A raíz de la lista de los mejores djs de la historia publicada por Mixmag y de la conversación y polémica que ha suscitado tras el post que le dedicamos hace unos días, hay una pregunta que me lleva rondando la cabeza todo el fin de semana y en la que os quiero pedir vuestra opinión: ¿que significa ser un buen dj?

Que los djs son verdaderos artistas no es algo que vayamos a discutir aquí, aunque si que vamos a separar y dejar a un lado la faceta de productores que muchos djs también desempeñan. Me refiero a la tarea de pinchar en sí mismo. Ahí es donde reside la primera peculiaridad de los djs, viven en gran parte de la música de otros.

Y es que básicamente, un dj es una persona que se dedica a seleccionar música, diferentes temas de diferentes artistas (por lo general), y a hacerlos sonar para que parezcan uno sólo, tratando de hacer que el público se anime, disfrute con esa música y en la mayor parte de los casos la baile (hay cosas que no hay quien las baile, nos pongamos como nos pongamos) todo ello sin que el ritmo decáiga. No es tarea fácil, la verdad.

Eso, sin atender a definiciones, es más o menos lo que hace un dj, pero, ¿qué es exactamente lo que define a un dj como bueno? La clave está en las 3 facetas que os daba en esa, mi “definición” de dj.

La selección es lo primero que te convierte en un buen DJ

Primero, un dj debe saber seleccionar música, acorde con sus gustos, por supuesto, pero en esa selección va precisamente la personalidad que el dj quiere desarrollar como “selector de música”. Por supuesto, gracias a la música que escoja se ganará un prestigio (o no) que otros posiblemente no consigan, debido a su mal criterio selectivo, y por supuesto, se hará con un público u otro.

Después está la técnica; hay que saber mezclar, eso está claro y se presupone, pero es cierto que hay djs a los que no se les escapa un beat nunca, ni en una sesión en directo, ni en un disco grabado en estudio (esto es más fácil, claro) ni en su habitual programa de radio, mientras que a otros se les van las mezclas y sus sesiones a veces no llegan a un mínimo de calidad.

Y por último, aunque no menos importante, está el saber elegir, dentro de un repertorio que ya deben tener preestablecido y que les ha servido para formarse esa personalidad como djs, los temas que más concuerdan con cada situación y cada público. Por así decirlo, una sesión debe ser algo vivo, con posibilidad de cambiar sobre la marcha en caso de que las cosas no estén funcionando como deben. Un dj debe ser capaz de conseguir que su público salga siempre con la sensación de haber estado en la mejor sesión del mejor dj del mundo, simplemente porque ha conseguido que se divierta.

No sé si estaréis de acuerdo conmigo, o matizaríais algún punto, pero, según los comentarios que hemos visto en el post sobre la lista de Mixmag, no parece que todos penséis como yo. Al final es más que posible que la discusión termine en lo de siempre: comercial vs underground, pero es que ese no es precisamente el meollo de esta cuestión.

Si básicamente las que he descrito antes son las funciones de un dj, deberíamos dejar fuera, completamente al margen, las cuestiones sobre si la música que usa es o no comercial. Su elección sobre la música lo único que hace es conformar su personalidad, definirla hacia un lado o el otro, es una elección entre llenar las pistas con cientos de personas o por contra, decenas de miles, pero por lo demás no deberíamos tomarlo en consideración para decidir la calidad de un dj. Se trata de cumplir unos objetivos preestablecidos, y ver quien los cumple mejor.

La técnica y la empatía te van a diferenciar

Y claro, eso nos deja en los dos últimos puntos, técnica y capacidad para meterse a su público en el bolsillo, que creo que es donde verdaderamente reside lo importante para pasar de ser un dj del montón a un gran dj. Lo más importante es conseguir un equilibrio entre ambos aspectos, se puede ser bueno en la parte técnica, pero no saber evolucionar una sesión según lo exijan las circunstancias, y viceversa, pero el gran dj, el que merece estar en los tops, debe tener tanto técnica como capacidad de selección según la situación.

El problema que veo es, que a la hora de criticar listas de como esta y similares, la mayoría de vosotros, lectores, espectadores, oyentes, os dejáis llevar por el corazón; solamente os fijáis en el primer punto, el de qué música define el estilo del dj de turno. Si el dj ha elegido seguir un estilo que os gusta, merece toda la gloria, pero como haya elegido un estilo que caiga fuera de vuestras preferencias personales, entonces ni merece estar en esa lista, ni merece que se le preste la menor atención. Y en muchos casos, pesa más la música que produce que como se desenvuelve tras los platos.

Sin querer entrar en polémicas con ninguno de vosotros, ni ponerme ni de un lado (comercial) ni del otro (underground), un artista underground puede que se haya vendido menos, que sea fiel a sus propios gustos y todo lo que queráis, pero los que acuden a sus sesiones, son personas a quienes gusta su trabajo, aunque sean 100. Exactamente lo mismo que ocurre con un dj de corte más comercial. También tiene un público al que le gusta lo que pincha, aunque sean 20 mil, y es más, ¿quiénes somos nosotros para decir que se ha vendido? ¿Y si, realmente, lo que pincha es lo que a él le gusta?

Muchos odiáis a Tiësto y pensáis que su elección como mejor dj de la historia es un error de libro. Vale, pero, ¿lo habéis seguido con la suficiente asiduidad como para poder juzgarlo vosotros? Y lo digo desde ya, antes de que os lancéis a comentar: haberlo visto pinchar en una ocasión no basta. Puede que fuera la peor actuación de su vida, que días malos los tiene todo el mundo. Puede que seáis expertos en las sesiones del dj que os gusta, porque vais a verle actuar siempre que podéis, pero si no os gusta Tiësto, ni haréis por ir a verlo ni le prestaréis la atención que se merece como dj, sin fijaros en lo que esté pinchando, aunque no os guste. Y lo mismo vale para los seguidores de Richie Hawtin o Carl Cox, o quien sea…

O quizás el caso sea distinto, y todos los que han votado en Mixmag a Tiësto no hayan oído nunca una buena sesión de Garnier y no tengan ni idea del genio que se están perdiendo, por lo que difícilmente les pueda parecer el mejor de la historia por puro desconocimiento.

Con todo esto lo que quiero decir es, primero, que un dj es un dj y un productor es un productor, y que a veces las dos figuras van unidas en una misma persona, pero que hay que estar muy atento a lo que se vota, porque en ocasiones no se nos está preguntando quién es mejor productor, o cuál es el artista más completo. Pensamos que estamos votando a una, a la otra o a las dos cosas, y nos podemos equivocar.

Y segundo, seamos objetivos, miremos la técnica y miremos como queda el público tras una sesión de tal o cual dj. A lo mejor el que ha sido elegido número 1 no deja satisfecho a nadie y el décimo deja a todo el mundo contento, pero puede que al décimo se le escapen todas las mezclas y tenga una técnica pésima, y el primero sea un virtuoso de los bpms… Hay que sopesar todos los aspectos y no vale únicamente ver si como productores realizan verdaderas obras de arte culinarias o menús de hamburguesería. Puede que el hamburguesero sea el mejor tras los platos y el Adriá de la producción no se mueva como debería en la cabina. O se puede tener todo en esta vida, pero hay que juzgarlo con la suficiente objetividad, y más cuando realmente no somos jueces y no conocemos todas las partes implicadas.

En Noctamina | Los mejores djs de todos los tiempos según Mixmag

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