Por cómo está construida la crítica cultural desde hace décadas, ha sido fácil no dar la importancia de determinadas autoras, especialmente las que se circunscriben a determinados géneros denominados “poco masculinos”. Nora Ephron puede ser uno de los mayores ejemplos, al tener gran parte de sus éxitos dentro del género de la comedia romántica (y en gran parte ayudó a dar forma a cómo entendemos hoy día la comedia romántica), y no siendo universalmente reconocida por su talento cinematográfico.

No voy a hacer como que no soy parte del problema y que no haya caído en la tendencia de escribir predominantemente sobre cineastas masculinos. Valga esto como intento de disculpa, además del reconocimiento de una de las escritoras más audaces de los últimos cuarenta años, además de una de las directoras con elecciones más peculiares en cuanto al tono de sus proyectos.

Silkwood (1983)

Los primeros pasos de Ephron fueron como guionista, ya que su experiencia ha sido principalmente como escritora (escribiendo ficción, pero también como periodista). Y de esa primera etapa fue fundamental Mike Nichols, que dirigió dos de sus guiones, destacando esta Silkwood, un impecable thriller conspiranoico con un perfecto equilibrio entre enfoque humanista y cínico. La manera en la que el guion de Ephron maneja el triángulo protagonista de Meryl Streep, Kurt Russell y Cher es una gran primera muestra de su talento trazando interacciones entre personajes.

Más en esta línea: Se acabó el pastel (1986).

Cuando Harry encontró a Sally (1989) / Algo para recordar (1993)

Como he mencionado previamente, Ephron dio forma a lo que comúnmente entendemos como comedia romántica, con muchas películas intentando replicar lo que ella conseguía de manera natural. Es inevitable ver la película de Rob Reiner y no fijarse en como algunas de sus escenas se han intentado imitar en busca del mismo efecto. Sin embargo, la frescura de sus diálogos, la construcción de sus personajes y el equilibrio del tono son difícilmente imitables. 

El éxito de su guion le permitió tener luego una carrera como directora, donde volvió a dar un giro al género en su segunda película, donde mantiene a sus personajes principales distanciados durante una importante cantidad de metraje, pero logra construir química entre ellos incluso sin interaccionar. Y cuando luego sí interaccionan, el resultado es tan emocionalmente catártico que es abrumador e incuestionable. Incuestionable he dicho.

Más en esta línea: Tienes un e-mail (1998) y Embrujada (2005).

Combinación ganadora (2000)

No todo fueron éxitos para Ephron, que también tenía un lado más ácido y corrosivo que buscó sacar en proyectos que no funcionaron en absoluto en el público. Quizá se pueda atribuir a su difícil equilibrio entre la comedia negra con la comedia más cartoon y excéntrica. En esta línea, probablemente la más rescatable sea esta comedia criminal de cero peso cultural, con un John Travolta pasadísimo de una forma interesante y con un Michael Moore (sí, ese Michael Moore, actuando) apareciendo durante 10 minutos haciendo algo que no puedes dejar de ver.

Más en esta línea: Mi querido mafioso (1990) y Un día de locos (1994).

Julie y Julia (2009)

¿Cómo reflejar realmente el impacto de una figura esencial en la cocina norteamericana y en la literatura culinaria? Ephron logra hacerlo alejándose de la fórmula del biopic tradicional, encontrando el equilibrio entre reflejar la vida de Julia Child (Meryl Streep) y la joven aspirante (Amy Adams) que encuentra en su arte culinario (y en el fascinante mundo del bloggin circa 2002) un refugio en una vida alejada de lo que ambicionaba o le fue prometido (cabe mencionar como el 11-S termina teniendo influencia en el primer acto de la película). Escondida como simpática dramedia, aquí Ephron sabe hilar un relato aspiracional sin pasarse de edulcorante y cálida sin pasarse de ligera.

Más en esta línea: Esta es mi vida (1992), Michael (1996) y Colgadas (2000).

Todo es una copia (2015)

Por supuesto, no podíamos dejar pasar un documental sobre su vida, dirigido por su hijo Jacob Bernstein. Todo lo que la hizo una figura esencial, desde su etapa como ensayista y periodista a sus triunfos y fallos como directora y guionista (más de los primeros que de los segundos, que ni siquiera menciona Embrujada). Pero lo que le falta como documento a prueba de fact-check le sobra de emoción y devoción por cada uno de los involucrados que han trabajado o han mantenido amistad con ella. La mejor clase de completismo.

Subscribe
Notify of
guest

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

1 Comment
Oldest
Newest Most Voted
Inline Feedbacks
View all comments
Esteban Martínez
Esteban Martínez
1 month ago

Gracias!