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Voiski, a la cabeza del techno internacional

Voiski es mi pastor, nada me falta


Desde que la explosión de Detroit conquistara el mundo, tenemos cantidad de derivados del techno para todos los gustos. Sin embargo, quizá el que más sigue emocionando es el más purista, el del motor 4/4 que además tira de efectos clasicones con olor a vieja escuela, con olor a calidad. Tirar de los subidones, aguantar el tema y después soltar el bombo por el campo para que te vengas arriba en la pista de baile es una fórmula muy machacada. Y sí, efectista. Por eso es de apreciar cuando determinados productores no tiran siempre por esa zona de confort, ya sea directamente pasando de este patrón o conjugándolo con nuevas formas. Es el caso del parisino Voiski.

Durante toda su trayectoria, el francés ha demostrado y sigue demostrando a día de hoy, su capacidad para salir de discursos anodinos y recurrentes, para inmiscuirse en aquellos detalles que no todos los productores suelen atender. Desde la sarta de sonidos y efectos que se pueden escuchar en las capas de segunda línea y en las atmósferas que recubren el músculo beat, hasta sus loops infinitos, siempre encuentra una forma de epatar y de ser fiel a su sonido. Tirando de cacharrería analógica y sonidos magnéticos, cada entrega de Voiski es como una invitación a escuchar algo diferente e hipnótico.

Un inicio minimalista que poco tardaría en decaer

Pero no todo ha sido techno en la carrera del parisino, de hecho, sus primeros pasos, que fueron en Silicate Musique, giraban más en torno a otros géneros, como es el caso de su primer EP, No Field Without Powerline (Silicate, 2008), una combinación de ambient y minimalismo dedicado a los paisajes post-industriales y a la influencia de la naturaleza en estos. Al año siguiente sería el turno de Mamali And His Doves In Art, en el mismo sello, esta vez más centrado en una perspectiva más experimental.

Sin embargo pronto se daría cuenta de que aquello se le quedaba corto y progresivamente el techno va comiéndole terreno a las capas ambientales y minimalistas que había estado produciendo. En Groom Records entra en 2009, donde primero con Cc/cp y sobre todo con Circumsolar (Groom Records, 2011) empieza a sacar la madera que lleva dentro. Aunque aún con un sonido bastante añejo y heredero por momentos de la imaginería espacial detroitiana, ya empiezan a salir temas que juegan mucho con esos detalles de segunda línea y con líneas melódicas bastante elocuentes.

L.I.E.S., el punto de inflexión

En los años siguientes publicaría en Construct Re-Form un par de splits, el primero con su otro proyecto, Deception Plan, y el segundo con Diotime. En sendos lanzamientos seguiría la línea introducida en Circumsolar y probaría con producciones más clubby y de corte más orgánico, dando rienda suelta a esa creatividad y versatilidad por la que hoy le conocemos. Pero en medio de estas dos referencias estaría uno de los puntos clave de su carrera, el debut en L.I.E.S. con IAI Movement (L.I.E.S., 2013). Su paso por un sello vanguardístico como el capitaneado por Ron Morelli, siempre apostando por sonidos que se salen de la norma, trajo su primer gran EP. En él hay sonidos metálicos, mucho groove con adictivas líneas de bajo y cuidados recursos de fondo combinado con esos loops que nunca quieres que se acaben.

Antes habían venido lanzamientos con más cuerpo como The Inner Citadel (Syncrophone Recordings, 2013), más tradicionale, aunque con esos aderezos que jalonan su música. Pero fue con Long Island Electrical Systems con quien se adentró en ese sonido más expansivo y grandilocuente que hoy le caracteriza. Tenía pequeños lanzamientos como Spotlight Diktat (Sheik ’N’ Beik Records, 2014) donde sacaba a pasear su esplendoroso techno, pero cuando Morelli tocaba a la puerta Voiski daba lo mejor que tenía. Y ese mismo año sale el fantástico Culture to Trash (L.I.E.S., 2014), donde conjuga violencia, sonidos de herencia dub, detalles quirúrgicos y temas maestros como ‘Wax Fashion’, uno de los mejores pepinos techno de los últimos años.

Si no te quería matar con el clásico subidón y el reventón para dejarte sordo, que era lo previsible, bajaba el motor como aquí y dejaba que el sonido de raíz saliera a la superficie para ser el protagonista. Rompiendo patrones techno para mostrar otros caminos. Una senda que por sonido y estructuras recuerda a gente insigne como Redshape, militante de una de las catedrales del techno europeo, Delsin, a la que fue a parar el propio Voiski en 2015 con Breaths Written Outside Gloom (Delsin, 2015). Allí ofreció un techno más oscuro y crudo, a veces casi asfixiante, en un nuevo ejemplo de cómo se aclimata a los diversos patrones que el género puede ofrecer.

El dulce momento actual, rompiendo con cada lanzamiento

Son unos años en los que el galo saca a relucir su mejor nivel, demostrando que en la actualidad se encuentra en estado de gracia, haciendo de cada referencia una exhibición en la que parece tener siempre un as escondido. Cambiando de orden la baraja y generalmente con un mismo modus operandi, pero con resultados excelsos. En este caso, el orden de los factores sí altera el producto, y I’ll Be Your Maple Pecan Tonight (Dekmantel, 2016), de nuevo en otro sello de pedigree, es un EP que borda la perfección: tiene ritmo, tensión, algo de imaginario espacial, bombos secos como la mojama y loops que progresivamente se van retorciendo en forma de espiral.

Y cómo no, cuando uno está en estado de gracia no puede parar de producir. Hoy no llevamos ni un trimestre del año y ya ha publicado dos nuevas referencias, primero Soundless Pattern Of The Tortoise’s Walk (Sheik ’N’ Beik Records, 2017) y más recientemente Marble Sadness (DEMENT3D, 2017). El primero sólo consta de dos temas, pero son un compendio de groove y de sonido errático que vuelve a tirar de esas cascadas de sonido que Voiski arrastra durante toda la canción y que va desarrollando poco a poco.

https://www.youtube.com/watch?v=Clh9c-2zh4I

Marble Sadness en cambio es otro de esos epés del más alto nivel que ha facturado el parisino. En él encontramos la electricidad de capas adictivas que no quieren salir de tu cerebro, beats industriales que serían el sonido de una rave en una fábrica abandonada hoy y vuelta al machaque sin concesiones. En definitiva, un 2017 que empieza inmejorable para Voiski, que por la trayectoria de los últimos años se ha erigido como uno de los actuales referentes techno a nivel internacional. Talento, versatilidad y muchas texturas. Y sobre todo, una capacidad creativa suficiente (y necesaria) para evadir siempre los caminos obvios y monolíticos del techno.

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