No hace mucho salió la noticia, una de las bandas más legendarias salidas de la escena punk en San Francisco iba a retomar la actividad con un nuevo tour de “reunión” aunque en realidad nunca se separaran formalmente desde su reunión en 2005. No obstante, una nueva lesión grave en la espalda de su frontman Bruce Loose dificultaba seriamente las posibilidades las posibilidades de gira para Flipper. Finalmente los miembros originales restantes, el guitarrista Ted Falconi y el batería Steve DePace, seguirán adelante junto con el antiguo miembro Bruno DeSmartass, reubicado como bajista en esta ocasión, y contarán con nada menos que David Yow de The Jesus Lizard como nuevo vocalista.

Ahora pensaréis: “¿Y esto a mí qué?”. Lo comprendo, a mí hasta que no los confirmen para el Primavera Sound como quien oye llover, pero viene muy al pelo para hablar de una banda a la que el éxito le fue muy esquivo pero cuya influencia es más que palpable en muchos grupos hoy icónicos. Se ganaron una buena reputación dentro de la escena punk norteamericana con un estilo desafiante y atrevido para el género, un estilo agresivo y violento cual motosierra que logró la admiración de un tal Henry Rollins que afirmaba sobre ellos: “Son más duros que tú, más duros que todo… Cuando tocaban era alucinante”.

Flipper sufren por su música, ahora te toca a ti

Muy alejados de los cánones y la herencia rock and roll que profesaban The Ramones, The Dictators y demás, su sonido se ve a menudo calificado como art punk/post-punk, pero lo que exudaban sus poros era puro punk. Abrasivo, cortante y experimental punk donde la guitarra de Falconi estaba tan distorsionada y fluía de manera tan libre que se acercaba mucho al noise rock. La aminorada velocidad y marcada base rítmica de batería + bajo terminaría de dar forma a un sonido que ha sido influencia enorme para géneros como el sludge metal o el grunge, especialmente para sus bandas emblema, véase Melvins, Nirvana o Jane’s Addiction.

Su trayectoria no fue tremendamente exitosa en lo comercial, a pesar de la enorme calidad que contaban en lo musical. Su carrera fue a trompicones, con un par de separaciones de por medio y cuatro discos de estudio a día de hoy. Sus comienzos fueron duros, con Loose, Falconi y DePace junto con Will Shatter alternando de vocalista y bajista con Bruce. Ganaron cierta repercusión en la comunidad punk con su single ‘Sex Bomb’, canción que poco más tarde renovarían y regrabarían para incluirla en su seminal Album — Generic Flipper (Subterranean, 1982), lleno de canciones a tope de rabia, de energía y de adrenalina liberada con tanta fuerza que podría derretir tu cara. La primera parada, la más imprescindible, para empezar a zambullirse en el mundo de Flipper y también un disco que hay que escuchar para poder comprender todo lo que vendría posteriormente en la música norteamericana.

Dos años más tarde, sin tiempo que perder, entregarían otro afilado disco para enmarcar titulado Gone Fishin’ (Subterranean, 1984), cuya estrambótica portada que rezaba un directo “Flipper suffer for their music / Now it’s your Turn” terminaba diciendo casi todo lo que necesitábamos saber sobre el disco antes de escucharlo. Dieron otro paso adelante en cuanto a sonido, volviéndose más ruidosos y extravagantes, prolongando parte de lo mostrado en ‘Sex Bomb’ y experimentando con sonidos psicodélicos. El resultado aquí lo tenemos, una auténtica locura llena de joyas como ‘In My Life My Friends’, ‘The Lights, The Sound’ o una de sus piezas más emblemáticas, ‘Sacrifice’.

Posteriormente, a los tres años de sacar dicho disco, Will Shatter pasaría a mejor vida por una sobredosis y el grupo cesaría su actividad. Sin embargo, el luto duraría sólo tres años y regresarían con John Dougherty como nuevo bajista para luego ver como Rick Rubin les echaría un cable a través de su sello para que sacaran un nuevo disco. Desgraciadamente, American Grafishy (Warner, 1993) se quedó bastante a la sombra de sus dos predecesores, lo que unido a la posterior muerte de Dougherty sería la puntilla para que Bruce Loose comparase a Flipper con unos Spinal Tap donde el bajista muere continuamente y volvieran a separarse.

En 2005 volverían a la actividad, teniendo diversos bajistas a lo largo de los años (ninguno más muerto por suerte), entre ellos un sincero admirador como Krist Novoselic, ex-bajista de Nirvana con el que grabarían más tarde el olvidable Love (FLIPPER, 2009). Quién sabe si en el futuro nos espera otro disco nuevo, tampoco se parará el mundo si no pasa, pero si sucede y no está a la altura no le restará un ápice a lo que lograron con esos dos primeros pepinazos.

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