¿Por dónde empiezo con… Black Flag?

Black Flag, por dónde empiezo con ellos
Black Flag, por donde empiezo con ellos

Si estás dudando, o lo has hecho alguna vez, de por dónde hincarle el diente a esa banda tan mítica de la que siempre oyes maravillas y muchos grupos hablan de ellos como un referente, o también para artistas muy ninguneados que merecían que alguien reivindicara su obra o también para otros más conocidos pero cuya discografía parece inabarcable por extensión, esta es tu sección. Las sugerencias en comentarios siempre serán bien recibidas, aunque, por supuesto, las trataremos con nuestra displicencia habitual.

Hablar de Black Flag no es sólo hablar de una de las bandas pioneras del Hardcore Punk, esa variante más abrasiva, más rápida y más bestia, sino también de una de las más transgresoras dentro del mismo. Su propia ambición y ganas de seguir rompiendo moldes en el punk les ha llevado a convertirse en una de las bandas más influyentes de todos los tiempos, yendo más allá incluso del propio punk y siendo hasta la base de géneros enteros como el sludge metal o el grunge. Podéis preguntarle a Dave Lombardo, John Frusciante, Maynard James Keenan o también a Frank Turner, todos os contarán maravillas sobre ellos y de cómo escucharlos cambió sus vidas.

Seis cervezas y Black Flag, todo lo demás sobra

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Todo comenzó una tarde de 1976, Greg Ginn se pasa horas y horas ensayando con la guitarra junto con su compañero de banda Keith Morris, en un grupo que se llamaba Pain. Su ética de trabajo era tan exigente que les costaba encontrar un bajista estable, hasta que encontraron al extrovertido Chuck Dukowski para complementar la personalidad de Ginn. Años más tarde se enterarían de la existencia de otro grupo llamado Pain, por lo que tuvieron que optar por cambiar de nombre a sugerencia del hermano de Ginn, Raymond Pettibon, que además de darles el nombre de Black Flag también les diseñaría un logo que ya es prácticamente un icono popular. Con todo atado y bien atado, el grupo californiano intentaría buscarse sitio en una zona que ofrecía pocas oportunidades a las bandas de punk, por ello optaban por organizar sus propios conciertos allá donde pudieran (bares, picnics, fiestas en casas, colegios, etc).

Con Morris de cantante llegarían a sacar un (estupendo) EP, Nervous Breakdown (SST, 1978), pero diferencias creativas con Ginn provocarían su marcha para luego formar Circle Jerks. Lo reemplazarían con un fan del grupo, Ron Reyes, pero aquello acabaría como el rosario de la aurora (en los discos lo acreditan como Chavo Pederasta). Aprendiendo de la experiencia, volvieron a encontrar un sustituto en otro fan suyo, Dez Cadena, pero sus aptitudes como cantante eran escasas y tenía muchos problemas con su voz, así que se terminó reubicando como guitarrista. El fan definitivo para ser su cantante lo encontrarían en un indeciso chaval de Washington que no aceptó la oferta de la banda hasta que su amigo Ian MacKaye le empujó a ello. Ese joven que llegaría justo a tiempo para grabar el álbum debut era Henry Rollins.

Con los años se irían labrando una buena reputación gracias a su directa música y a unos brutales directos que solían terminar en peleas y con intervencion policial

En los años posteriores se irían labrando una buena reputación gracias a su directa música y a unos brutales directos que solían terminar en peleas y la policía siempre se veía obligada a extremar la precaución cuando llegaban a tocar. El sonido de la banda, además, iría mutando en poco tiempo hacia un estilo más pesado, agresivo, metálico y de tempo más lento, provocado por el creciente interés de Greg Ginn, compositor principal, en otra clase de grupos (Jimi Hendrix, Grateful Dead, Hawkwind) y su consumo de cannabis. Eso se reflejaría en su imprescindible My War (SST, 1984), disco que muchas bandas citan como una gran influencia y en el que el grupo reducía la velocidad para expandir su sonido.

Antes de la salida de dicho disco, Dukowski dejaría de tocar para la banda (aunque siguió relacionado con la misma haciendo de manager en giras) y Ginn encontraría un interesante reemplazo en Kira Roessler, con una manera de tocar el bajo más sofisticada y ambiciosa que casaba bien con las ansias creativas de Ginn. Así lo mostraron en discos como Split It In (SST, 1984) o el altamente experimental Family Man (SST, 1984). No obstante, el ambiente inestable y la alta exigencia y actividad seguirían haciendo mella en un grupo donde los baterías no paraban de sucederse y hasta se expulsó a Roessler porque sus horarios en la universidad chocaban con el ritmo de la banda. Un par de discos después, Ginn llamaría a Rollins para decirle que abandonaba una banda que, esencialmente y en la práctica, era totalmente suya, lo cual sólo podía significar el fin de Black Flag. Años más tarde llegarían algunas actuaciones esporádicas y, finalmente, una reunión formal en 2013 con Ginn como único miembro original y con Ron Reyes de cantante (más tarde ese año volvería a dejar el grupo) y que nos ha dejado el olvidable What The… (SST, 2013) como regalo.

Un disco para empezar: Damaged (1981)

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Y vayamos a lo que interesa, la mejor manera de entrar en el universo de Black Flag. Puede parecer muy típico recomendar el álbum debut de cualquier grupo, pero el caso de Damaged (SST, 1981) es totalmente merecido por diversas razones. Primera y principal, podemos hablar fácilmente de su mejor disco, el más redondo al menos y con las mejores canciones. A pesar de no ser el disco más complejo y ambicioso de los californianos, ni mucho menos es un disco de hardcore más. De hecho, podemos hablar de uno de los mejores de su género y, también, de uno muy influyente.

Con Damaged podemos hablar fácilmente de su mejor disco, el más redondo al menos y con las mejores canciones

Pero Damaged representa también más que un monumental disco de hardcore. A lo largo del disco muestra detalles más transgresores que lo demostrado en sus anteriores EPs, por ello podemos hablar de un disco que recoge muy bien todo lo que representaron Black Flag para la escena punk norteamericana y también deja entrever todo lo que más tarde desarrollarían y explotarían en My War o en Split It In. A pesar de ser su primer larga duración, casi actúa como un álbum de frontera entre dos etapas muy marcadas para la banda.

Pero Damaged no es sólo la leyenda, es toda una explosión de adrenalina y violencia en tu mismísima cara. El álbum es como una pistola con 15 balas muy perforantes y dispuestas a no hacer prisioneros. La línea rítmica actúa con energía y sin descanso, Greg Ginn va dejando muestras de su particular talento con la guitarra más allá de cuatro acordes y Henry Rollins actúa con gran poderío y una férrea actitud con el micrófono, mostrando por qué es el cantante que le hacía falta a esta banda. Consigue sonar imperial hasta en canciones más desenfadadas como ‘Six Pack’ (motivo por el cual Ginn dejó de escribir canciones y letras poco pretenciosas).

El álbum es como una pistola con 15 balas muy perforantes y dispuestas a no hacer prisioneros

No obstante, si hago hace inmortal a Damaged son sus canciones, empezando por la misma ‘Six Pack’ y pasando inevitablemente por la poderosa ‘Rise Above’, la feroz ‘Gimmie Gimmie Gimmie’ o la adictiva ‘TV Party’. Por no hablar también de joyas de puro hardcore como ‘Police Story’, ‘Depression’ o ‘Padded Cell’ o atrevidas piezas como ‘No More’ o la indispensable y ruidosa ‘Damaged I’, la mejor muestra de que Black Flag estaban destinados a hacer llevar el género más lejos de sus propios límites.

Una selección de canciones de Black Flag

No conviene en absoluto quedarse en Damaged porque Black Flag han tenido una corta pero completa carrera donde no han faltado las grandes canciones. Un total de 19 que no tienen porqué ser las mejores (o sí lo son) pero que servirán de mucha ayuda para formar una idea general de todo lo que ha dado de sí la banda, recorriendo las cuatro esquinas de su discografía y rescatando canciones que explicaran mejor que nadie todo lo bueno que una banda como esta ofrece.

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