Kraftwerk en concierto en Barcelona (Gran Teatre del Liceu, 22–04–2015)

De la formación original de Kraftwerk hoy sólo queda Ralf Hütter, el otro miembro fundador junto a Florian Schneider. Actualmente completan el cuarteto Fritz Hilpert (desde 1990), Henning Schmitz (desde 1991) y Falk Grieffenhagen (desde 2013). En total cuatro tipos, teclistas, ingenieros de sonido y técnicos de vídeo que forman un equipo veterano — digámoslo así — , encargados de representar en directo algunas de las canciones más enigmáticas e icónicas de la electrónica y su formulación pop. Un legado tan impoluto que a veces puede hacer dudar a los asistentes al directo de la posible pérdida de recursos por aquello de que la edad pasa factura. Pamplinas (o en su mayoría). Eso sí, el debate sobre la tecnología actual que utilizan en sus teclados y lo que están tocando de verdad o no, es otro debate aparte.

Teniendo estos datos en cuenta y que se trataba de una actuación en el emblemático Gran Teatre Liceu y en 3D, se antojaba como una cita casi histórica. Y así fue. Dos horas y poco de repaso a todos los clásicos, de intensidad y emoción; de repaso a la vanguardia que nos ha traído la electrónica de hoy. Una fecha que había que aprovechar para ver una parte importante de la historia de la música contemporánea, ya que no sabemos cuándo volveremos a verlos por aquí de nuevo. Una cita tan emotiva que algunos aprovecharon para hacerse el selfie frente al escenario con el clásico atuendo del Man Machine con camisa roja y corbata negra. Nadie podía disimular la emoción. La cual estalló cuando Kraftwerk empezaron con meridiana puntualidad a tocar ‘Numbers’ para después enganchar con ‘Computer World’. El show había empezado.

No con todo el Liceu hasta los topes — la entrada no es que fuera barata — , pero sí repleta de seguidores que aprovechaban cada parón entre canción y canción o el inicio de una nueva para aclamar a los alemanes. Como pasó en los primeros instantes de ‘The Man Machine’, una de esas canciones que reflejan la obsesión de Kraftwerk con la relación hombre-máquina. A veces con el filtro del vocoder y otras sin él, Hütter aguantó bien las canciones en general, con algún leve detalle en el que se veía que no llegaba al tono con la plenitud que muestran las versiones de estudio (este año cumple 70). No obstante, se comportó bien en su papel de vocalista.

Kraftwerk-Liceu-3D-2

Por otra parte, a pesar de que en ese sentido no hubiera perfección, estuvo de notable, y con todo, ya se encargaban otros aspectos de suplir esos nimios fallos que pudiera haber. Entre ellos, la impresionante pantalla con los efectos 3D, el nítido sonido del Liceu — se escuchaba de escándalo — , y la categoría de himno que alcanzan muchas de sus canciones. Tras el hombre máquina llegó el turno de seguir con el mismo LP con ‘Spacelab’, una de las interpretaciones más emotivas de la noche, con esa atmósfera ambient, unos sintes más contundentes que la versión de estudio y de nuevo el espectáculo en tres dimensiones metiéndote de lleno. La pantalla adoptó la forma de una nave espacial por dentro y la proyección no podía ser otra que un viaje espacial, con satélites que se te metían a un palmo de distancia. Esta vez era real esa escena que tu mente se encarga de rellenar cuando escuchas el tema.

Y nada más finalizar Spacelab engancharon con ‘The Model’, uno de los momentos más grandes de la actuación. Acababan de tocar seguidas tres de sus mejores canciones y algunos asistentes no dudaban en levantarse del asiento para ponerse a bailar. Actitud que no fue algo aislado. Sobre todo daban ganas de despegarse de la butaca para ponerse a bailar con todo el tiempo que duró una de sus últimas grandes creaciones, ‘Tour de France’, donde estuvieron más de diez minutos dándole al house sofisticado (casi tech house), retorciendo la canción a su antojo para meterle más potencia a los bajos — de nuevo, qué cristalino sonaba el Liceu, lo abarca todo — . Ese fue otro punto a favor del directo, la diferente interpretación de sus clásicos. Como hicieron con la solemne ‘Radio Activity’, que ahora también se encarga de rendir homenaje a la catástrofe de Fukushima. Empezaron con el tema normal y mientras el público aún aplaudía hasta con las orejas, la tocaron a mayor tempo. Todo bien.

Daban ganas de despegarse de la butaca para ponerse a bailar con todo el tiempo que duró una de sus últimas grandes creaciones, ‘Tour de France’

No faltó tampoco la indispensable ‘Autobahn’, con esa maravilla pop de viaje por carretera con un escarabajo que tenía por matrícula todo lo concerniente a su creación (Kraftwerk, Düsseldorf, 1974). En ella incluyeron el momento de vocoders (¿cómo es el plural de vocoder?) de la versión remasterizada. Y todos a volar. Pero no todo fueron clásicos, antes de llegar al tramo final, tuvieron la sutileza de tocar ‘Ohm Sweet Ohm’, dedicada al ohmio, que Chemical Brothers se encargaron de ensalzar. Un par de minutos de perfección y delicadeza con violines flotando por la pantalla. La nueva música clásica.

Y ahora sí, para finalizar el concierto llegó uno de los momentos más esperados para el que escribe, ‘Trans Europe Express’. Más viaje, más obsesión con el hombre, la máquina y la tecnología; un ritmo inquietante y perturbador e impresionante ver al tren en la proyección. Se cerró el telón después de una soberana ovación, pero aún faltaba algo por sonar. No habían tocado ‘The Robots’. Pero estaba todo calculado, era el tema que tocaba en el bis. Y ahora sí, con los maniquíes de camisa roja y corbata negra moviéndose lentamente, mientras esos mismos autómatas salían en pantalla. Otro tema que enloqueció al público y con bastante potencia sonora. Después tocó hacer mención a Detroit, Alemania y encaminaron la actuación hacia el momento final, que llegó con ‘Music Non Stop’. Allí fueron saliendo del escenario uno a uno. Así hasta llegar al último, Hütter. Para él fue la mayor aclamación, como era de esperar. Par el recuerdo, el detalle del OVNI aterrizando en Barcelona, la experiencia 3D y ver en directo a historia viva de la música popular. Un concierto que ninguno de los asistentes olvidará.

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