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Songhoy Blues son la banda de rock africano que estabas esperando

Su segundo disco les coloca entre lo más estimulante del panorama (y como una posible mina de oro)


El riquísimo mundo de la música vanguardista africana sigue siendo un gran misterio para gran parte del consumidor de música a un nivel más serio. Incluso en un mundo cada vez más globalizado donde Internet derriba varias fronteras para el acceso al arte producido desde cualquier parte del mundo, artistas interesantes del continente africano aquí seguirán siendo el 1% que sale todos los años en el cartel del Primavera Sound o festivales wannabe del estilo.

Es iluso pensar que el público medio pueda a llegar a interesarse por sonidos poco familiares como los de la música Songhai o el Tishoumaren, sobre todo teniendo en cuenta la falta de referentes que puedan servir de puerta de entrada a sonidos así. Sin embargo, es posible que haya espacio para cierto optimismo con la irrupción de un grupo como Songhoy Blues.

No son el exponente más representativo de música experimental africana o del blues del desierto, o el mejor que podemos encontrar, pero sí que logran dotar de su música de ciertos toques, como la pronunciación de las guitarras rock o un ceñimiento muy puro a la estructura de la canción pop, que pueden ser más familiares y cómodos de asimilar para un oyente menos acostumbrado a sonidos y el estilo africano.

Todo esto ha logrado pronunciarse más de cara a su segundo disco. Résistance (Trangressive, 2017) comienza de primeras con ‘Voter’, un tema con claro impulso rockero pero que no diluye su esencia continental hasta quedar difuminada. Dentro de un tema atrevido, aunque quizá no distinto de lo que podamos encontrar en otros grupos del sonido Songhay, encontramos la suficiente accesibilidad para pensar que pueda llegar a tener cierta presencia más allá de su nicho, que pueda llegar a otro público.

Ya el mero hecho de poder contar con la aportación y el interés de alguien como Iggy Pop para su disco en el tema ‘Sahara’ muestra que el grupo está preparado para causar interés a más gente. No obstante, ellos logran el meritorio logro de aproximarse a un público mayor sin sonar artificiales y que dejan de lado la pureza de sus raíces. Su vanguardismo puede parecer menor en comparación con otros mitos africanos (a pesar de que se atrevan hasta con el hip hop en ‘Mali Nord’), pero su frescura y su habilidad para juntar su tradición con el rock son indiscutibles.

Y eso dejando a un lado que Résistance es un disco irresistiblemente divertido y festivo. Cuando te metes en sus doce canciones se adueñan de ti por completo y estás sujeto por completo a su ritmo, siendo imposible quedarse quieto los 45 minutos que dura el álbum. El toque desenfadado y su frescura, además de unos cuantos temazos de los que uno nunca se cansa, deberían ser bastante para que Songhoy Blues den el siguiente paso en su carrera. Es posible que nunca salgan de ser ese 1% de todos los festivales, pero sin duda es el grupo de rock africano que todo el mundo necesita para poder entrar al maravilloso mundo de dicho género.

https://www.youtube.com/watch?v=EqxrGiWCnVo

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