Dado que la cuarentena va para largo, la periodicidad de esta sección será más corta con respecto a la otra sección mensual que llevo. Temporalmente será así, ya que ahora mismo las novedades son pocas y necesitamos de cosas que nos distraigan de la situación y, también, de nosotros mismos. El formato ya está explicado (aunque se explica solo), así que vamos al lío.

Netflix: The Warriors (Los amos de la noche) (Walter Hill, 1979)

Una película que, en el momento de nacer, ya fue la definición de “molarlo todo”. Walter Hill da una masterclass de generar ambiente y transmitir la sensación de estar una ciudad dominada y en guerra. Su ritmo es impecable, su energía; inigualable. Un pepinazo de culto.

HBO: Boogie Nights (Paul Thomas Anderson, 1997)

Una de las primeras (de muchas) obras maestras de Paul Thomas Anderson, que consiguió despegar del todo con esta radiografía de la industria pornográfica con, a pesar de la premisa, mucha habilidad y humanidad por sus personajes. Robert Altman, Jonathan Demme y hasta Martin Scorsese se pasean como grandes influencias para el que luego demostraría ser uno de los mejores cineastas norteamericanos de los últimos 25 años.

Movistar: Network, Un mundo implacable (Sidney Lumet, 1976)

Aunque Sidney Lumet se suele citar raramente entre la primera tanda de nombres que a muchos les sale cuando cita a los mejores directores de siempre, aunque no le falten argumentos (y películones) para ello. Es difícil resaltar una de tantas grandes películas, pero mi predilección siempre ha sido esta, ya sea por la interpretación histérica de Peter Finch o por cada minuto en el que sale Faye Dunaway, o por su impresionante inteligencia y maestría retratando la sociedad de consumo y la explotación.

Prime Video: Sucker Punch (Zack Snyder, 2011)

Aquí hay fans muy serios de Zack Snyder, y sin el más mínimo rastro de ironía en nuestro entusiasmo. Como si de un Paul Verhoeven que en sus tiempos libres se ciclase en el gimnasio se tratase, muchas veces sus películas han recibido críticas no sólo inmerecidas, sino injustas. Como le ha pasado a este glorioso y dopado alegado contra la cultura fandom tóxica y la mirada misógina. También es una combinación de referencias dispares e imposibles (de El Mago de Oz a Moulin Rouge, de Alguien voló sobre el nido del cuco hasta Showgirls) que casi resulta un milagro que funcione. Bendito Snyder.

Filmin: La muerte de Stalin (Armando Iannucci, 2017)

Si te gusta imaginarte las reuniones de Gobierno (cualquiera, también puede valer este que tenemos) como una demencial y chanante congregación de cabezas huecas, claramente la obra de Armando Ianucci está hecha para ti. Su desternillante Veep ya mostraba su dominio para la satira con los personajes más mezquinos y mediocres posibles en un contexto político, y aquí los traslada magníficamente al contexto de la Unión Soviética a los pocos minutos de fallecer Stalin.

Disney+: Aventuras en la gran ciudad (Chris Columbus, 1988)

Los ochenta fueron un periodo magnífico para el cine adolescente gracias a gente como John Hughes, que bien podría haber firmado este ejercicio de noche loca. Chris Columbus, que venía de hacer los guiones de Gremlins o Los Goonies, debuta en la dirección con una película tan enérgica como deliciosa y muy divertida, liderada por una Elisabeth Shue totalmente estelar.