… pero nos sigue dando escalofríos. De todos los misterios maravillosos que dan pie a decenas de bulos, hay uno apasionante en torno a la música de Black Sabbath: el de quién es la mujer que aparece en la icónica portada de su debut.

Pocos discos han tenido una cubierta que capturase tan bien y de manera tan completa el contenido que ahí allí dentro. Black Sabbath, el debut, es la obra alucinada y misteriosa, abrumadora e inagotable, de un grupo en estado de gracia. Un grupo que encadenaría tal sucesión de discos que cambiaría la historia del rock para siempre, abriría las puertas a refinar, licuar, expandir o destrozar los sonidos más duros y generaría toda una rama de la historia de la música (con todas sus ramificaciones y esquejes, claro).

¿Cómo es posible, pues, que un disco tan fundamental tenga aún misterios por desentrañar? Ahí radica también la belleza de Black Sabbath: que nunca te los acabas.

Bienvenidos a la máquina del misterio

Recordemos algunos rumores de la época:

  • Que la figura femenina de la portada de Black Sabbath era una bruja real.
  • Que no era una bruja, que en realidad era Ozzy disfrazado de mujer.
  • Que la foto se tomó en un black sabbath real.
  • Que si miras muy de cerca, y fijamente, puedes ver que sostiene un gatos.
  • Y que, joder, nunca hubo una mujer: la figura fantasmal apareció en el revelado de la foto.

Te pones a leer todas las historias mientras escuchas Black Sabbath y todo te autosugestiona: quieres pensar, mientras notas el escalofrío, que todo o parte de aquello fue real.

Louie, Louise

Black Sabbath debut

En realidad, la chica existió… pero la banda nunca supo bien quién era. El diseñador de la portada de Black Sabbath, Marcus Keith ‘Keef’ Macmillan, contrató a una modelo, teóricamente llamada Louise.

Black Sabbath han contado en alguna ocasión que PUEDE que se encontraran con Louise, de desconocido apellido, en otro momento de su carrera. Puede, remarcado, porque no lo saben en realidad:

“Teníamos un concierto en, creo, Lincolnshire, en Inglaterra, y apareció esta chica, vestida como en la portada. Y dijo que era esa ella. Sea verdad o no, no teníamos manera de saberlo”. – Geezer Butler.

De hecho, Black Sabbath no tuvieron ni voz ni voto en cómo sería la portada: Vertigo, el sello en el que se lanzó en su momento (un subsello de Phillips), imponía un férreo código visual a sus grupos. Así que ‘Keef’ Macmillan se ocupó de todo.

Se fue hasta un famoso molino medieval inglés, el de Mapledurham, situado en Oxfordshire, England, que había permanecido en uso hasta después de la II Guerra Mundial, con aquella modelo y sacó una foto que retocó para darle el aire fantasmagórico que sigue teniendo.

Y Louise, quien quiera que fuese, acabó convertida en leyenda y mitos.

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