Con la reciente reedición por el 20 aniversario del último álbum que lanzaron antes de separarse y, finalmente, no volver nunca tras el fallecimiento de Dimebag Darrell, nos ha entrado mono de Pantera. Incluso de repasar los discos de glam metal, a lo loco. Así que aquí vamos con una de las bandas fundamentales para la propagación de la música metal durante la época de los 90, capaces de introducir sutilmente elementos del underground hacia las listas mainstream.

Metal Magic (1983)

Puntuación: 1 de 5.

Su primera etapa viene marcada por el heavy metal más clásico y de la NWOBH. El glam metal ya se vislumbraba, pero está más reducido. No obstante, más allá de un Dimebag Darrell ya apuntando maneras con la guitara, es un disco muy random con poco que rescatar.

Projects in the Jungle (1984)

Puntuación: 1.5 de 5.

Más de lo mismo, pero con más brillantina y glam. Si acaso dejan algún pelotazo digno en lo suyo como ‘All Over Tonight’, con una onda muy Def Leppard, aunque Terry Glaze como cantante no deja mucha marca. El típico cantante que le dabas una patada a una roca y encontrabas diez iguales. Como este disco.

I Am the Night (1985)

Puntuación: 1 de 5.

El último de la era Terry Glaze tiene un poco más de mala leche, la producción va mejorando y cada vez se van acercando al tono pesado y musculoso que les caracterizaría. No obstante, es más de lo mismo en muchos aspectos, y apenas se puede rascar una canción. Pasando.

Power Metal (1988)

Puntuación: 2.5 de 5.

Entra Phil Anselmo en escena, y la transición a los Pantera que conocemos y amamos se inicia. Aunque todavía quedan trazas de la época glam y hortera, y siguen bastante verdes compositivamente hablando, van más orientados a la dirección correcta. Anselmo ya se adaptó como un guante nada más entrar.

Cowboys From Hell (1990)

Puntuación: 4 de 5.

El salto a la primera división vino de la mano de abrazar su tendencia natural al metal pesado, al thrash, y también a las influencias sureñas. El resultado es uno de los más importantes trabajos de groove metal jamás lanzados, aunque sigamos ante un disco donde Pantera aún se están descubriendo a sí mismos, a veces tirando de más thrash metal, a veces tirando del heavy metal más hortera del que provenían.

Aquí ya van dejando una serie de himnos imprescindibles, empezando con esa ‘Cowboys from Hell’ con la que abren y pasando por joyas como ‘Domination’ o esa ‘Cementery Gates’ tan ambiciosa y donde tono suena en su lugar. El grupo se encuentra más cómodo en su propia piel, probando con matices melódicos y ese tempo tan característico que les convertiría en leyendas. No todos los temas responden al nivel de sus highlights, pero el disco es un pepino incuestionable.

Vulgar Display of Power (1992)

Puntuación: 5 de 5.

Pocos discos están tan bien representados por su portada. Cada canción del disco parece que te esté sacudiendo un soberano puñetazo directamente a tu mandíbula. Y aunque ellos mismos lo denominen como una demostración vulgar de poder, la realidad es que la factura con la que reparte estopa es excelente.

El grupo consolida definitivamente su sonido, cristalizando ese groove metal denso y demoledor que es su seña de identidad. Por si fuera poco, la urgencia que tienen cada una de las canciones hacen que no haya ni un sólo momento que desperdiciar a lo largo del disco, y su nivel compositivo alcanza sus mayores cotas. No voy a ponerme a enumerar temas grandiosos porque los podría poner casi todos. No sólo es su particular obra maestra, es uno de los mejores discos de los noventa, punto.

Far Beyond Driven (1994)

Puntuación: 4.5 de 5.

También conocido como el disco cuya portada iba a ser un taladro atravesando un ano. También el disco que nació en uno de los puntos más delicados para la banda, cada vez más fracturada por dentro. Phil Anselmo empezaba a desarrollar otros intereses creativos fuera de la banda (por esta época se empieza a gestar el primer álbum de Down y se empieza a formar Superjoint Ritual) y sus constantes problemas de espalda le llevan a una fuerte adicción a las analgésicos y cualquier droga que se asemeje a un relajante muscular (de ese dolor nació ‘I’m Broken’).

Quizá por eso mucha gente ha infravalorado este disco con respecto a los dos anteriores, siendo más crudo y disperso a causa de esta fractura. Pero en realidad esta tensión es la que hace de este álbum una olla a presión que te golpea como si te estuviera lanzando ladrillos a la cabeza todo el rato. A nivel compositivos siguen inspiradísimos y creativamente prueban infinidad de cosas interesantes que luego serían fundamentales en géneros como el sludge metal. Si hasta se lanzan con una versión de ‘Planet Caravan’ de Black Sabbath que se siente muy en sitio. Rompo una lanza a su favor.

The Great Southern Trendkill (1996)

Puntuación: 4 de 5.

La tensión en la banda fue incrementándose hasta lo que parece el punto de no retorno. Anselmo ya se encontraba a otras cosas y sus adicciones no hacían sino poner más distancia entre él y sus compañeros. El resto de la banda se encontraba grabando en Texas mientras que él se recluyó en el estudio de Trent Reznor en Nueva Orleans para grabar en solitario sus pistas de voz. 

De nuevo, esta tensión quizá es la que ha acrecentado un álbum que sigue sonando agresivo y áspero, y quizá el motivo por el que se le tiene menos consideración de la que debería. Pero sus incursiones en los sonidos sureños, las vías creativas que les abren, y la brutal crudeza de las canciones lo hacen uno de sus discos más singulares y más interesante de lo que parece.

Reiventing the Steel (2000)

Puntuación: 3.5 de 5.

Y se llegó al punto de ruptura. La adicción de Anselmo a la heroína le llevó a una noche de sobredosis donde su corazón se paró durante 5 minutos. La revelación de esta adicción a las drogas fue un shock para los hermanos Abbott, que desaprobaban la conducta del cantante, y los posteriores esfuerzos de este en varios proyectos fuera de la banda llevaron a un punto de no retorno en su relación. Antes de que se colmara el vaso, decidieron irse con un último esfuerzo como banda.

Quizá por ello Reiventing the Steel sea un disco que reflexiona más sobre el propio legado de la banda, mientras retorna a varios de los sonidos más primarios y brutos del grupo. Las letras de Anselmo reflexionan sobre el largo impacto que la banda ha tenido durante su periodo de mayor éxito, así como de la inmortalidad lograda por sus héroes como los propios Sabbath. Las canciones tienen un cierto punch, pero todo queda enmascarado en una pobre producción de los Abbott y Sterling Winfield. Esta semana comprobaremos si la nueva mezcla de Terry Date le hace más justicia al disco que buscaban hacer, de momento lo mostrado no suena mal.

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