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PJ Harvey — Let England Shake (2011): bienvenida a la madurez

Un camino tortuoso y ¿una última parada?

Decía maddama cuando hablaba de White Chalk (Island Records, 2007) que PJ Harvey nunca había hecho el mismo disco dos veces. Afrontaba entonces un trabajo lleno de consternación y dolor. El dolor propio de alguien a quien, todavía con su corazón palpitante, abren en canal y extraen las entrañas. Por el mero placer de hacérselas ver. De hacerle sufrir.

Dentro de que nadie sabía, en consecuencia, qué esperar de los discos siguientes de Polly Jean, parecía claro el mensaje de que el cuero, las guitarras afiladas, la actitud cruda y su faceta más dura habían pasado, para pena de muchos que todavía hoy siguen sin superarlo, a mejor vida. PJ Harvey había mudado de piel y se enfrentaba al gesto torcido de muchos antiguos fans cuando llegó el momento de publicar Let England Shake (Island Records, 2011).

Let England Shake: muerte a la solista, ha nacido la banda

Con todo el tiempo que ha pasado desde entonces, podemos analizar el octavo disco de PJ Harvey sin dejarnos llevar por hypes momentáneos ni odios inmediatos. El caldo ha reposado, y enfrentarse a una nueva degustación de Let England Shake sigue siendo lo que ha venido siendo desde siempre: una maravilla. La enésima. Da igual el camino a seguir, la propuesta sonora, dan igual las guitarras, el piano o el autoarpa. Da igual que las letras traten de sangre, desamor o que ahora versen sobre conflictos bélicos en los que la artista cree condenable la actitud de su país. El resultado siempre es fantástico.

Probablemente una de las cosas que más llame la atención de Let England Shake, y de esa necesaria evolución que PJ muestra en cada uno de sus discos, sea que aquí la diva solista parece menos solista, y más perteneciente a una banda. A priori poco debería haber cambiado, PJ se encarga de todo a nivel letrístico y de la mayoría a nivel compositivo, pero, con todo, la siempre vital presencia de Flood, Mick Harvey y John Parish (también encargados de la producción del álbum) parece presentar un peso mayor aquí. A ello se le suman los coros presentes en cada esquina, como si al nombre del proyecto le faltase algunas palabras: PJ Harvey & the…

Más allá de ello, y de que muchos no conociésemos el autoarpa hasta entonces, tentados a observar el proyecto con escepticismo de no hablar de quien hablamos, Let England Shake inicia sus pasos con un tema estupendo, el que da nombre al disco. Intenso y desgarrador en la letra, en la que el giro social de PJ Harvey parece hacerse evidente, y se confirma con ‘The Last Living Rose’ y su maravillosa sección de viento. Aunque siempre he pensado, y en ello me mantengo, que el toque de corneta y el riff de guitarra del inicio de ‘This Glorious Land’ es uno de los momentos más álgidos del disco. Sí, el toque de corneta.

Ese concepto de banda del que antes empezábamos a hablar se pone especialmente de manifiesto en cortes enormemente compactos, tan solo al alcance no solo de quien es grande, sino de quien se atreve a salir siempre de la zona de confort. Escúchese en este caso ‘The Words That Maketh Murder’ o ‘Englad’, dejando en medio una superlativa ‘All and Everyone’ con Harvey esparciendo sus vísceras a cada segundo.

Llegamos a una nueva parada en la discografía de PJ Harvey. Ya casi perderíamos la cuenta de cuántas van. Ahora llegan los vestidos con coronas de plumas, la contención expresiva y la madurez compositiva. No sabemos si será la última parada en el camino (de momento solo podemos afirmar que The Hope Six Demolition Project ha tenido una línea más o menos continuista) o si nos esperan todavía más sorpresas. Aunque nos quedásemos aquí, el eclecticismo resultante cuando juntamos la intensidad y rudeza de ‘Bitter Branches’ y la candidez de ‘Hanging on the Wire’ sería un lugar estupendo para quedarnos a vivir y establecer nuestra residencia para siempre.

Vamos acabando el que fue, para quien escribe y para medio universo de crítica y público, mejor disco de 2011. Y lo dejamos con el sobresaliente magnetismo de ‘Written on the Forehead’ dejando muchísimas ganas de más. Puede que PJ Harvey tenga algún día preparado un disco malo, pero tras ocho entregas, no parece que esa fecha esté cercana.

8,54/10

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