Una canción, una escena es una sección Hipersónica donde se repasan algunos de los mejores momentos musicales en la historia del cine. O los mejores momentos cinematográficos de nuestras canciones favoritas. Sea lo que sea, es un perfecto cruce de nuestras grandes obsesiones.

La canción: ‘American Girl’, de Tom Petty

Desde una tierna edad, Tom Petty sintió fascinación por la música rock. Desde que su tío lo llevó al set de rodaje de Persigue tus sueños, donde pudo observar en todo su esplendor a Elvis Presley, este se volvió en su ídolo. Más tarde, ver a The Beatles en el Show de Ed Sullivan le hizo pensar que él mismo podría ser músico de rock, que todo lo que hacía falta era juntarse con sus amigos y tocar. Finalmente, The Rolling Stones fueron los que le convencieron de que gente como él tenía hueco en la cultura pop.

Aunque no fue nada fácil. Para empezar, su padre desaprobaba la idea de que su hijo se dedicase al arte y sus encontronazos fueron notorios durante su juventud. Seguido por su sueño, formó la banda The Epics, más tarde conocida como Mudcrutch, poco exitosa y efímera. Petty pasó a tomar su propio camino en solitario, aunque se acompañó de una banda que incluía a sus anteriores compañeros Mike Campbell y Benmont Tench, además de Ron Blair y Stan Lynch. Juntos eran Tom Petty & The Heartbreakers, sacando su álbum debut en 1976. No obstante, pasó de puntillas por su América natal, teniendo más reconocimiento en el Reino Unido gracias a singles como ‘Breakdown‘ y, especialmente, ‘American Girl‘. Más tarde a Petty y la banda obtendrían más reconocimiento y ‘American Girl’ se volvería su jitazo de referencia, teniendo mucho peso en la cultura popular.

La película: ‘El silencio de los corderos’, de Jonathan Demme

La primera oportunidad de trabajar en el mundo del cine para Jonathan Demme le llegó de mano de Roger Corman, el genio de la serie B que ayudó a muchos grandes cineastas a dar sus primeros pasos con pequeñas producciones baratas. Demme fue de los alumnos que pasó más tiempo con él, escribiendo varias de estas películas y posteriormente dirigiendo tres: La cárcel caliente, Tres mujeres peligrosas y Luchando por mis derechos. Más tarde seguiría probando con cintas menores que tenían buena recepción por la crítica, pero terriblemente manejadas por los estudios en cuanto a promoción.

Duros fueron los casos de Melvin y Howard, que el estudio no supo vender y luego casi la borra de la existencia, o Chicas en pie de guerra, donde ordenaron reescribir y rodar de nuevo la película hacia una nueva dirección a pesar de que casi todos los involucrados (incluyendo Elaine May, que llegó para reescribirla) la veían como una joya en potencia. Su carrera logró revitalizarse tras filmar el excelso concierto Stop Making Sense de los Talking Heads y con comedias de estudio muy destacables como Algo salvaje o Casada con todos. Pero el verdadero despegue llegó con el encargo de un thriller singular y perturbador, adaptación de una de las novelas de Thomas Harris: El silencio de los corderos.

La escena

El silencio de los corderos fue un cambio total en el juego. Una película de terror que se volvió la mayor sensación del año y que hasta los Oscar tuvieron que reconocer en su momento: Película, dirección, guión y actores (inmaculados Jodie Foster y un Anthony Hopkins que logra proyectar su presencia incluso con su poca presencia en pantalla). Pero no fue sólo el momento: sentó cátedra a la hora de hacer terror psicológico mainstream, y hoy día le siguen saliendo hijas bastardas. Digamos que Se7en hubiera tenido difícil existir de no haber sentado antes el precedente de thriller aterrador que se te mete por debajo de la piel: su impecable puesta en escena, su manera de retratar las interacciones de los personajes principales y, sobre todo, describir los horrores más horripilantes en lugar de mostrarlos.

Para cuando llegamos al punto donde vemos a una de las víctimas de Buffalo Bill (Ted Levine), somos conscientes de las cosas espantosas de las que es capaz, porque la película nos las ha estado contando. Ver a la joven Catherine Martin conduciendo su coche tiene un singular efecto porque Demme ya nos ha preparado para lo peor. Ella canta despreocupadamente ‘American Girl’ mientras intuimos (no lo vemos realmente) que el peligro está siguiéndola y a punto de acecharla. La propia canción de Petty parece presagiar su destino fatal, especialmente el tramo que canta Brooke Smith:

After all it was a great big world / With lots of places to run to / Yeah, and if she had to die tryin’ / She had one little promise she was gonna keep

Un pequeño instante de alegría y despreocupación que sabemos que se va a apagar pronto. La calma antes de la tormenta.

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