Who’s the black private dick

That’s a sex machine to all the chicks? (Shaft)

You’re damn right

Ver a Isaac Hayes interpretando estos llamativos versos de su composición/tema principal para la película Shaft en plena gala de los Oscar de 1972, emitida en abierto, mientras lleva unas cadenas doradas como única barrera o tapadera para su desnudo pecho, es algo que deja sin palabras hoy día. Porque la perspectiva actual, con casi cincuenta años de distancia del momento, nos lleva a preguntarnos cómo algo así era siquiera posible que sucediera. Casi uno se piensa que es un montaje realizado con elaborados deep fakes para hacer la gracia, pero no, esto pasó.

«Cómo fue esto posible» os preguntaréis de no conocer el fenómeno. Y es comprensible, este fenómeno está alejado tanto en tiempo como en espacio de nosotros, pero fue uno que trastocó la historia y la industria del cine en varios aspectos. Un fenómeno que tenía nombre, que también era su juego (o al menos así rezaba el póster): Shaft, un detective negro al frente de una película de estudio de presupuesto bajo que se volvió toda una sensación popular y cultural, que cambió por completo una era y se mantiene hasta nuestros días como uno de los mayores iconos del cine afroamericano, con diferentes cambios a lo largo de cincuenta años.

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