El tiempo es inmisericorde y pasa para todos. Sí, ya han pasado 20 años desde 2001, y todas esas películas que te gustaban en tu juventud ya estarían en la universidad a estas alturas. Y aunque no pueda parecer en principio un año fuerte o plagado de clásicos incontestables, es uno plagado de films realmente interesantes, desde transgresoras obras de cine de autor e incluso algún blockbuster que marcaría tendencia.

Los distintos redactores de Hipersónica, como ya hiciéramos con los discos, hemos recogido algunos de los films que más nos gustaron de aquel año, los hemos explicado como buenamente hemos podido, y llegamos a la conclusión más lógica: 2001, gran año.

Baby Boy

Tras una irregular trayectoria siguiendo a su gran éxito con Los chicos del barrio, John Singleton decidió volver a las raíces tras el agridulce resultado de su versión de Shaft. Otra acertada exploración de la vida de los jóvenes afroamericanos en barrios marginales, con una interesante torsión con respecto a su ópera prima mostrando el estancamiento en una inmadurez permanente (mostrada por un fascinante plano inicial).

Donnie Darko

Destinada al culto desde su misma concepción, la peculiar obra de ciencia ficción de Richard Kelly se ha planteado como una obra de singular carácter que, sin embargo, no renuncia a referencias populares de los ochenta para hacer accesible su propuesta. Una obra particular sobre la fragilidad de la mente, del venenoso conservadurismo rancio de la era Reagan y de viajes en el tiempo muy confusos de seguir.

El espinazo del diablo

La primera película localizada en España de Guillermo Del Toro donde ya se consolida su particular sensibilidad a la hora de contar historias de monstruos en escenarios de época. Ataja también la Guerra Civil Española y la dictadura franquista por primera vez, explotando de nuevo su habilidad para mostrar a otros como los verdaderos monstruos e hilándolo con una historia de descubrimiento juvenil en forma de sencilla fábula terrorífica.

El hombre que nunca estuvo allí

Da la sensación a veces de que los hermanos Coen tendían a compensar cada  película más aparentemente grande con una pequeña digresión o gracieta que, en ocasiones, termina siendo más guay que las importantes. Tomemos como ejemplo este retorcimiento más evidente del cine noir, donde todos  los involucrados parecen estar a un nivel fantástico. Aquí los hermanos consiguen de nuevo el logrado equilibrio de «esencia noir» y «cotidianidad que cae en lo absurdo» que ha marcado buena parte de su carrera.

El señor de los anillos: La comunidad del anillo

Tan fabulosa como película de presentación de grupo como película de  intentar construir esperanza teniendo la oscuridad en el umbral de la  puerta (o de la comarca). El inicio de la trilogía estuvo por delante de todas esas  películas con ánimo de iniciar franquicias, que presentan tenues elementos que tendrán lugar en las siguientes entregas (o te colarán en  un videojuego), y por eso nunca renuncia a ser una película de entidad propia, que hace que sus varios personajes tengan sus conflictos y te puedas enamorar de ellos.

Suma a ello una habilidad increíble para saber a qué renunciar y a qué no de los libros originales, además de un acercamiento visual único y  característico de Peter Jackson que mantiene esto en el umbral del fantástico  puro, y tienes una joya.

El viaje de Chihiro

El viaje de Chihiro

Una de esas películas donde no te preguntas si le pondrías 6 estrellas sobre 5 porque ya lo hizo el crítico Nigel Andrews en el Financial Times. Imposible reprochárselo, es la obra definitiva de Hayao Miyazaki y el Studio Ghibli, que se han vuelto el gran contacto (y referencia) para mucha gente con el cine de animación japonés. A un estilo de animación excelente se le suma la mejor narración empática posible, comprendiendo la perspectiva de su protagonista joven y su paso a la madurez, las amistades que forja en el camino, etc. Y eso por no entrar en el fascinante mundo que crea, lleno de detalles que sigues descubriendo cada vez que vuelves a ella. Y vuelves, porque es maravillosa siempre.

En la habitación

La escasez actual del cine adulto hace que ver cosas como este íntimo drama de Todd Field de producción Weinstein se sientan como beber un vaso de agua fresca en una tarde calurosa. Pero no faltan motivos para hablar aquí de un film fabuloso que explora cuestiones espinosas, claroscuros morales, desde una contención y una desgarradora sensibilidad. Con unos personajes magníficamente perfilados, llevados bien a término por unos insuperables Sissy Spacek, Tom Wilkinson y Marisa Tomei, Field muestra que para fascinar no necesita de fuegos artificiales como su competidora y ganadora en los Oscar a Mejor película, Una mente maravillosa.

En tierra de nadie

Se critico bastante la decisión de que esta película bosnia terminase ganando el Oscar a Mejor película extranjera por encima de la más venerada Amélie. Pero el tiempo ha mostrado que Amélie era un petardo y que esta tenía más película dentro más allá las obvias sensibilidades académicas de su retrato de la guerra. El descarnado conflicto bosnio plasmado desde la íntima confrontación de dos individuos y haciendo un fenomenal ejercicio de supervivencia con pocos recursos.

Harry Potter y la piedra filosofal

La introducción a un mundo tan vasto y querido como el de Harry Potter es complejo. Primero, porque tienes que preparar el terreno para  toda una saga sin tener claro si vas a pasar de la primera película, y  segundo por lo complicado de captar un tono tan absolutamente fantástico  que podría quedar demasiado pueril de no clavar todos los  elementos necesarios. Chris Columbus sale no sólo bien parado del reto,  sino que hace un magnífico ejemplo de fantasía infantil con un pie en  dos épocas distintas. Tiene todo el espíritu noventero donde no tiene  miedo a meter demasiados tonos en la película (fantasía pura, comedia  british y hasta cine de terror apto para todas las edades) y va  introduciendo claves del blockbuster de la era 2000s (para bien y para  mal).

Es una película no obsesionada por las seis o siete películas que vienen después, sino que se centra en hacer de esta una historia completa y efectiva, y por eso sigue resistiendo el paso del tiempo como un cine de fantasía impecable.

Hedwig y The Angry Inch

Una descomunal ópera punk y glam sobre identidad, derecho a existir y recomponerse a partir de los destrozos de uno mismo. John Cameron Mitchell hizo aquí un musical irreverente, alborotado, complicado y ferviente, que esconde desde el desparpajo glam una historia realmente devastadora, con las canciones originales más vibrantes que ha podido disfrutar nunca un musical y con una envidiable maestría visual y narrativa a través del montaje, que la mantienen siempre fresca e infalible.

Ichi the Killer

De la época en la que la película que sacaba todos los años Takashi Miike era fuerte contendiente para lo mejor del año. Aquí coge el impactante manga de Hideo Yamamoto y le da vida de manera despiadada, feroz e implacable. Una torsión del género criminal de la Yakuza con fascinantes laberintos y cine detectivesco, empapado de litros de gore.

Kairo (Pulse)

La visión del terror aplicada a la tecnología y a Internet podrían haberla fijado tanto en su tiempo que se vería tremendamente envejecida hoy. Sin embargo, sólo los aparatos en sí parecen de otra época, porque muchos de los temores que relata Kiyoshi Kurosawa permanecen vigentes (aunque le faltó añadir unos nazis, como en todas las producciones que muestran Internet). Pero lo más llamativo es cómo su terror siempre está sugerido y contenido, nunca quiere estallar en tu cara porque prefiere ir metiéndose bajo tu piel y acabar recorriendo tus venas. También uno de los mejores relatos sobre soledad y depresión en la era cibernética que hemos podido ver reflejado en la gran pantalla.

La pianista

Michael Haneke sale indemne de muchas cosas que en otros cineastas serían jardines de los que es imposible salir y terminan volviéndose armas arrojadizas contra ellos. Aquí podría haber salido escaldado fácilmente, pero adapta con increíble nervio la novela de Elfriede Jelinek sobre una mujer a ratos bastante indeseable, pero con la que terminas siguiendo este fascinante viaje de represión sexual y expresión a través de la música. Aunque quizás le permitamos salir indemne por tener el buen gusto de darle este rol a Isabelle Huppert.

Millennium Actress

No ha tenido un gran estudio como Ghibli detrás, pero Satoshi Kon es uno de los nombres fundamentales de la animación japonesa de las últimas décadas. Lo ha demostrado con joyas como este increíble viaje a través del cine, la historia, la memoria y la idolatría, que consigue un dramatismo poderoso muy complicado de alcanzar para algunas obras de ficción en acción real. Su montaje es apabullante y la gran clave para que su narración sea tan abrumadora como epatante, además de perdurable.

Millennium Mambo

¿Qué separa realmente la película de Hou Hsiao-Hsien de volverse un cliché de «Existencialismo entre luces de neón y de mirar al techo»? Igual poco, ya que su narración elusiva, su sugerente abstracción y su hipnótico erotismo pueden caer en saco roto a poco que no tengas la tarde. Pero si la tienes, encuentras un delicioso ejercicio de cine taiwanés, influyente en generaciones posteriores de manera menos evidente pero crucial, y un baile que no puedes dejar de seguir.

Monstruos S.A.

Tanto John Lasseter como Andrew Stanton son consideradas las piedras  fundacionales del estudio, y Brad Bird es probablemente el director de  animación más respetado fuera de su campo. Pero Pixar también ha sido  una increíble cantera de talentos mayúsculos como Pete Docter, que  imagina los elementos más fantásticos posibles y los plantea en un mundo  burocrático y rígido que necesita ser replanteado. Monstruos S.A. sigue  siendo una fresquísima muestra de eso, que además de poner en relieve  la necesidad de empatía entre las mejores amistades pone en  funcionamiento de manera clarividente un mundo complejo pero  comprensible.

Mulholland Drive

Empezó siendo un piloto que expandiría el mundo de Twin Peaks pero no funcionó.  En su lugar, evolucionó hacia una de las películas más queridas de David Lynch. Una donde las cuestiones sobre los sueños y la memoria se  vuelven más primordiales, y entra de lleno en la perversión existente en  un lugar tan idolatrado como oscuro como es Los Ángeles.

Es una  película que, cuando la ves por primera vez, va a ser complicado que «la  pilles». Sin embargo, es innegablemente sensorial y desoladoramente  emotiva. Mulholland Drive expone mejor que casi cualquier película de su  filmografía cómo Lynch, detrás de esa capa de experimentación  arriesgada y absurdismo potenciado, deja imágenes que te sacuden por  dentro por su profundidad emocional. Te pueden perturbar totalmente,  como la icónica escena en el callejón detrás del restaurante, o puedes quedarte desbordando lágrimas siguiendo la historia de los personajes de  Laura Harring y Naomi Watts.

Ocean’s Eleven

Una peli que mola, que sabe que mola pero llevar con naturalidad el molar, no te lo restriega en la cara. Steven Soderbergh salió victorioso de su mayor jugada comercial, que conjugaba un remake de un clásico del cine atracos con tener a su mano varias de las mayores estrellas de cine del planeta. El cineasta sabe que aquí tiene que ponerse un poco al margen, haciendo fluir todo a la perfección, sonando como una orquesta perfecta a base de ritmo, de gran montaje y de articular un golpe confuso pero que divierte mucho seguir igualmente.

Problema cada día

Uno de los mejores films de vampirismo moderno de la mano de una Claire Denis más apasionada que nunca. Una película que, aún siendo violenta, sangrienta y explícita, también es tan elegante y hasta sugerente como el resto del cine de la directora francesa. Ni siquiera Vincent Gallo puede hacer descarrillar un caníbal retrato del deseo, la pasión sexual y la expresión del cuerpo hecho con tan buen gusto (y tantas tripas).

Y tu mamá también

Lejos está Roma de ser el único momento donde Alfonso Cuarón entrelazó con maestría una historia dramática y emocional con el turbulento momento sociopolítico en el que viven los personajes. Aquí, en el film que lo destapó por completo en el panorama y donde ya se muestra como un cineasta total, hace un film de madurez y despertar sexual adolescente magnífico, con algo de road movie espléndida y nada maniquea, que ofrece a unos fabulosos (y jóvenes) Diego Luna y Gael García Bernal, acompañados de una muy bien escogida Maribel Verdú.

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1 Comentario

  1. «De la época en la que la película que sacaba todos los años Takashi Miike…»

    Querrás decir la época de LAS películas que sacaba todos los años Miike. Que algunos años sacaba cuatro xD.

    Coincido con muchas de la lista. Yo añadiría Moulin Rouge, Jeepers Creepers, Inteligencia Artificial, Los Otros, Desde el Infierno y……uhhmmm. Venga va, y Amelie.

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