Hay instantes donde se vislumbra claramente cuando está naciendo una estrella de cine ante nuestros ojos. En el caso de Eddie Murphy, ese momento se produjo a los pocos minutos de su aparición en la película Límite: 48 horas, la buddy cop con Nick Nolte que se convirtió en uno de los mayores éxitos de la época. Murphy estaba gozando de una exitosa carrera como cómico de stand-up -aunque su mayor éxito, Delirious, llegaría al año siguiente- pero pronto le esperaría una lucrativa trayectoria como actor.

La estrella del actor cómico ya no brilla con la misma intensidad hoy día, pero se vislumbra el inicio de un renacimiento propulsado por su memorable papel como Rudy Ray Moore en el biopic Yo soy Dolemite. En sus planes de futuro ya están los de volver a arrancar dos de sus papeles más icónicos con sendas secuelas: El príncipe de Zamunda y Superdetective en Hollywood.

Esta última saga es una de las más interesantes de estudiar para explicar la fulgurante carrera de Murphy, con cada película tocando un punto diferente de la misma. Tres películas: ascenso, auge y caída. Todas interesantes, además de divertidas (bueno, unas más que otras), y absolutamente ejemplares del carisma irrefrenable de Murphy.

Los Orígenes

Era 1977 cuando a Don Simpson, un joven escritor en Paramount, se le ocurrió la idea de un policía del Este de Los Ángeles transferido a Beverly Hills. Iba a ser su primer trabajo como productor, haciendo al guionista Danilo Bach idear la historia que presentar a Paramount. El estudio dio luz verde a la idea de Beverly Drive, donde un policía de Pittsburgh llamado Elly Axel era transferido a dicha comisaría, pero pedir algunos cambios en el guion. Sería el primero de muchos.

La película pasó por varias manos, cambiando de enfoque varias veces hacia una película de acción más directa. Tras varios años de estancamiento, Simpson logró un importante triunfo: Flashdance. Tal fue el éxito de su producción que le permitió reactivar el proyecto junto a Jerry Bruckheimer. Tanto ellos como el estudio estaban enamorados del enfoque humorístico que había propuesto el guionista Daniel Petrie, Jr. Aunque no fue suficiente para convencer a uno de los directores tanteados, Martin Scorsese, que encontró la idea muy parecida a la película La jungla humana. Otra elección curiosa para dirigir la película pero que también la rechazó: David Cronenberg

El proyecto fue propuesto a varios actores, empezando por un Mickey Rourke que firmó un acuerdo de 400.000 dólares. Pero tras varios cambios y retrasos varios, Rourke se decantó por otros proyectos. El estudio rápidamente propuso la idea a varios actores estrella, entre ellos Al Pacino, James Caan y Richard Pryor.

No obstante, fue el actor principalmente tenido en cuenta para el papel quien acabó accediendo a protagonizar la película: Sylvester Stallone. El actor de Rocky y Rambo hizo una nueva reescritura del guion, acercándolo a un tono más dramático y convirtiendo la película en una de acción convencional. Stallone ha llegado a hablar de que algunas de sus ideas hacían que la película fuera a parecer “como la escena de apertura de Salvar al Soldado Ryan”.

Las ideas de Stallone eran demasiado caras para el estudio, que insistía en mantener el presupuesto por debajo de los 14 millones de dólares. Dos semanas antes de empezar el rodaje, el actor se retiró del proyecto y dejó a Simpson y Bruckheimer en la búsqueda express de un sustituto. Posteriormente, Stallone aprovechó algunas de sus ideas para otra película que haría posteriormente: Cobra, el brazo fuerte de la ley.

Parte 1: Foley, Axel

Los productores finalmente se pusieron en contacto con Eddie Murphy, que aceptó el reto de hacer el protagonista a dos semanas de empezar la producción a cambio de 4 millones de dólares. El director Martin Brest y su equipo de guionistas decidieron entonces recuperar el enfoque más cómico de la película, descartando la reescritura de Stallone.

Murphy había compartido protagonismo con Nick Nolte en Límite: 48 horas y con Dan Aykroyd en Entre pillos anda el juego, pero todavía no había contado con su propio papel protagonista. Ahora se le entregaba un vehículo para él donde Brest le daba libertad para improvisar y fabricar oro cómico en las escenas que no fueran puramente acción. Una oportunidad magnífica que aprovechó con creces.

Incluso con cosas que se notan muy anclada a la época, la película sigue siendo divertidísima. Murphy es un ciclón durante toda la película, mostrando a Axel Foley como un personaje magnético e irresistible gracias a su inapelable carisma. Genera un sólido triángulo detectivesco con Judge Reinhold y John Ashton, saca de la manga chistes que son hilarantes y algunas secuencias de acción son realmente sólidas para no tener a un director puramente de género.

(Nota aparte: Un día hay que hablar en serio de Martin Brest. Después de este jitazo hizo la imprescindible Huida a medianoche con Robert De Niro y, después de eso, hizo el drama Esencia de mujer, cuya única huella cultural es ser la única película por la que Al Pacino ganó un Oscar, y ¿Conoces a Joe Black?. Luego llegó aquel fracaso con Ben Affleck y Jennifer Lopez llamado Una relación peligrosa y desde entonces desapareció. Es fascinante.)

La película fue un éxito absoluto. La crítica la respaldó y el público la abrazó, consiguiendo recuperar su presupuesto tras cinco días de su estreno. Durante trece semanas consecutivas fue la película líder en la taquilla norteamericana, y volvió a ser líder una semana más para un total de 14 semanas no consecutivas como película de mayor recaudación. Un registro que comparte con Tootsie.

La película acabó consiguiendo un total de 234 millones de dólares, siendo la película más exitosa de aquel año. Ajustando por inflación, sólo El Exorcista y El Padrino se sitúan como las películas calificadas para adultos que más han recaudado en la historia. La película, además, fue nominada en los Globos de Oro en la categoría de Mejor Comedia/Musical y Eddie Murphy como Mejor Actor de Comedia, y el guion de Danilo Bach y Daniel Petrie Jr. obtuvo una nominación en Mejor Guion Original de los Premios Oscar. Confirmó, además, a Eddie Murphy como la mayor estrella de cine de la década.

Parte 2: ¿Quién te crees que eres? ¿Clint Eastwood?

Este fue tan sólo el comienzo. A partir de entonces, Murphy encadenaría siete películas que abrieron su andadura como la número 1 en taquilla. Entre ellos, por supuesto, figuró la más que esperable secuela. No obstante, Paramount tenía en mente hacer una serie de televisión basada en la película, mientras que el actor les convenció de que lo mejor era hacer otra película.

En este punto, Murphy casi era incontestable. Parte de la historia original fue escrita por él, dobló el sueldo que le ofrecieron en la anterior película y fue capaz de vetar que el rodaje se trasladase a Londres y París porque no quería rodar fuera de los Estados Unidos (en cierto punto, la historia iba a pasar por Alex Foley viajando para resolver un caso en Scotland Yard). La decisión del director, eso sí, siguió en manos de Simpson y Bruckheimer, que esta vez apostaron por un Tony Scott que venía de hacer Top Gun (Ídolos del aire).

Scott apostó porque Superdetective en Hollywood II fuera un cruce de la primera película con el primer éxito de Murphy, Límite: 48 horas. La cinta cuenta con la clásica efectividad profesional de Tony Scott, que en años posteriores se volvería un infalible del cine de acción. Esa parte de la película se muestra más sólida y profesional, mientras que la parte cómica volvía a recaer en la habilidad de Murphy para sacar trucos de la chistera. Aunque también partía con buenos chistes de casa, como las múltiples coñas a costa de Stallone, cuyas películas aparecen varias veces a lo largo del film (la casa de Billy Rosewood, por ejemplo, tiene un póster de Cobra).

Sin resultar tan fresca como la primera, Murphy y su equipo lograron otra efectiva dosis de acción y comedia. Las críticas fueron duras, pero la película volvió a ser una sensación en taquilla sin lograr igualar los mareantes números de la primera. Tras un triufante primer fin de semana con 33 millones de dólares, la película se hizo con un total de 153 millones de dólares en Estados Unidos, quedando tan sólo por detrás de Atracción fatal y Tres hombres y un bebé como la película de mayor éxito en el país aquel año. Además, el jitazo de Bob Segel, ‘Shakedown’, fue un éxito incontestable con nominaciones a Mejor Canción Original tanto en los Globos de Oro como los Oscar.

Parte 3: La bajona no perdona

No hay razón para hacerla. No necesito el dinero y no va a aportar nada nuevo. ¿Cuánto más puedes tener a Axel Foley hablando deprisa y colándose en sitios en los que no encaja? Pero estos hijos de puta están desarrollando guiones para ello. Están en pre-producción. El único motivo para una ‘Superdetective III’ es para romper la banca, y Paramount no va a escribir un cheque tan grande como el que quiero para hacer algo así. De hecho, si hago ‘Superdetective III’, puedes decir con seguridad ‘Ooh, deben haberle dado un montón de dinero’.

Eddie Murphy en 1989.

El cómico seguía sumando éxitos durante finales de los ochenta y comienzos de los noventa. El príncipe de Zamunda fue otro de sus mayores sensaciones. Sumó más éxitos como 48 horas más o Boomerang, el príncipe de las mujeres. Pero entonces llegaría el primer tropiezo de su carrera: Su distinguida señoría, que recaudó menos que sus 50 millones de presupuesto. Era uno de sus primeros fracasos notorios, y las críticas empezaban a perder entusiasmo por su trabajo.

Esto se junta con un momento personal bastante complicado para Murphy. El actor se encontraba realmente deprimido, con la energía por los suelos. Se encontraba, además, desconcertado de que siendo una estrella negra no le llegaran los mismos papeles que a Denzel Washington o a Wesley Snipes (y gente como Spike Lee le criticaba por no apoyar lo bastante a su comunidad). Acabó haciendo la nueva secuela un poco a regañadientes, con un guion del que nadie tenía fe en absoluto. Ronny Cox, que no participó en esta película, lo dejó claro: “Querían que saliera en Superdetective en Hollywood III… pero leí el guion”.

Se dieron mil vueltas a la idea con la que traer de vuelta a Axel Foley. Se volvió a resucitar la idea de llevarlo a Scotland Yard, buscando actores que pudieran ser la pareja protagonista de Murphy: Sean Connery o John Cleese eran algunos de los preferidos. Simpson y Bruckheimer descartaron la idea y compraron la propuesta de Steven E. de Souza, que la enfocó a una especie de “La Jungla de Cristal en un parque de atracciones”.

Para lograr esa idea hacía falta una cantidad de recursos a los que no se tenía acceso. Construir cada una de las atracciones diseñadas costaría 10 millones, elevando el presupuesto a 70 millones. Paramount se negó, y además impuso un recorte a los 55 millones tras el fracaso de Murphy con Su distinguida señoría. Pronto se excedió a los 70, pero no se llegaron a construir dichas atracciones, ya que 15 de esos millones iban para el sueldo del actor.

Para intentar sacar adelante todo el percal trajeron a bordo a un John Landis en horas bajas. Tras el éxito de El Principe de Zamunda, se llevó sendos tortazos en taquilla con Oscar ¡quita las manos! y Transilvania mi amor. El director parecía haber perdido el mojo y se vio derrotado para intentar despertar el colmillo y la energía de Eddie Murphy. Todo lo que necesitáis saber de la película lo dijo ya él:

‘Superdetective 3’ fue una experiencia muy extraña. El guion no era muy bueno, pero pensé ‘¿Y qué? Haré que tenga gracia con Eddie’. Pero luego descubrí el primer día, dándole pie a Eddie, me dijo ‘Sabes, John… Axel Foley es un adulto ahora. Ya no es un listillo’. Así que, con ‘Superdetective en Hollywood 3’, tuve esta extraña experiencia donde él era muy profesional, pero no era gracioso. Intentaba ponerle en estas situaciones divertidas, y encontraba la manera para salir de ellas. Es una película extraña. Hay cosas que me gustan, pero es extraña.

Parte 4: Intentando hacer pie

En esa misma década se intentó sacar adelante una cuarta secuela, esta vez bajo la productora del propio Murphy, que quería compensar el mal sabor de boca de la tercera. Desde entonces ha habido varios intentos de resucitar la franquicia. El más cercano fue en 2009, con Brett Ratner a cargo después de dirigir la trilogía de Hora punta y aquella X-Men: La decisión final. No obstante, nunca llegaron a buen puerto con el guion, descartando varias versiones.

Desde entonces, se repensó la idea de hacer una serie de televisión, con la posibilidad de hacer protagonista al hijo de Axel Foley. Pero recientemente la cuarta película ha vuelto a cobrar fuerza, con un Ratner más que canceladísimo y con Netflix interesado. La idea era comenzar a hacerla una vez el actor terminase con Coming 2 America, la secuela de El príncipe de Zamunda, y contarían con Bilall Fallah y Adil El Arbi, los directores de Bad Boys for Life, para hacerla. Ahora mismo la cosa está parada por motivos más que evidentes, pero parece haber más optimismo con respecto al proyecto. Y lo mejor que le puede venir a Superdetective en Hollywood 4 es tener optimismo.