elaboraciones que recordaban a Autechre por la angulosidad de sus melodías. Otro amigo de romper ritmos y meter capas secundarias inesperadas para captar fácilmente al oyente a través de propuestas elocuentes. Tenía madera para hacer algo importante, aunque poco más se ha sabido desde aquél disco.

Roly Porter – Third Law (2016)

Y por supuesto, el portentoso Third Law de Roly Porter. Si uno de los más fascinantes exponentes del dark ambient nos había llevado de paseo por el espacio a contemplar el estallido de una supernova, con su hasta la fecha último trabajo, y a la espera de uno nuevo en 2020, surcaba otro peldaño para relatar lo que parecía una misión desde dentro de la nave nodriza. Desde la bonita épica que dibujaban sus suerte de percusiones, hasta los cuerpos celestes fuera de la nave, gracias a la fusión de líneas ambientales suaves en el exterior de la canción, centrifugadas en el interior con vocales que se disipaban. Un álbum que contraponía una vertiente ambiental más emocional con otra mucho más inestable, acorde con un despliegue de energía descomunal. A través de ocho canciones, Porter nos hizo sentir la fuerza G en los oídos como pocos productores de este espectro. Uno de los grandes fichajes del sello.