Diez canciones para confesar una infidelidad

Canciones para confesar infidelidad

Es un marrón. De proporciones bíblicas. Para las dos partes. Da igual que perpetraras acciones de dudosa moralidad bajo una embriaguez supina comparable a la de Ortega Cano o que lo hayas hecho con total consciencia y disfrutando como un auténtico desgraciado. No importa si lo descubriste metiendo los hocicos en su whatsapp o si te vinieron los rumores de quinta mano una noche en la que todo el mundo parecía saber más que tú. Si eres o se te es infiel, el resultado es el mismo. Es un marrón.

Lenny Kravitz — If You Can’t Say No

Hay varias etapas, como en todo. Puede que te dé en la nariz. Puede que, cuando eches su camiseta a la lavadora, huela a otra colonia. O a colonia, simplemente, si eres de los que prefieren el aroma a macho. Puede que tu chica se vaya de Erasmus y pierda el norte con el tequila. Lenny Kravitz lo tenía claro. Si no sabes decir que no, al menos piensa en mí. Quizá eso te ayude a no convertirme en el reno Renardo.

Recomendada para: cuando notas que te están empezando a salir bultos en la frente. No antes. No después.

Starsailor — Tell Me It’s Not Over

A veces cuesta darse por aludido. Esas zonas grises son las peores de interpretar. Dame un descanso, necesito tiempo para pensar, no eres tú… Dan ganas de estrangular a tu interlocutor antes de que sea capaz de soltar tanta estupidez por la boca. ¿Qué pasa en esos momentos? ¿Te puedes apretar a la jamona de tu amiga María sin consecuencias? ¿Tiene licencia para comerse los morros con el primer baboso que se le ponga por delante? Y lo que es peor, ¿deberías decírselo?

Recomendada para: humillarse con elegancia. Si es que es posible.

The Black Keys — Ten Cent Pistol

En una infidelidad consumada, lo peor que le puede pasar al que la lía es que le pillen. Y no que te pille un colega, al que puedes comer la oreja para que te cubra las espaldas. Lo peor es que te cacen con los pantalones por los tobillos y dos piernas alrededor de la cintura. The Black Keys lo clavaron en esta estrofa:

There’s nothing worse

In this world

Than payback from a

Jealous girl

The laws of man

Don’t apply

When blood gets in

Si te avisa, luego no llores.

Recomendada para: avisarle de que vaya echando a correr.

Alabama Shakes — Heartbreaker

El príncipe azul no existe. Lo más que encontrarás por ahí es a más de un Sancho Panza de aroma rancio y con jamelgo moribundo. Aunque no seamos capaces de verlo. De primeras, hasta el más revirado parece recién bajado del jet privado. Y de repente, te lo encuentras en la barra del bar, y el cuello que sujeta con los dedos no es el de una Mahou. Momento de dejarle este tema de Alabama Shakes en su muro de Facebook. O de mandarle a los colegas a que le partan las piernas.

Recomendada para: soltar toda la bilis un sábado a las 5 de la mañana.

Lily Allen — Smile

Sólo hay algo peor que enterarte de que tu pareja te está siendo infiel, y es que ni siquiera te dejen mantener la dignidad intacta dejándola. A veces, el fulano de turno te remata de un tiro en la rodilla, haciéndose el honorable y saliendo por la puerta con la cabeza bien alta. Pero como el tiempo pone a todo el mundo en su sitio, no habrá mejor gustazo que verlo reptar hasta tu puerta. Y entonces, dejas que suene esto.

Recomendada para: dejarle un recadito al ex.

Tom Waits — Another Man’s Vine

Tom Waits tiene una canción para cualquier relación disfuncional. En este caso, puedes dejarle caer a tu chica que los ojos se te van. Que de momento, ningún otro miembro de tu cuerpo apunta al norte, pero que por lo pronto, te das unos buenos revolcones visuales, y algún que otro mental. Desde luego, no se lo dejes caer de esta manera si tu señora no es muy dada a pillar metáforas y símiles. La dejarás catatónica.

Recomendada para: novias licenciadas en Artes y Literatura.

Amy Winehouse — I Heard Love Is Blind

Y si hubo una partenaire femenina de Waits en lo que a relaciones disfuncionales se refiere, no puede ser otra que Amy Winehouse. Si la cagaste pero no entiendes a qué viene tanto revuelo, si quieres confesarle que no dejaste de pensar en él mientras recibías la genética de otro hombre, esta mujer te va a dar todas las claves necesarias para hacérselo entender. Si no lo pilla, es cosa suya, está claro.

You are everything — he means nothing to me

I can’t even remember his name

Why’re you so upset?

Baby, you weren’t there and I was thinking of you when I came

Recomendada para: aferrarte a la lógica como a un clavo ardiendo.

Led Zeppelin — Your Time Is Gonna Come

A veces sabes a lo que te enfrentas. Se dejan las cosas claras sobre la mesa desde el primer momento, pero aún así, llega un momento en que estás absolutamente harto de verla zorrear día sí, día también. Lo sabes. Ella sabe que lo sabes. Sólo Led Zeppelin tiene la respuesta a la cuestión. No hay mejor manera de dejárselo caer.

Recomendada para: rencorosos emparejados con la Tacones.

Franz Ferdinand — Cheating On You

Pocas canciones son tan obvias, pocas dejan tan claro que se la estás pegando. Si no te ves con la presencia de ánimo suficiente como para confesar que la estás dejando a la altura del betún, Franz Ferdinand te proporcionan un título conciso, preciso y sin posibilidad de error. Si después de ésta no lo pilla, quizá tengáis problemas más serios.

Recomendada para: no andarse con rodeos.

Damien Rice — 9 Crimes

Lo hiciste. No sabes ni cómo pasó. Te viste de repente con más brazos que el pulpo Paul y una lengua que no era la tuya en la boca. Te sientes como la mierda, no sin cierta razón. Y adoptas la clásica postura — y muy eficaz, por otro lado -, del mártir. De ir con la cabeza gacha, de hundirte en las miserias humanas y divinas. A algunos les sale tan bien la jugada que hasta terminan siendo ellos los consolados. Qué irónico, ¿verdad?

Recomendada para: dar pena. Dar mucha pena.