La capacidad de deificación de la cultura pop puede elevar ciertas figuras a tal pedestal que te lleva a olvidar qué les hace buenos o esenciales en un primer lugar. Y aunque se puedan tener múltiples discusiones sobre el estatus en el que están colocados The Beatles, resulta siempre interesante volver a sus trabajos, apreciar sus canciones, y darte cuenta (o recordar) de ese particular talento pop que se infunde en su obra. Y por eso nos ha apetecido recordar dicha obra, esta vez centrados en sus discos. Para otro día miramos lo de las canciones, si queréis.

13. Yellow Submarine (1969)

Realmente es muy fácil ponerlo como el peor, probablemente el motivo por el que mucha gente elige maneras diferentes para obviarlo de su discografía. Desde ser una banda sonora olvidable de una película MEH a que medio disco es una regrabación con orquesta hecha por George Martin. El caso es que nunca es buena idea intentar construir un trabajo a partir de una de tus canciones más simplonas, salvo que sea para librarte de obligaciones contractuales, como es el caso.

12. Help! (1965)

Los Beatles intentaron repetir la jugada de A Hard Day’s Night de combinar disco y “película”, aunque el resultado ofrece más claroscuros. Se agradece la madurez sonora por parte del grupo conseguida tan pronto (que es su quinto disco, pero sólo habían pasado dos años del primero), pero es uno de esos que pasan un poco más sin pena ni gloria. No hace nada mal, y algunas canciones siguen siendo irresistibles caramelos pop, pero reconozco que es uno de sus discos que menos me apetece ponerme. Quizá tenga que ver la horrenda portada.

Y ya vale con ‘Yesterday’, pesaos.

11. Please Please Me (1963)

El primer trabajo de los Fab Four, muy en la línea de los trabajos de rock de la época, combinaba una serie de composiciones propias con versiones otros artistas y grupos. Se puede hacer aquí un argumento de que son mejores las segundas que las primeras (al menos la más celebrada es una versión), lo que habla bien de su habilidad como interpretes pero que aún estaban verdes como compositores. Si hubiera que resumir el disco en una palabra sería “entrañable”.

10. Beatles for Sale (1964)

Con la Beatlemania plenamente establecida, el grupo respondió al monumental pepino de A Hard Day’s Night con… Más o menos más de lo mismo. El grupo ya se veía un poco quemado, y tuvieron que volver a tirar de temas de otros para completarlo. Es divertido de escuchar, eso sí, pero no hay tantos flechazos al corazón en forma de canciones, salvo algún momento puntual.

9. Let It Be (1970)

Su regreso a las raíces buscaba más una regeneración como grupo que intentar tomar las riendas de un rumbo perdido en lo sonoro (que no era el caso). El problema es que no había mucho grupo que recuperar, y aquí se pierde ese apasionado y creativo caos que les había impulsado en sus trabajos previos. Tampoco había ese encanto naïve de sus comienzos más simples. The Beatles ya no eran The Beatles como tal, ni en un sentido ni en otro. Al menos su intento dejó un esfuerzo apañado, pero con poco poso de final de ciclo (algo más disculpable si su anterior disco no fuese precisamente un canto de cisne).

8. With the Beatles (1963)

En una línea similar con su predecesor, con un combinación de material propio y versiones de otros, sólo que aquí se puede hacer un argumento por lo contrario: El mejor material es el suyo. ‘All My Loving’ o ‘I Wanna Be Your Man’ son delicias que muestran su paulatino progreso como grupo.

7. Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band (1967)

Los Beatles se encerraron ya definitivamente en sí mismos, se alejaron del ruido que les rodeaba y empezaron a dar rienda suelta a todo lo que tenían dentro. La primera muestra es un disco con más leyenda e iconografía que contenido real. Sé que esta declaración va a provocar unas cuantas piedras tiradas contra mi persona, pero en cuanto a madurez y también en cuanto a cancioneros han tenido mejores trabajos. Al menos sus otros discos no tienen ‘Good Morning Good Morning’. Pero sigue siendo un disco muy bueno, y tiene uno de los mejores desvaríos orientales de George Harrison en ‘Within You Without You’.

6. Magical Mistery Tour (1967)

Es difícil destacar rodeado de discos tan celebrados como los que ha habido antes y después de este trabajo. Especialmente cuando eres el disco que salió también de las sesiones del Sgt. Pepper. Pero voy a romper una lanza a su favor, siendo un disco con ambiciones similares a su predecesor, pero que logra recrear mejor esa experiencia fantástica y de banda ficticia que los Beatles buscaban durante este periodo de disociarse de la Beatlemania. Actúa en una escala más modesta que su “hermano mayor”, pero al mismo tiempo resulta más imaginativo, colorido y atractivo. A favor de más como este.

5. A Hard Day’s Night (1964)

El primer salto de la banda a la composición propia al completo resultó en uno de sus mayores bombazos. A Hard Day’s Night es uno de esos discos perdurables y atemporales por su exquisitez pop palpable en cada uno de los cortes del álbum. Cada canción es una gema que apunta al corazón, cada una esta preñada de un fervor jovial que le ayuda mantener su energía como pieza pop. The Beatles en modo ametralladora en una de sus mejores colecciones de canciones.

4. Abbey Road (1969)

Abbey Road tiene también todos los elementos citados para que su iconografía y su leyenda devoren al álbum en sí. Por suerte, hay aquí suficiente disco para que eso no pase (del todo). El último trabajo grabado por la banda es un autoconsciente canto de cisne donde el grupo parece al fin en paz consigo mismo. Las pretensiones épicas están ahí, pero las canciones perduran por su psicodelia fina y su espíritu pop con los pies en el suelo. Hay suficiente de todo: hipertrofiado rock, calidez pop, caos y liberación. Habría dado para un último disco perfecto.

3. The Beatles [The White Album] (1967)

Hubo mucha fricción durante ese álbum. Estábamos a punto de romper, y eso era tenso en sí mismo.

Una portada completamente blanca, sólo mancillada por el nombre del grupo. Detrás de ello, un grupo en tensión. Tras un necesario retiro espiritual, durante el cual el grupo se revitalizo compositivamente, llegó el caos de las sesiones de grabación, donde los miembros del grupo se encontraban más distanciados que nunca y más en búsqueda de sí mismos. El resultado es un disco inevitablemente caótico pero muy vivo y creativo. Se puede hacer un gran argumento por muchas de estas canciones para estar entre lo mejor que ha realizado el grupo y hasta los momentos menos inspirados están lejos de ser relleno. Es uno de los documentos más fascinantes de la cultura pop, como retrato de un grupo en descomposición, pero también valioso hasta en su esencia más simple. Al contrario que otros artefactos que muestran al grupo en horas bajas (véase St. Anger, por ejemplo), este sí es bueno de verdad.

2. Rubber Soul (1965)

La portada ya mostraba que estábamos ante un grupo diferente de los arreglados pipiolos que habíamos visto en sus anteriores discos. El grupo empezaba a dejar patentes que sus influencias ya eran diferentes y que sus ambiciones ya estaban más altas. Y todo ello sin dejar de lado la excelencia a la hora de trazar geniales piezas pop que, sin hacer mucho ruido, están entre los mejores cancioneros del grupo. Ya sólo por el encanto que tiene cada una de ellas, por el cuidado que ponen a la hora de tocarlas, y que suele estar entre los más infravalorados del grupo (en relación a otros más populares), vale la pena reivindicarlo como la joya que es.

1. Revolver (1966)

Uno se topa a veces con discos con los que se pregunta si podría ponerle 6 estrellas sobre 5 (u 11 sobre 10, o lo que queráis). Este es uno de esos discos. Sencillamente impecable. Son incontables las veces que habré vuelto para perderme en sus cuatro rincones, para redescubrir por enésima vez esa canción que en la anterior escucha no le había prestado tanta atención. Y es que cada una tiene un perfecto equilibrio de todas las ambiciones psicodélicas y orientales del grupo, además de la imperfecta perfección de la composición pop en su mayor expresión. Un disco donde todavía no se habían empezado a consumir por sus pretensiones y dejan que cada canción respire a la perfección. Si hasta ‘Yellow Submarine’ es perfectamente tolerable en este contexto. No hay hipérboles demasiado rimbombantes para hablar de este disco.

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Sergio
Sergio
30 days ago

Bastante de acuerdo. «Help» no lo pondría tan abajo pero bueno, me ha gustado que hayas sido valiente en decir que el «Sgt Pepper’s» es una obra algo sobrevalorada y que peca de parafernalia y recargamiento, pero teniendo en cuenta siempre, que es otra de tantas genialidades de los Beatles, y que todos sus discos están en un nivel superior.

Anonymous
Anonymous
30 days ago

Totalmente de acuerdo. Rubber Soul y Revolver son mis álbumes favoritos.

Linkin Boy
Linkin Boy
29 days ago

Esperaba encontrarme otra lista con ‘Sgt Peppers’ en cabeza y, ¡menuda sorpresa! Revolver también es mi disco preferido de los Beatles. ‘I’m Only Sleeping’ me tiene enamorado desde que la descubrí con 18 años.

Anonymous
Anonymous
29 days ago

No comparto más que la opinión de yelow submarino pero ¡es tan naïf!

Fernando
Fernando
29 days ago

Estoy muy de acuerdo con la lista….. Revólver es mi disco favorito ya que siempre he pensado que el Sgto. Pimienta está Sobrevalorado, saludos desde Ciudad de México.