Cuanto menos, uno de los estrenos más comentables de Netflix en los últimos meses. No, no es Ejército de los muertos de Zack Snyder (aunque también), sino La mujer en la ventana, el thriller protagonizado por Amy Adams y dirigido por Joe Wright, que adapta una novela de A.J. Finn. Una película con una producción compleja, al que se le juntaron unos reshoots con la compra de Fox por parte de Disney, que se topó una película que no tenía ni idea de cómo vender al igual que Los nuevos mutantes o Empty Man.

Finalmente el servicio de streaming la compró a Disney y la estrenó el pasado viernes 14 de mayo. Probablemente esto ya puso la mosca a muchos, que partían desde el punto de que debía ser malísima y muchos de sus análisis se han reducido a evidenciar todos sus problemas. Pero en realidad, estamos ante una película con problemas, pero también muy juguetona, divertidamente estilosa, incómoda por los temas que quiere tocar (que probablemente son los que espantaron a Disney), ambigua y que te comes con patatas. Al igual que te comerías con patatas cualquiera de estas películas recomendables que conectan de una forma u otra con esta.

La ventana indiscreta (Alfred Hitchcock, 1954)

Probablemente la referencia más obvia, con toda la premisa de una persona atrapada en su propia casa que observa un asesinato en el edificio de enfrente a través de la ventana. De hecho, la referencia se vuelve explícita en tu cara con la introducción de metraje de la película de Alfred Hitchcock. Aunque los derroteros terminan llevando otros caminos al final, la estilosa mano del maestro de suspense deja cierta sombra en lo que vemos.

La tres caras del miedo (Mario Bava, 1963)

Sin embargo, más que del maestro inglés, La mujer en la ventana bebe también en su estilo y su narración del giallo italiano. Y no es difícil verle paralelismos a una de las historias de esta antología de Mario Bava, la de El teléfono, donde una mujer que vive sola empieza a recibir inquietantes llamadas telefónicas con amenazas de muerte y deseo. Un divertido y morboso trabajo que fue una de las inspiraciones para Black Sabbath (especialmente el nombre).

Doble cuerpo (Brian De Palma, 1984)

Y hablando de morboso. En muchos puntos la película de Wright, más que beber de Hitchcock, bebe de alguien que bebía mucho del susodicho y lo retorcía mucho más. Ese era Brian De Palma, que logró uno de sus trabajos más perversos y más juguetones en este film de intriga con Craig Wasson y Melanie Griffith. Uno de sus films imprescindibles.

Hanna (Joe Wright, 2011)

También sería pertinente coger algo del propio Joe Wright para completar la experiencia. Quitando fastuosos films de época y algún olvidable film simulando ser un Disney en acción real, lo más próximo en estilo a lo que encontramos en su última película está en este portentoso thriller de acción, con una joven entrenada desde niña por un ex-agente de la CIA para hacerla una perfecta máquina de matar. Un efectivo y potente trabajo que ha ido ganando culto desde su estreno.

Perdida (David Fincher, 2014)

No hay que olvidar que La mujer en la ventana nace de una novela con el sencillo objetivo de ser un bestseller en la línea de Perdida o La chica del tren, apelando al público femenino con protagonistas complejos y giros por doquier. Por suerte, la mejor versión de esta clase es la de Gillian Flynn, que transforma bien en un guion cinematográfico llevado a la excelencia por David Fincher y por unos brillantes Rosamund Pike y Ben Affleck.

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