Guía rápida por si te preguntan «¿por dónde empiezo con AC/DC?»

AC/DC

AC/DC son historia viva, una leyenda hecha de pura electricidad (su nombre significa corriente alterna / corriente continua) que roza ya las cuatro décadas en activo. Mantener el listón al máximo durante tantos años es prácticamente imposible, así que como tantos otros en su situación han pasado por épocas mejores y peores. Pero a día de hoy, cuando hasta ellos mismos son conscientes de que su final está inminentemente cerca, siguen siendo todo un referente dentro y fuera de los escenarios, a los que este año parece que piensan en volver y de los que llevan alejados desde 2016.

Aprovechamos esta sección Hipersónica para sugerir a millennials despistados y gente ajena varia que se metan a fondo con ellos. Y que si no saben por dónde empezar, hagan parada y fonda en esta brevísima semblanza de su carrera y en nuestro disco y canciones sugeridas.

Aunque de origen escocés, los hermanos Angus y George Young se mudaron a Australia junto a su familia siendo aún jóvenes, y allí dieron sus primeros pasos en la música rock. Tras los típicos cambios de formación inicial, la banda grabaría su primer disco con Bon Scott al micro, aunque el tema de la sección rítmica que formó parte de High Voltage (1975, Albert) siempre ha sido un poco controvertido. La situación se estabilizaría para su segundo larga duración, TNT (1975, Albert), donde ya contarían con Phil Rudd en la batería y Mark Evans al bajo.

Sexo, drogas y AC/DC

Tras estos dos primeros álbumes llegaría el fichaje con Atlantic y el reconocimiento internacional, situándose ya entre las grandes bandas del rock duro aunque en un plano diferente a los Black Sabbath, Led Zeppelin y compañía, más cercano a la escena punk que al heavy. En el 77 el bajo de Evans lo tomaría Cliff Williams, quien ha seguido desempeñando esa labor hasta la actualidad, y con esta formación seguirían grabando discos de notable a sobresaliente hasta llegar al colosal Highway to Hell (1979, Atlantic). Irónico y morboso resulta ver cómo el gran Bon Scott narraba en este álbum su camino al infierno, para morir pocos meses después en una borrachera de órdago.

Llegados a este punto los australianos se plantearon dejarlo, pero animados por los padres de Scott ficharon a un nuevo cantante, Brian Johnson, junto a quien pegaron el petardazo definitivo con Back in Black (1980, Atlantic), su disco más vendido hasta la fecha. Salvo una época entre 1983 y 1994 en la que Phil Scott fue sustituido por otros dos baterías, ésta ha sido la alineación que AC/DC han mantenido hasta el día de hoy. Lejos de mermarles, el reemplazo al micro sirvió al grupo para fortalecerse aún más y conseguir el gran éxito comercial a nivel internacional.

La segunda mitad de los 80 vio la llegada de sus peores esfuerzos, pero con The Razors Edge (1990, Atco) consiguieron volver a ponerse en lo más alto. Millones de discos vendidos desde entonces, giras capaces de llenar los estadios más grandes del mundo noche tras noche e incontables reconocimientos recibidos acreditan a la agrupación liderada por los hermanos Young como una de las más importantes de las últimas décadas. Políticamente incorrectos, siempre fieles a su forma de entender la música e incombustibles hasta el final, AC/DC son y serán sinónimo de rock ’n’ roll.

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Un disco para empezar: Highway to Hell

A la hora de elegir un disco de entrada en esta banda, se hace difícil decidir entre la era de Bon Scott y la de Johnson, pero tras mucho pensarlo creo que la mejor recomendación que puedo hacer es la de Highway to Hell. El sexto disco de estudio del grupo, y el último con su cantante original al frente, es puro fuego desde el principio hasta el fin, plagado de canciones absolutamente imprescindibles que han marcado a varias generaciones de rockeros.

Aunque el concepto de evolución nunca ha estado asociado a AC/DC, se puede decir que este elepé es el punto álgido de su primera etapa, un desfile constante de todas sus virtudes como dueños y señores de la faceta dura del rock. Todo en él es absolutamente mítico, memorable hasta el máximo: riffs, solos, estribillos; nada flojea en sus diez canciones que suponen la dosis más exacta de caña que se puede administrar al cuerpo.

Sin llegar al descomunal nivel de ventas de su sucesor, no se pueden despreciar los siete discos de platino cosechados en América con sólo un single editado para su promoción, naturalmente el icónico tema homónimo. Hasta entonces sus discos habían sido producidos por George Young y Harry Vanda, pero para esta ocasión decidieron fichar a Robert John “Mutt” Lange, lo cual demostró ser un completo acierto. Con él colaborarían en dos discos más.

Una selección de tres canciones de AC/DC

  • It’s a Long Way to the Top (If You Wanna Rock ’n’ Roll): posiblemente el gran himno de la primera etapa de la banda, y una de las muestras más vibrantes de lo que es el rock auténtico. Supone la apertura de su segundo disco, y su punto más particular es el papel de las gaitas entre la oleada de guitarras que forman estos cinco minutos de pura fuerza. Siempre fue un tema estrechamente relacionado con Scott, y como muestra de respeto por ello Johnson nunca la interpreta.
  • Back in Black: aunque yo aún no estuviera vivo, me puedo imaginar la situación de los fans del grupo en 1980, con Scott muerto y sustituido por un nuevo vocalista relativamente desconocido. Pero todas las dudas que pudieran haber albergado quedaron totalmente disipadas con canciones como ésta, grandes hasta decir basta. Con su letra, Johnson rindió un perfecto tributo a su predecesor, sin sentimentalismos ni dramas baratos. Las versiones posteriores que se han hecho de esta canción se cuentan por decenas.
  • Thunderstruck: si esta no es la mejor introducción de guitarra de todos los tiempos, que me lleve la muerte ahora mismo porque yo no quiero saber nada más. El corte de apertura de su decimotercer álbum, The Razors Edge, es capaz de levantar hasta a un muerto y ponerlo a bailar, un auténtico subidón de adrenalina sonoro al que es imposible resistirse. Por cierto, todos los participantes del videoclip que encontráis sobre estas líneas recibieron una camiseta con el texto AC/DC — I was Thunderstruck. ¿Os imagináis lo que puede valer una de ésas ahora?

Y así terminamos con esta nueva entrega de la sección Por dónde empiezo con… Podéis sugerir próximos grupos para esta sección en comentarios o donde creáis que os escuchamos, así que no dudéis en sacar provecho. Hipersónica, su sitio musical amigo, al servicio de la comunidad.

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