A pesar de los comentarios de muchos escépticos, pocas trayectorias han sido al mismo tiempo tan brillantes, sólidas y exitosas en el Metal de lo que llevamos de siglo como ha sido la de Mastodon. Disco a disco han ido incrementando su leyenda al mismo tiempo que conseguían llegar a un notable número de gente, haciendo de ellos una de las bandas más atípicas y fabulosas dentro del Metal Mainstream que ha conseguido traspasar la frontera de los medios de melenudos para conquistar los medios más alternativos y hipsters.

Y ahora que han decidido rescatar del baúl unas cuantas rarezas con su Medium Rarities, recordamos su obra, disco a disco, para volver a recordarnos lo grupazo que son.

Remission (2002)

Cuando lo mejor está por llegar, suele pasar que los primeros pasos son los primeros en ser olvidados, o quizá menos valorados. Pero volver a Remission, es volver a encontrarse con una banda ambiciosa, con una pegada ya bien establecida y con una habilidad compositiva ya lo bastante pulida para hacer un disco apabullante.

Y es que no lo olvidemos, Remission es la clase de álbum debut (o la clase de disco en general) por el que muchas bandas matarían por tener en su propia discografía. Resulta asombroso como ya empezaban aquí a tener las ideas claras sobre lo que podían aportar al género sludge, pero más asombroso es ver como a partir de aquí sólo han ido a más. No es para nada normal encontrarte casos como este.

Leviathan (2004)

Y tardaron realmente poco en dar el golpe gordo a la banca. La crítica se lanzó a los brazos de Leviathan en el momento de su salida, con muchos medios calificándolo como el disco del año. Se veía claro desde los diez primeros segundos del álbum, con el arranque de ‘Blood and Thunder’, que Mastodon estaban listos para saltar a la historia con uno de esos temas que marcan carreras enteras.

Pero más allá del que, incluso a día de hoy, sigue siendo su tema más reconocido, hay mucho disco a desgranar en Leviathan. La enorme influencia progresiva enriqueció sustancialmente las estructuras y los sonidos de sus canciones, el grupo se mostraba habilidoso y ligero cambiando varias veces de ritmo y de riff dentro de los propios temas, pero sin perder ese mordiente característico que hace que cada guitarrazo o cada golpe de batería suene como un zarpazo. Canciones inmensas, que golpean con la fuerza de un oleaje pero no andan escasas en matices y en rincones proclives a ser explorados en múltiples escuchas. Con un disco así, parecía que estábamos ante una banda plenamente establecida, pero aún tenían mucho por evolucionar, sorprendentemente.

Call of the Mastodon (2006)

Según los propios Mastodon, Call of the Mastodon es, apropiadamente hablando, el primer disco del grupo. Compuesto por los dos primeros EPs del grupo, Lifesblood y Slick Leg, a día de hoy más innacesible, y reordenados para dar más forma de un trabajo completo.

Aunque las intenciones se aprecian, está claro que el grupo aun estaba un poco verde a la hora de alcanzar sus evidentes ambiciones. Hay garra y colmillo marca de la casa, y hay un trabajo poco convencional en las guitarras, pero todo se aprecia un poco más crudo y deshilachado con respecto a lo que harían después.

Blood Mountain (2006)

Tras haber demostrado que estaban listos para las grandes ligas, siendo reclutados por una multinacional como Warner, el grupo fue aún más lejos. Expandiendo las referencias literarias, dejando que las influencias progresivas respirasen y se expandiesen con libertad y permitiendo la entrada de grandes colaboradores como Scott Kelly (Neurosis), Josh Homme (Kyuss, Queens of the Stone Age) o Cedric Bixler-Zavala (The Mars Volta).

Porque Blood Mountain no sólo está a la altura de sus pretensiones, sino que permanece como uno de los artefactos más singulares de su carrera, estamos ante uno de los discos más esenciales de Mastodon. Desde ‘The Wolf Is Loose’, con sus múltiples cambios de ritmo y estructuras cambiantes, se muestra que las reglas del juego han cambiado, pero este juego sigue siendo divertidísimo. Es uno de esos discos que evita el estatismo, que cada vez que lo escuchas parece que ha cambiado por dentro, y la experiencia de recorrerlo siempre resulta fascinante. Es uno de esos discos que sería cima indiscutible de cualquier otro grupo y, sin embargo, el grupo todavía tenía margen.

Crack the Skye (2009)

Mastodon Crack The Skye

Su cuarto disco fue uno de los primeros que deseaba con impaciencia. Mastodon habían llegado a mi vida poco tiempo antes, y la perspectiva de un nuevo trabajo se antojaba como un gran evento. Y no decepcionó. El grupo volvió a cambiar su enfoque en la composición, haciendo un trabajo más enfocado para dejar respirar sus elaboradas estructuras y elaborar mejor las atmósferas, reflejado en una mayor duración media en las canciones.

Y el trabajo recompensa, porque hablamos de piezas que invitan a recorrerlas una y otra vez, para apreciar esos nuevos detalles que se escaparon en la anterior escucha, para volver a quedarte atrapado en ese pasaje instrumental, para venirte arriba con ese riff de guitarra o para que se te hagan los ojos chiribitas con ese estribillo. Crack the Skye es uno de esos discos que uno difícilmente puede agarrar, que siempre se escapa para expandirse a terrenos que uno es incapaz de prever y que cada decisión que toma siempre enriquece todo un poco más, desde el disco a la experimentación del mismo. Aunque comparta nota con el anterior disco, este es el auténtico magnum opus de Mastodon.

The Hunter (2011)

Fieles a su tradición inconformista, el grupo decidió que no tenía sentido intentar replicar lo de Crack the Skye, y dada la nueva magnitud que habían adquirido como grupo era una ocasión inmejorable de demostrar que podían conquistar cotas diferentes: cotas comerciales. Pasar no sólo a ser una de las bandas más interesantes de su generación, sino la más cercana a establecer un relevo generacional con la viejas glorias del metal que se mantienen en las cimas.

El resultado es The Hunter, su disco más cercano a lo que sería una versión comercial de Mastodon. Pero eso no debe leerse de manera peyorativa, ya que les permitió hacer uno de sus discos más de canciones de su carrera, y qué canciones. Alguno incluso podría argumentar que demasiadas para el propio bien del disco, pero a lo largo del disco les vemos referencias a varios de los grandes, de Black Sabbath a Pink Floyd, sin perder ese puro toque Mastodon que fortalece a jitazos como ‘Black Tongue’, ‘Curl of the Burl’, ‘Dry Bone Valley’ o ‘Spectrelight’, además de maravillas poco inmediatas como ‘Octopus Has No Friends’ o ‘Creature Lives’.

Once More ‘Round the Sun (2014)

Como pidiendo una segunda ronda ya desde el título, el grupo decidió volver a una de las claves sonoras de su anterior disco, en un movimiento que muchos reducieron a mero continuismo, pero que siempre he visto como excesivamente reduccionista. Lejos de un conformismo y una repetición de esquemas, Mastodon se toman ciertas libertades en esta especie de (podríamos denominar) remake de The Hunter donde aprovechan para expandirlo y mejorar en varias áreas a su predecesor.

Ya la portada es una mejora notable, pero las mayores influencias psicodélicas, así como un diverso pero más concreto tracklist evita algunos de los puntos por donde su predecesor perdía fuerza. Hay hasta ciertos aires recuperados de su cuarto largo que lo hacen un interesante híbrido de sus dos álbumes más importantes, cogiendo lo mejor de los mismos. Pero también aprovechando para darle una vuelta y llevarlo todos a increíbles nuevos terrenos (lo de ‘Aunt Lisa’, por favor). Así, Once More ‘Round the Sun ofrece mucho más que un aparente continuismo, permitiéndose meter más el colmillo en algunos de sus mordiscos más directos (‘The Motherload’, ‘Chimes at Midnight’, ‘Halloween’) y desarrollando con más tino y ambición en los momentos más expansivos (‘Asleep in the Deep’, ‘Diamond in the Witch House’).

Emperor of Sand (2017)

Pero en cualquier momento tenía que llegar el trago más agridulce. El último largo hasta la fecha de Mastodon tiene cierto amargor propio del sietecomacinquismo, consecuencia de caer en el continuismo que habían logrado esquivar en su anterior disco. Este es el primer disco donde Mastodon parecen tener poco que ofrecer con respecto a lo anterior.

Aun hay aspectos que hace de Emperor of Sand un disco disfrutable. El tramo final compuesto desde ‘Clandestinity’ hasta ‘Jaguard God’ es donde el grupo parece desperezarse más y saca su mejor músculo directo. También hay apreciables momentos como ‘Steambreather’, pero el tono general es de un disco bien hecho, efectivo, pero de los que menos poso dejan tras su escucha. El que más sensación de “bueno, cumple” deja, algo con lo que estábamos muy poco acostumbrados con ellos. Y aun así:

Cold Dark Place (2017)

Para más inri, Mastodon habían parecido guardarse lo mejor para las distancias cortas. El EP que sacaron el mismo año dejó mejor sabor de boca al optar por más riesgo y por canciones más trabajadas y con mayor profundidad y capas. Además de optar por un tratamiento acústico pero marcadamente psicodélico que mostraba que el grupo podía seguir buscándole aristas a su sonido.

Por tanto, los cuatro temas de Cold Dark Place se muestran como un plato más apetecible para los fans de los Mastodon más inconformistas y que siempren encuentran maneras de sorprender. Con una atmósfera más conseguida, unas canciones que se dejan respirar a gusto, y una intimidad especialmente singular con respecto al resto de su discografía. Vamos, que es más que apreciable.

Medium Rarities (2020)

Es complicado de valorar un trabajo como Medium Rarities, principalmente compuesto de material en vivo, versiones instrumentales, versiones a otros grupos como Feist, The Flaming Lips o Metallica y rarezas, varias de las cuales ya habíamos escuchado previamente. Así que ignorando las dos primeras, nos queda un EP de canciones “nuevas” que va a ser lo que vamos a valorar:

  • Fallen Torches’: la única canción realmente inédita. Ya lo dijimos en su momento, pelotazo puramente Mastodon pero que se las ingenia para retorcer un poco más las cosas y seguir sonando fresca. Ya justifica todo esto un poco.
  • Atlanta’: un tema que hicieron para la colección de singles de Adult Swim donde se permiten poner un poco majaras y más Butthole Surfers que nunca (sí, que Gibby Haynes esté en el tema ayuda). A tope.
  • Cut You Up with a Linoleum Knife’: otra colaboración con Adult Swim, esta vez para la surrealista película de Aqua Teen Hunger Force Colon Movie Film for Theaters. Un poco whatever, pero con el acelerador a tope como pocas veces se permiten últimamente.
  • White Walker’: esta ya la hicieron para Juego de Tronos, en la que algunos miembros hicieron un cameo como norteños salvajes que se vuelven zombies. Por suerte la canción no es un zombie, sino una maja pieza acústica.
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Alvaro FuelD
Alvaro Fuel
20 days ago

En mi caso no puedo con Once More ‘Round the Sun. No me entra casi ninguna canción (Halloween, High Road y la homónima), me sabe a poco este disco. En cambio, adoro Emperor of Sand, me lo pongo cada poco desde que salió, conecto mucho con él. Con el EP posterior, parecido a Once More ‘Round the Sun aún entrándome algo mejor.