1991 sería un año que pasaría a la historia por diversos motivos, entre ellos el final de la Guerra Fría sostenida por una Unión Soviética disgregada en múltiples nuevos Estados y el estallido de la Guerra del Golfo por el ataque de Estados Unidos a Irak tras la invasión a Kuwait realizada por el país gobernado por Saddam Hussein. Musicalmente también tuvo su impacto, tanto por alegrías como por desgracias. En este último apartado sobresalen las pérdidas de dos iconos para dicho arte como eran Miles Davis y Freddie Mercury, pero uno de los acontecimientos más importantes fue el estallido definitivo del Grunge más allá del underground.

El caprichoso destino hizo que vieran la luz el mismo año cuatro de las obras más definitorias y destacadas de dicho movimiento que marcó la ciudad de Seattle: por un lado, algunos de los protagonistas de este artículo como son Chris Cornell y Matt Cameron se unirían a los miembros sobrevivientes de Mother Love Bone y junto a un recién llegado Eddie Vedder darían a luz el único disco de Temple of the Dog (A&M, 1991) como homenaje definitivo al fallecido Andrew Wood. Poco más tarde Vedder se uniría al proyecto que dichos miembros supervivientes formarían, llamado Pearl Jam, y darían forma a lo que luego sería Ten (Epic, 1991). Por otro lado, los siempre particulares Nirvana romperían el mercado y la historia con la publicación de Nevermind (DGC, 1991), que terminó de convertir Seattle en el ojo de todas las miradas con el consiguiente beneficio para diversas bandas. Entre ellos nuestros protagonistas, Soundgarden, que también sacaron un disco importante tanto para ellos como para su género.

Soundgarden canalizando su potencial

No obstante, sería sesgado e inexacto atribuir la repercusión y el éxito de Badmotorfinger (A&M, 1991) a lo que poco antes habían cosechado Kurt Cobain y los suyos abriendo una puerta hasta entonces cerrada. No serían pocos los aciertos que hacen de dicho disco una pieza fundamental como ya he mencionado anteriormente, quizá el más importante de todos sería la constatación de Soundgarden como banda importante dentro del movimiento además de cristalizar todo el talento que poseían pero nunca terminaban de demostrar en sus anteriores trabajos.

Claramente Soundgarden tuvo sus aciertos y sus espectaculares derroches de creatividad, pero esta también se les iba de las manos y mezclaban sus puntos de brillantez con idas de olla con poco que rascar. No aquí. En Badmotorfinger el grupo canalizaría todo su potencial y lo exprimiría al máximo y desde el principio hasta el final, rematando uno de los mejores discos de su carrera. A mí gusto el mejor, sin duda alguna, ya que es su disco que más me deja impactado y cuyas canciones más me transmiten y me enganchan.

Cada uno tenemos nuestros momentos musicales que más nos impactan, pueden ser de un simple riff a una canción entera o, como en mi caso en este disco, por una sucesión de las mismas. Aquí el combo de las cuatro primeras canciones se convierte en uno de mis momentos favoritos, ninguna baja el listón, todas van a saco, golpeando con precisión y casi compenetrándose entre ellas, cada una brillando en lo suyo y aportando lo que el resto no. En definitiva, ese tramo del disco es esa delantera perfecta que toda defensa teme y que todo entrenador adora tener porque le ahorra mucho trabajo. Con sólo estas canciones Badmotorfinger tiene el cielo ganado.

Rusty Cage’ es ese jitazo inmediato que rápidamente huele a clásico inmediato, con su riff directo y juguetón capaz también de destrozar todo lo que se ponga por delante. ‘Outshined’ opta más por apisonar a lo bruto, en entrar como elefante en una cristalería y marcar su presencia a base del poder que atesora. ‘Slaves & Bulldozers’ también tiene energía a raudales, pero también consigue hipnotizarnos a base de bien especialmente gracias a un Cornell excelso con su voz. Sobra hablar de ‘Jesus Christ Pose’, canción que no es la más inmortal de su discografía pero no anda demasiado lejos de ello, sacando bien a relucir que eran alumnos aventajados de los Black Sabbath y compañía además de un grupo con ganas de marcar época.

Badmotorfinger ganándose la inmortalidad a tortazos

¿Se acaba el disco tras esta exhibición? Ni mucho menos, aunque personalmente ‘Face Pollution’ no alcance a ser tan excelsa como sus antecesoras, sigue siendo un pepino directo y con fuerza. Para más inri, ‘Somewhere’ termina volviendo a poner el nivel espectacular que estaba llevando al inicio, equilibrando bien melodía y garra y siendo un buen prólogo de lo que más tarde bordarían en Superunknown (A&M, 1994). ‘Searching with My Good Eye Closed’ se convierte en otra joyita imprescindible de este disco, destilando más de esa esencia de The Beatles que siempre se les ha atribuido aparte de la de Iommi. Seis minutos extraordinarios en los que la canción va creciendo paulatinamente hasta alcanzar el éxtasis en su recta final.

Room a Thousand Years Wide’, aparte de ser uno de los pocos temas donde Cornell no hace aportación en la composición (ni siquiera en las letras), sería uno de los singles de este disco y no cuesta demasiado entender por qué una vez se escucha. Es más, fue el primer single de dicho disco, acertado dado lo bien que enlaza bien lo mostrado en sus discos anteriores con el espíritu más rompedor y sólido que lograrían alcanzar. La eclosión del espíritu grunge/alternativo/whatever del disco lo podemos ver en ‘Drawing Flies’ con un toque más extrovertido. ‘Holy Water’ y ‘New Damage’ comparten muchos rasgos comunes con ‘Outshined’ y ‘Slaves & Bulldozers’ respectivamente, sin el mismo acierto claramente, pero poniendo un broche final fantástico a este disco, casi de oro.

Y aunque se pueda ver a Cornell y compañía como la banda menos reconocida o menos sólida de las que podríamos denominar como las cuatro más grandes del movimiento grunge (entiéndase en términos de repercusión), su hueco en la historia no se la quita nadie. Badmotorfinger es un imprescindible de su época, y se lo ha ganado a base de hacerse sitio a tortazos como las canciones que lo componen. Y aunque El Disco (así, en mayúsculas) de Soundgarden sea otro, para mí siempre será éste por encima de cualquier otro.

Puntuación: 4.5 de 5.