Strokes

The Strokes, de peor a mejor: todos sus discos, ordenados

Primeras impresiones del corazón… años después.

Un comentario

Vamos ahí. Con su nuevo disco ya grabado, The Strokes amenazan con regresar. Viendo eso, tocaba hacer parada y fonda en todos sus discos, porque hacía un montón que no volvíamos a la mayoría. Es decir, que regresamos con más miedo aún: ¿cuánto de verdad había en los buenos recuerdos y cuánto de juicio excesivo en los malos? ¿Cuánto de importantes fueron los discos de un grupo que, eso está claro, ha sido tan relevante en exposición mediática, tan exageradamente grande como los Strokes?

Pequeño spoiler: keep calm. Lo mismo vuelve a sonar la flauta.

5. Angles (2011)

No lo recordaba tan malo, y en nuestra crítica de aquel momento, Javi lo salvó, pero, hostias, Angles ha envejecido fatal. Su mayor virtud es lo cortito que es: 34 minutos que dan tiempo, eso sí, a documentar el momento creativo más bajo del grupo. Desde lo que podrían ser caras B y descartes de algunos de los grupos más grandes de la radiofórmula 80s (década a la que es obvio que no adoran ni respetan tanto como a los 70), The Strokes se despeñan gloriosamente: no valen ni como BSO de peli de John Landis (lo intentan en ‘Two Kinds of Happinnes’) ni como amago de Devo (‘You’re So Right’ hoy da hasta grima).

En este disco me bajé yo, en su día. Y en este disco me he matado yo, en el presente. Y no, no me engaña la perversa ‘Under Cover of Darkness’, la retarded aparente (que luego es muy lista) de este timo de la estampita hecho disco. A pesar de estar fatalmente producida (qué coño pintaba así la voz) fue y aún sigue siendo lo único que creyéramos que este aborto eran en realidad un disco.

4. Comedown Machine (2013)

En vez de seguir dando la murga con revisiones cada vez menos inspiradas de sus dos primeros discos, The Strokes deciden, en 2013, ir a lo coyuntural. Así que se calzan sintes, moda ochentera y alma bailable para un disco que pudo haber sido un completo desastre pero que, hoy, suena a la vez innecesario y, al menos, poco aburrido.

La corriente mayoritaria lo masacró: es su disco peor valorado en casi cualquier sitio, aunque estaría bien ver si todos los que se enfadaron con él aún siguen manteniendo hoy posturas tan agresivas. Porque todo lo inane que es no da ni para el cabreo.

Es más: hay en algunas de sus canciones parte de la chispa que hubo. Ojalá se hubiesen decantado por alguna más rotundamente new wave en vez de pensar en la pista de baile que, sí, no les pega ni con cola.

3. First Impressions of the Earth (2006)

La redacción de Hipersónica se divide ante este disco. El bando de los que creen que tiene más relleno que una temporada de cualquier serie random de Netflix se enfrenta al de quienes creen que, bueno, relleno hay pero no tanto como para empañar la buena impresión dejada por las canciones más acertadas.

Y eso marca la mirada definitiva al viraje de los Strokes hacia el AORRRRRRR. En mi caso, me coloco en el segundo bando. Puede que en su día fuese un claro paso atrás, viniendo de los dos discos que venían, pero o a) ha envejecido moderadamente bien; o b) en los Strokes de después nos hemos matado tantas veces que ya les aceptamos pulpo como animal de compañía. Pero hay mucho menos fallido en First Impressions de lo que hay perdurable.

A favor: La ronda inicial es fantástica. Te puedes reír de Julian Casablancas queriendo ser Stephin Merrit. En más de la mitad de las canciones, les sienta bien dejar de sonar otra vez igual que en los dos anteriores discos y deciden hacerlo antes de que la gente pueda venir con la murga de “la fórmula”. Tiene una de sus canciones más emocionales (‘Heart In a Cage’).

Como contras claros: es muy largo, es muy limpio. Tiene un productor tan mainstream que está todo el rato queriendo asesinar al disco en la orilla de lo común. El mismo tío que fue el principal culpable de que Yankee Hotel Foxtrot fuese rechazado.

First Impressions of The Earth es el Be Here Now de los Strokes: un disco que seguramente en el momento de sacarlo les gustó a ellos más que a nadie en el mundo. Pero con la coca buena y sin las chapas de diez minutos. Jaque Mate.

1. Room on Fire (2003) y Is This It (2001)

Ex aequo, aunque en principio mi idea era darle a Room on Fire el 2 y a Is This It el 1. Pero lo que la memoria me decía (que la frescura y la sensación de estar escuchando un disco magnífico desde la primera escucha de Is This It es inigualable) ha resultado ser tan cierto como que ambos forman un díptico apasionante, indivisible y lleno de matices.

Is This It es fresco, directo, repleto de hits, estimulante. Si en su día os gustó, ahora lo hará más. Si le pusisteis pegas, es incontestable que se ha convertido en un clásico merecidísimo. Los singles son brutales: ‘The Modern Age’, ‘Barely Legal’, … qué otro disco de aquella época tuvo tantas grandes canciones.

Is This It respeta reverencialmente al pasado (ya sean Television, Lou Reed, Blondie o la madre que les parió), tiene coherencia interna, tomó la escena mundial y le dio un pequeño resurgir al rock y, joder, son las canciones que bailaremos en nuestras verbenas. Importante eso, porque a diferencia de otros compañeros de generación, lo suyo el paso del tiempo lo ha hecho más importante, no menos.

Para suceder a esa cumbre, ¿qué hicieron The Strokes? Pues repetir exactamente el mismo disco, pero con más mordiente en el sonido, idénticos ganchos (o incluso mejores ya que son capaces de pasar por encima la falta de sorpresa), jitazos más allá de singles y unas canciones que, mejor tocadas, aún no se han convertido en adultas. ‘What Ever Happened?’ deja claro lo que va a pasar: todo estará a la altura de sus mejores canciones, Moretti toca aún mejor la batería (simple, efectiva, raquítica) que en el debut y el disco entero parece acabado con muchísimo más criterio. Como si (y es una sensación que puede ser falsa) lo que en el debut lo hicieran por chiripa, en su segundo disco lo hicieran de manera consciente.

¿Pierde en la segunda mitad Room On Fire respecto a Is This It, como dijeron muchas de las críticas en su día? Puede que canción a canción no haya ni vaya a haber disco de los Strokes o coetáneos que aguante a Is This It. Pero, camino de las dos décadas de su lanzamiento (glups), es evidente que estamos ante dos discos fantásticos, que conviven juntos y son ya inseparables. Que, a ver, del tirón, vas diciendo los nombres de las canciones, incluso salteadas, y es imposible preguntarse cómo estos mentecatos volaron tan alto.

Repetid conmigo: Reptilia, Soma, What Ever Happened?, Barely Legal, 12:51, Last Nite, Meet Me In The Bathroom, Take It Or Leave It, Automatic Stop, Someday, The End Has No End, Hard to Explain…

Etc. ET-fucking-C. SIC TRANSIT GLORIA MUNDI.