Prince es imprescindible. Es más, Prince es la vida (bueno, ya me entendéis). Y atajar su extensísima obra se hace titánico, pero quizá valga la pena para poder entender el torrente de creatividad que era el músico de Minnesota. Por ello, vamos a hacer un recorrido por cada uno de sus discos y rescatar esa pieza más destacable o imprescindible de cada uno. Porque Prince lo merece, incluso es sus discos más malos.

For You (1978): ‘Just as Long as We’re Together’

Su primer trabajo nos trajo a un Prince fuertemente marcado por los sonidos Disco de la época, pero siempre a su estilo Juan Palomo: él toca todos los instrumentos y graba todas las líneas de voz. Sorprende que logre incluso así algo tan orgánico y tan aparentemente nacido de una explosión creativa colectiva (o de una fiesta) como ‘Just as Long as We’re Together’.

Prince (1979): ‘I Wanna Be Your Lover’

Este chico va a ser una estrella y se lo merece

Robert Christgau se mojaba con lo que lo merecía, y esta predicción no fue para nada errónea. Su álbum homónimo comienza con esta ‘I Wanna Be Your Lover’, un pepinazo pop y r&b que expandía su rango de acción y brillantez. Tras el flojo resultado comercial de For You, Prince quiso demostrar que era capaz de llegar lejos y triunfar sin renunciar a sí mismo. Sobra decirlo, pero lo logró.

Dirty Mind (1980): ‘When You Were Mine’

Con Dirty Mind ya se empezaba a ver que la cosa iba en serio, que estábamos ante un artista capaz de tenerlo todo: éxito comercial y respetabilidad artística. El músico expandió aún más sus influencias y hasta la gente que podía tocar junto a él en el disco. ‘When You Were Mine’ no fue seleccionada como single, pero no es locura hablar de ella como uno de sus éxitos más queridos. Si Cindy Lauper la quiso versionar, es por algo.

Controversy (1981): ‘Do Me, Baby’

Reconozco que nunca he llegado a tener tanto entusiasmo por Controversy como por otros discos que sacó esta década. Aun así, esta lleno de grandes momentos, como este fabuloso baladón supuestamente compuesto por su antiguo bajista y amigo de la infancia Andre Cymone. ‘Do Me, Baby’ es canción para ponerse cachondo total.

1999 (1982): ‘Little Red Corvette’

Era tentador intentar buscar una elección menos obvia, pero es que uno tiene difícil resistirse a un jitazo tan tremendo como ‘Little Red Corvette’. Amor a demasiadas revoluciones lleno de metáforas automovilísticas, que acabó convertido en uno de los mayores éxitos de la época.

Purple Rain (1984): ‘Let’s Go Crazy’

Escoger sólo una de Purple Rain es casi un acto criminal, porque dejar fuera tantas maravillas es prácticamente pecado. Vamos con ‘Let’s Go Crazy’ un poco por ser la primera y porque es un subidón instantaneo. Esa guitarra es amor puro y duro.

Ay, pero no sé, ¿estoy a tiempo de cambiarla por ‘Purple Rain’?

Around The World In A Day (1985): ‘Raspberry Beret’

La canción más directa de un disco tan expansivo y psicodélico como Around the World in a Day. También de las más pop que había hecho Prince hasta el momento. Si eliges resistirte a esta, estás muerto por dentro.

Parade (1986): ‘Under the Cherry Moon’

Un día debería ver algunas de las películas dirigidas por Prince. Igual no salgo vivo de la experiencia, pero es increíble que convenciera, en más de una ocasión, a estudios para dejarle dirigir películas. Es fascianante el poder que tenía gracias a un éxito. A todo esto, qué canción más fabulosa es ‘Under the Cherry Moon’.

Sign “O” the Times (1987): ‘I Could Never Take the Place of Your Man’

Con Sign “O” the Times siempre he tenido una relación complicada, aunque tengo mis momentos de reconciliación, especialmente con ‘I Could Never Take the Place of Your Man’. Es la muestra de cómo Prince era capaz de hacer bien aquello en lo que otros caían y fracasaban estrepitosamente.

The Black Album (1987): ‘Le Grind’

La jugada de Prince con este álbum negro fue desconcertante como poco. Totalmente en negro, sin título ni nada que lo asociase al mismo, distribuyendo sólo copias promocionales hasta que el propio Prince decidió retirarlo antes de su estreno por considerarlo “maligno” después de tener una epifanía religiosa (o un mal tripi, no está muy claro todavía). Finalmente el álbum fue lanzado en 1994.

Lovesexy (1988): ‘Glam Slam’

Después de la maniobra seguida con el álbum negro, Prince decidió que era más apropiado lanzar este álbum más espiritual y un tanto improvisado que se grabó en siete semanas. Pocas son tan representativas de un disco como este como ‘Glam Slam’.

Batman (1989): ‘Batdance’

La primera Batman de Tim Burton sigue molándolo todo treinta años después. El disco de banda sonora que hizo Prince igual no tanto, siendo uno de sus discos más flojos de esta década, pero sólo ‘Batdance’ lo compensa todo porque, efectivamente, lo mola todo. Su videoclip también.

Graffiti Bridge (1990): ‘Can’t Stop This Feeling I Got’

Definitivamente el día que vea las películas de Prince no voy a salir vivo de la experiencia. Sus primeros avances hacia los 90s se empezaban a apreciar, pero no terminaba de hacer click la cosa.

Diamonds and Pearls (1991): ‘Cream’

Prince dice que escribió esta canción mientras se masturbaba. Yo que sé, dadme vosotros un motivo mejor para destacarla que ese. Os estaré esperando.

O(+> (1992): ‘I Wanna Melt With U’

La “fantasy rock soap opera” pasadísima hasta el infinito de Prince, que además dió comienzo al periodo donde pasó a denominarse bajo el nombre artístico del símbolo del amor. Aquí ya empezaban los 90s por completo (además de desatarse la turra).

Come (1994): ‘Come’

A pesar de pasar muy desapercibido y con poco relumbre, es posible que Come sea los mejores trabajos de esta década para Prince. Y a ello contribuye la pieza homónima que lo abre, con once minutazos bien manejados, de mucho flow e irresistibles.

The Gold Experience (1995): ‘Shhh’

El primero de los discos publicados bajo el nombre del símbolo tiene las herramientas para poder triunfar y ser de los mejores discos de la época. Le pierde caer en la peor de las tendencias de discos de los 90s y que Prince llevaría demasiado a la práctica: demasiadas canciones, una hora casi de disco con no poco relleno. Tiene lo suyo que la mejor sea justo una de las canciones más largas.

Chaos and Disorder (1996): ‘The Same December’

A pesar de los palos que se llevó, aquí hay varios de los mejores momentos del Prince más pop. ‘The Same December’ es uno de esos momentos más enérgicos y estupendos de un disco irregular pero apañado.

Emancipation (1996): ‘Style’

Prince se tomó tan bien lo de por fin terminar su contrato con Warner que no tardó en celebrarlo a lo grande. Más arribísima que nunca, Emancipation es un álbum grandilocuente, exagerado e inabarcable (probablemente no en el mejor de los sentidos). Por supuesto, hay momentos de fiesta, que al final es de lo que va esta “Emancipation”.

Newpower Soul (1998): ‘Shoo-Bed-Ooh’

Su último álbum junto con The New Power Generation, aunque generalmente se le atribuye a él y se cuenta como un disco. Ojalá nos lo pudiéramos ahorrar.

The Vault… Old Friends 4 Sale (1999): ‘5 Women’

El disco más rock n roll de Prince, casi anacrónico en su momento y bastante fuera de lugar observando su trayectoria. Una rareza que sería apreciable pero palidece del piloto automático que marca su composición. Sólo se quita la pereza en momentos puntuales.

Rave Un2 the Joy Fantastic (1999): ‘Everyday Is a Winding Road’

Este no es de The New Power Generation, pero ojalá poder pasar también de puntillas por él. Lo más llamativo es una versión de Sheryl Crown, así está el percal.

The Rainbow Children (2001): ‘1+1+1 is 3’

De la libertad creativa post-Warner Prince sacó lo de ir explorando a fondo diversos estilos, lo que da resultados más agradecidos que otros. Este es de los que más, con ese funk jazz tan fresco y atrevido. Todo lo que en The Vault… sonaba a piloto automático aquí suena vibrante y libre.

One Nite Alone… (2002): ‘Here On Earth’

Su otra parada fue el disco de “Prince al piano”. Podría haber sido insoportable, pero no, fue placentero y delicioso. Coged mismo ‘Here On Earth’ como muestra si no lo habéis escuchado precisamente porque no os sonaba apetecible lo de un disco de “Prince al piano”.

Xpectation (2003): ‘Xpectation’

Xpectation fue otro de esos discos suyos que quizá se ha llevado más cera de la que se merecía. Cierto que un disco de jazz fusion instrumental es, igual, no lo más ideal que quieres de Prince. También es cierto que en esta casa soy el que escucha la turra prog, así que coged este apartado reivindicativo con pinzas.

N·E·W·S (2003): ‘East’

La tolerancia por la turra instrumental tiene un límite. Incluso para los más fuertes. Probablemente el límite en este caso sea la turra con piloto automático. Por mencionar la que tiene más puntos que puedas decir “tiene su punto”, cojamos ‘East’.

Musicology (2004): ‘Cinnamon Girl’

Musicology se acercó de nuevo a lo que entendemos como un álbum tradicional de Prince. Menos en la energía. Otra vez, a Prince le puede un poco el piloto automático, pero encuentra mejor escenario para sacar momentos de brillo. Esta ‘Cinnamon Girl’, que pide a gritos un dueto con David Bowie, es uno de ellos.

The Chocolate Invasion (2004): ‘Sex Me? Sex Me Not’

Prince se vió tentanto por las maravillas (¿o majaderías?) de la tecnología tecnológica y decidió probar a subir directamente allí su música. The Chocolate Invasion fue uno de esos experimentos que mejor olvidar.

The Slaughterhouse (2004): ‘Hypnoparadise’

Bueno, admito que lo de The Chocolate Invasion tuvo hasta cierto pase incluso con su pereza compositiva. The Slaughterhouse es la clase de disco que sus imitadores hacían mal porque no sabían hacerlo bien como él.

3121 (2006): ‘Black Sweat’

Es increíble que hayamos llegado hasta este punto y hayamos pasado de puntillas por el peso del hip hop en la música del de Minnesotta. Que sirva este momento para darle su espacio, justo en uno de esos discos entre cada 4 o 5 que nos hacía pensar que Prince volvia a remontar.

Planet Earth (2007): ‘Guitar’

Otra vez, cuando Prince parece que está cerca de hacer un disco más o menos redondo o solvente, te mete otro disco hecho en media tarde y sin pensárselo demasiado. La versión musical de las películas de Woody Allen desde Scoop. De vez en cuando parece que despierta, eso sí.

20Ten (2010): ‘Compassion’

Quizá 20Ten no sea de sus discos horribles, pero es de esos que tienen tan poquito reseñable que te olvidarías fácil de él. Pero tiene esa horrible portada para evitarlo. ‘Compassion’ es también es de esas poquitas cosas reseñables.

Art Official Age (2014): ‘Funknroll’

2014 es cuando no dábamos ya un puñetero duro por Prince y a un par de redactores de Hipersónica (#losdePrince) nos topamos con que Art Official Age no estaba nada mal. Es más, estaba guay. Su disco más guay en… ¿décadas? Se tuvo hasta la temeridad de ponerlo en el Excel de aquel año. No salió bien (because SORDOS), pero Art Official Age sí salió bien. Vaya que sí.

Plectrumelectrum (2014): ‘Wow’

Pero Prince tiene estas cosas. Te da una de cal y una de arena. A veces no sabes cuál es cuál, pero aquí estuvo claro. Tremendamente hortera y prescindible hasta para él. Todo mi respeto a las 3RDEYEGIRL, que probablemente no tengan tanto la culpa de esto.

HITnRUN Phase One (2015): ‘Mr. Nelson’

Otra vez la cal y la arena con dos discos en un año. Esta vez al revés, este es el flojeras (no horrible, sólo flojeras). ‘Mr. Nelson’ es de las pocas que he recordado después de años sin escucharlo. Quizá por esa segunda parte a lo Moroder.

HITnRUN Phase Two (2015): ‘Stare’

Menos mal que Phase Two fue finalmente el álbum de “despedida” (esto no es precisamente Blackstar que digamos), porque cerró la carrera de Prince con cierta dignidad. Momentos divertidos y algo de sangre en la vena. Quizá sea mejor de lo que es por comparación, pero con un álbum tan solo “digno” te vale a veces con Prince (porque la alternativa a veces puede ser aterradora).

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Esteban Martínez
Esteban Martínez
5 months ago

Wait!!
Y Lotusflow3r??
Fue el disco de Prince que más escuché en sus últimos 20 años y acá no es mencionado. Por cierto, DREAMER de ahí es su mejor canción e interpretación en largo tiempo.