Se pone a la venta un NFT con royalties de los primeros discos de A Tribe Called Quest… sin permiso ni conocimiento por parte de la banda

Bienvenidos a otro maravilloso episodio de lo compleja y hasta corrupta que está la industria musical. En los últimos días se ha activado una subasta curiosa en el mercado de los NFTs (que tienen su propia tela que cortar): un porcentaje de los royalties de los cincos primeros discos de A Tribe Called Quest, uno de los mayores grupos de hip hop de la historia.

La compañía Royalty Exchange, que se encarga de la venta de estos activos de regalías y pagos por el uso de música, ha optado por esta venta de un 1,5% de los royalties a través de mercado cripto, en lo que esperan que sean una situación beneficiosa para ambas partes: el comprador consigue dinero cada vez que se use una de las canciones del grupo sea reproducida en streaming, vendida de forma física o puesta en radio, televisión o cine. El vendedor, por su parte, se lleva una parte cada vez que el activo es vendido en línea.

Algo que parece que beneficiará a ambas partes… Pero no a los propios A Tribe Called Quest. El grupo se ha pronunciado a través de Facebook sobre este asunto, afirmando que no tienen nada que ver con esta decisión, a la que no dieron su aprobación ni tenían conocimiento de la misma. Ali Shaheed Muhammad explica también que este porcentaje suelto de sus royalties es producto de una puñalada trapera por parte de sus representantes legales que aprovecharon para quedarse con parte de los ingresos del grupo.

Ningún miembro de A Tribe Called Quest se ha asociado con Royalty Exchange. PUNTO. Hoy daré un paseo por el pasado para que los aficionados sepan lo que están comprando. En 1989 se destapa un sueño.

Dos adolescentes firman un contrato de grabación de 5 álbumes con Jive Records. Q-Tip y yo estábamos representados por Ron Skoler y Ed Chalpin. Ed era el dueño de PPX Enterprises, googlea eso. No teníamos absolutamente ninguna relación con ninguno de estos señores, salvo que nos representaban como nuestro abogado/’agente’ en la negociación del acuerdo con Jive.

PPX, alias Ed Chalpin, añadió una cláusula a nuestro acuerdo en la que se les pagaba un porcentaje de nuestro fondo de grabación cada vez que empezábamos a grabar un nuevo álbum. No descubrimos esta cláusula oculta hasta que empezamos a grabar The Low End Theory. Discutimos esta cláusula. Ni Ed ni Ron nos hablaron nunca de esta mierda de lenguaje en el acuerdo. Era injustificado y, en mi opinión, ‘corrupto’.

Ed nos demandó y perdió. Apeló el caso. Era rico y tenía los bolsillos llenos para litigar. Nosotros, sin embargo, no éramos ricos. Éramos niños con un sueño, un álbum que se vendía lentamente y una gran deuda con nuestra compañía discográfica. Queríamos seguir luchando. Jive se ofreció a ayudarnos con nuestra falta de capital para litigar el recurso, pero nos exigió que firmáramos un sexto álbum con ellos.

No fue hasta que leí este artículo incompleto de Billboard del 29 de junio de 2021 que me enteré de que PPX Enterprises no estaba del todo fuera de nuestro negocio. Aparentemente PPX vendió su parte de un acuerdo que hizo con Jive Records a un individuo que se asoció con Royalty Exchange. Que quede claro que ese es el NFT que se creó y subastó.

Si hubiéramos sabido que este porcentaje de nuestro arte estaba ahí fuera, lo habríamos comprado directamente a PPX Enterprises, ya que nunca debería haber sido vendido por Jive Records.

Ya lo dijeron ellos muy bien en ‘Check the Rhime‘: «Industry rule #4080, record company people are shadyyyy!».

Artículo anterior‘Fast & Furious’ ya prepara un spin-off con Charlize Theron de protagonista
Artículo siguiente‘Heaven Or Las Vegas’: Miley Cyrus versiona a Cocteau Twins… en Las Vegas

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.