Quizá no exista banda más fundamental para entender una determinada cepa del sonido metal como son Neurosis. Un nombre muy elemental para el que está versado en música más underground, pero aún siguen existiendo en los márgenes y alejados del oído medio incluso para los aficionados al sonido pesado. Valga esto como un intento de acercar esta figura imprescindible a ese público.

Neurosis, una trayectoria prolífica y fundamental

El más despistado pensará que me voy a poner a hablar de trastornos neurológicos. Pero tranquilos esto no es un post médico (hola Javimetal -please comeback-), es un post apocalíptico. De invocar el fin del mundo con guitarras mastodónticas, baterías tribales y voces del inframundo. De convertir el aíre que te rodea en una tempestad de fuego pesada como un planeta.

Mucho ha cambiado la banda desde esos inicios donde eran conocidos como una banda de Hardcore Punk bastante regularceja y del montón. Atrás quedan esos dos primeros discos algo mediocres y olvidados que no son representativos de la trayectoria que han seguido la banda de Oakland. Pero a partir de ese Hardcore Punk acabaron desarrollando un estilo propio que ha creado una escuela rica y de gran repercusión en la actualidad. Neurosis terminaron evolucionando de una banda psé del Punk a una banda canónica del Metal Experimental.

La clave llegó a partir de su tercer disco, Souls At Zero. La banda metalizó su Hardcore, metiéndolo dentro de los terrenos del Sludge Metal, y le añadió más elementos de otros géneros, como la pesadez y lentitud del Doom Metal visceral de Godflesh (de su parte Doom al menos), los desarrollos y la creación de atmósferas propios de la escuela clásica del Post-Rock y elementos progresivos. Así dieron lugar a la corriente conocida como Post-Metal (o Sludge Atmosférico como también es conocido).

Neurosis fue el germen, el factor desencadenante de la corriente Post-Metal. Si quieres saber de donde proviene el sonido de gente como Isis, Cult of Luna o incluso grupos más directos como Mastodon, no tienes más que echarle un vistazo a la banda de Oackland. Pero ellos nunca buscaron sentar las bases de ese género, sino que dejaron que su música evolucionara libremente y enriqueciendo su propuesta aun más, llegando a incluir elementos de Folklore o tribales.

Es difícil resumir la trayectoria de esta banda ya que no podemos encontrar dos discos que sean iguales. Cada uno cuenta con una marcada personalidad que lo distingue del resto, con mayor experimentación o mayor dureza. Partiendo del seminal Souls at Zero y pasando por el transitorio Enemy of the Sun, se dio lugar a la conocida como la trilogía dorada de Neurosis. Los tres álbumes más queridos de la banda son discos que son imprescindibles para todo amante del Metal Experimental: Through Silver in Blood, Times of Grace y A Sun That Never Sets. Obras sobresalientes de las que yo me quedaría con el último, por su brillantez, su mayor transgresión y experimentación y también por su crudeza.

A partir de ese tridente dorado, llegamos a una etapa más estándar dentro de lo que cabe en un grupo como este. The Eye of Every Storm y Given To The Rising se podrían considerar como los álbumes más conservadores dentro de su discografía. Aun así, son tan densos y atmosféricos que su entrada de primeras no va a ser nada sencilla. Siempre he sentido predilección por Given To The Rising, ya que fue el disco con el que los descubrí y que tiene la suficiente dosis de potencia experimentación para no resultar del todo una cuesta arriba. Ya su última referencia se sitúa en el pasado año, llevando por título Honor Found in Decay, donde el grupo decidió seguir probando por senderos nuevos para llevar su expansiva música, aunque sin la excelsa calidad de antaño. Sigue siendo un trabajo extraordinario y recomendable para todo fan del grupo, aunque no es de sus obras más notables. Hay quien hasta califica su estilo de Funeral Post-Metal.

El disco a escuchar: Souls at Zero

Si hay que quedarse con un disco, lo fácil sería optar por alguno de la trilogía idolatrada de la banda. De hecho, mi primera elección habría sido A Sun That Never Sets, su álbum más rico y mayúsculo con respecto a su discografía. Sin embargo, hay un impulso que me obliga a afirmar que Souls At Zero es El Disco, con mayúsculas. ¿Por qué elegirlo y empezar por él? Porque es el origen de todo. El comienzo de los auténticos Neurosis, los icónicos, los reverenciados y los influyentes.

Este disco es el primero que figura con la etiqueta de Post-Metal, o como lo queráis llamar, y la referencia fundamental para las bandas que hoy en día son una institución en el mundillo del Metal. Pero cuánto deben estas bandas a Neurosis y a su tercer trabajo, preñado de guitarras desplegando decibelios por borbotones mientras esas capas de sonido te envuelven y te atrapan en un concepto diferente de gravedad del que conoces en la Tierra. Una gravedad más opresiva, oscura y abrasiva. Mientras esas tribales baterías parecen invocar al mismísimo Lucifer, el carismático Scott Kelly lleva sus cuerdas vocales al límite de sus capacidad, con una técnica agresiva y desgarradora que te deja helado.

Artículo anteriorNovedades en streaming: Derby Motoreta’s Burrito Kachimba, Dinosaur Jr., Paysage d’Hiver, unas demos de The Mars Volta y el disco póstumo de Alan Vega
Artículo siguienteLa Playlist de la Semana (LXVI): Grandes canciones en discos menores

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.