Incluso aunque se pongan a hacer discos con el piloto automático


Con el ritmo de producción anual que tienen de discos, es inevitable que el proceso de escuchar un álbum de Thee Oh Sees se haya convertido más en una tradición cíclica al más puro estilo debate/bucle en Twitter más que en algo que debería producir mariposas en el estómago antes de darle al play.

Por supuesto, que John Dwyer saque discos como churros y sin control no es algo reciente, es casi el leitmotiv del proyecto que es indisociable de su figura. Sin embargo, aproximarse a Smote Reverser (Castle Face, 2018) ya no produce la misma excitación que la que podía producirse hace cinco años. No es que se haya producido un cambio brusco, ya que sigue tocando las mismas teclas sobre las que ha construido la identidad de Thee Oh Sees, los mismos estilos con los que ha ido jugando en cada disco y manejaba con cierta gracia para que cada trabajo, ya fuera más acertado o menos, mantuviera cierta sensación de frescura.

Quizá ahí resida la cuestión con Smote Reverser. Al igual que los discos que llevamos escuchando durante el último lustro, va orbitando en torno a los tres pilares que componen la esencia Oh Sees: lo-fi garagero, psicodelia acelerada y brutalismo metal-friendly. Ciertamente no se siente que sea el mismo disco que los que llevan sacando este lustro -al igual que sucede con cada uno de los mencionados- pero ya no tenemos esa sensación de frescura que nos haga evitar fijarnos en los trucos que tratan de repetir. Escuchar el álbum transmite una sensación de estar producido con el piloto automático puesto, hecho quizá con la misma sensación de rutina con la que nosotros nos ponemos a escuchar sus discos a estas alturas cada seis meses soltando un “Ah, que tienen nuevo disco. Pues tocará escucharlo”.

Con esto no quiero expresar temores o dudas sobre si tanto Dwyer como su proyecto de referencia se han quedado sin cosas que decir o que directamente se encuentren acabados. Thee Oh Sees siguen siendo únicos a la hora de que su raca-raca garagero golpee cuando menos te lo esperas y ahí está ‘Overthrown’, esa suerte de versión jevi de un tema del grupo, para demostrar porque seguimos de manera rutinaria a Dwyer y su tropa.

Ciertamente, unos “Thee Oh Sees goes Metal” no es algo particularmente diferente o que se aleje de su zona de confort, pero se siente como el mayor acierto de un Smote Reverser cuya portada parecía anticipar ese toque jevi visto desde el prisma de la propia banda. Dentro del propio disco se siente como un puñetazo espontaneo, soltando una poderosa dosis de adrenalina y músculo tras haber estado navegando entre aguas psicodélicas con una calma que no anticipaba esta tormenta. Y probablemente por eso se siente el momento más Oh Sees de todo el disco.

Quizá no tenga el adictivo toque pop que poseen muchos de los mejores temas de la banda, como ‘The Dream’ o ‘I Come from the Mountain’, pero ‘Overthrown’ tiene la garra, la energía desbordante, el divertido ímpetu vigorizante y el descaro que todo buen tema de Oh Sees debe tener. Es posible que un trabajo nuevo de los californianos ya no sea el emocionante acontecimiento que no hace tanto fue, pero siempre habrá motivos para seguir escuchándolos.

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