Kendrick Lamar — To Pimp a Butterfly

El trono está vacío pero parece cuestión de tiempo que alguien se siente en él. No es ninguna incertidumbre, el futuro monarca tiene nombres y apellidos y nació en Compton. Hace nada publicó su nueva obra y aunque este inicio incite a pensar en Desembarco del Rey, en realidad tiene más que ver con la Tierra Media: Kendrick Lamar ha completado su trilogía. Section.80 (Top Dawg Entertainment –TDE-, 2011), su primer álbum de estudio, se ve como fue aquella creación que tras tener contacto con ella creaba cierta obsesión. No tardaría mucho en satisfacerse. Con Good Kid, M.A.A.D City (TDE, 2012) se elevó por encima de todo, como una torre. Era ya una realidad. Y algo más. Su nuevo LP no es sino la confirmación del retorno del rey.

Una afirmación contundente, pero es que To Pimp a Butterfly (TDE, 2015) también lo es. Con él, Kendrick Lamar consigue mantenerse en lo más alto de la ola. En la última década, muchos raperos de Estados Unidos han firmado trabajos sobresalientes y pocos han logrado mantenerse en la cresta, Dr. Dre lo subraya en ‘Wesley’s Theory’, el primer corte. Podrían postularse dos aspirantes más, sin embargo ninguno proyecta una evolución como el de Compton, que comienza a ocupar un vacío que hacía tiempo que no comenzaba a llenarse.

El ejercicio más ambicioso de Kendrick

Kendrick Lamar nunca ha escondido sus influencias pero tampoco las había exhibido de una forma tan explícita

To Pimp a Butterfly es impredecible. La primera escucha supone un impacto. Si el funk y sus grooves invaden la primera pista ‘For Free’, el jazz lo hace en la segunda y el soul o el RnB no tardarán en hacerlo. Kendrick nunca ha escondido sus influencias pero tampoco las había exhibido de una forma tan explícita. Tampoco se conocían algunos de los registros que expone. En este colorido álbum, parece tener uno para cada ocasión. Además, apenas se encuentran cortes pegadizos sino que se mantiene la coherencia de la idea en todo momento. Quizás, el tercer corte sea los pocos que podría aspirar a ello. ‘King Kunta’, con un “We want the funk” que sí que se nos adosará, es un retorno al funk de una manera directa y en una versión más potente.

Snoop Dog se cuela en ‘Institucionaliced’, en este caso jugueteando con el neo-soul. Las colaboraciones son de renombre en este álbum, ya sean en estribillos corales, por estrofas o por pequeños fragmentos. También lo hace Thundercat, Bilal o George Clinton. Pero no solo presenta un bonito relucir, pues el resto se encuentra al nivel. En su interior se encuentra un valioso contenido. To Pimp a Butterfly posee unas líricas muy reflexivas por parte de Kendrick Lamar e incluso se atreve a que sus cortes interactúen entre ellos como lo hacen ‘I’ y ‘U’. El primero, un tema luminoso y que refuerza su figura. El segundo, su antagonista y con un tono más oscuro, no es sino un reflejo del artista como persona desde una vista de mayor introspección con sus miedos, ansiedades o defectos.

Otra de las virtudes del LP es que consigue plasmar ideas similares desde distintas aristas. ‘These Walls’ y ‘The Blacker the Berry’ son dos formas de mostrar de nuevo una perspectiva interna con aires reflexivos y mismo propósito: el desahogo. De la misma forma, no renuncia a continuar siendo congruente con su propuesta. No por ello Lamar se olvida de un hip hop que podría calificarse de más convencional. Como lo es el grueso de ‘Hood Politics’, en la que plantea varios interrogantes en forma de denuncia como el camino de la industria musical, que señala hacia donde le interesa.

Everybody want to talk about who this and who that,
who the realest and who wack, or who white or who black. 
Critics want to mention that they miss when hip hop was rappin’,
motherfucker if you did, then Killer Mike’d be platinum

9.4/10

To Pimp a Butterfly es un trabajo muy completo tanto en lo individual como en lo colectivo, pues junto a sus antecesores forman una variada oferta por parte de un solo artista. Kendrick Lamar ha logrado una quimera. El predecesor de Good Kid, M.A.A.D City ha estado a la altura. Todavía es pronto para saber si por encima o por debajo, tarea complicada por su parte aunque ambos rivalicen codo con codo. Uno es un clásico y el otro, que también aspira a serlo, supone el salto más atrevido en su carrera. Su resultado da igual. Lo importante es que con trayectorias así se aspira a ser inmortal. Tras este sorprendente LP nadie sabe la dirección que tomará su próximo trabajo. De lo que no cabe duda es que si continúa en estado de gracia se habrá convertido en amo y señor de la década.