79. Snowpiercer

Le das a Bong Joon-Ho cualquier cosa y consigue darle empaque. Aquí, el postapocalipsis climático y el capitalismo fase feudal. Un tren que no puede dejar de moverse, unos vagones que son clase social, hazte así que se te ven los privilegios, y una ambientación majara y edificante. En manos de casi cualquier otro, esto habría sido un blockbuster sin alma y un fiasco. En las suyas, es un tren de la bruja de mucho asco, poco respiro y algunas secuencias tan brillantes como las del George Miller de Fury Road.

78. High Life

Una película donde Robert Pattinson lleva su semen en una probeta mientras anda sobre una estación espacial que actúa prácticamente como prisión de individuos indeseables. Es tan demencial que no debería ni existir, pero Claire Denis nunca ha tenido miedo a retos de ese calibre. Tampoco ha sido su único intento de explorar la perversión latente en una vertiente del cine fantástico (Trouble Every Day), pero su aportación al género de exploración espacial, que esta década ha vivido un boom importante, es más que estimable más allá de lo morboso. Es un auténtico estudio de la conflictiva condición del ser humano, tanto de lo más negativo hasta lo más positivo.

77. Beginners

“You can ask me anything you want”. Mike Mills se monta una comedia romántica en la que el género no es una rémora, sino un trampolín. Una película conmovedora, divertida, que a veces te hiela un poco el alma y que deja que el reparto se haga con ella para elevar el melodrama a la enésima potencia. Ewan, tío, creo que nunca has estado mejor. Qué bien, todavía, tantos años después.

76. The Deep Blue Sea

Terence Davis volvió a lucirse con este exquisito relato de los peligros y el escrutinio a los que anda sometido el amor más profundo. Este relato de época, doloroso a la par que bello, está magníficamente sostenido por unos brillantes Rachel Weisz y Tom Hiddleston.

75. Un profeta

En una filmografía cada vez más esencial, Jacques Audiard nos sorprendió a todos en su momento con este demoledor e intenso thriller carcelario, donde un joven de origen árabe busca la manera de sobrevivir en la prisión, dominada por los corsos.

74. Déjame Salir

Como en la posterior ‘Us’, Jordan Peele no tiene muy claro si quiere apostar por el terror o por el choteo. Pero sí, mucho, que quiere hacer sátira en torno a los conflictos raciales y que le encanta tanto el género que manejará todos sus códigos para hacerlos salir. Una mezcla extraña pero sugerente, con muchísimo de Twilight Zone (por más que la actualización de la serie luego le haya salido regular) y un puñado de valentía.

73. La Vida de Adèle

Una película maravillosa que captura la vida como si fuese un entomólogo el que la estuviese filmando. Kechiche consigue que su cámara parezca absolutamente natural y Adèle Exarchopoulos está brillantísima en su intimidad, en su lucha (tan exclusiva de ella e importante como la de cada uno de nosotros) por tener una identidad y por encarar su despertar sexual.

72. La profesora del parvulario

De la insatisfacción de creerse merecedora de cierta distinción, pero en realidad saberse mediocre, hasta la toxicidad de la explotación del talento ajeno. Sara Colangelo afronta con acierto este remake de una película israelí, manejando los claroscuros de un relato lleno de complejidad e incomodidad.

71. Star Wars: Los Últimos Jedi

Rian Johnson, el último loco. Empaquetado en la franquicia que Disney pensaba convertir en su gallina de los huevos de oro y que acabó maltratando a base de sacacuartos y nostalgia MAL, el director quiso hacer su propio Imperio Contraataca. Y si, para ello, tenía que dejar a la altura del betún a JJ Abrams y a todos los fans PESAOS que sólo querían, una y otra vez, la repetición del canon jedi, lo haría. ‘Los últimos Jedi’ no es sólo una película brillante por cagarse en el revival, de manera mucho más respetuosa hacia la saga de lo que parece, sino también por una cantidad de planos bellísimos (ay, esa cabalgada en blanco y rojo hacia el infierno; ay, la ejecución sumarísima de Luke; ay, el salto al hiperespacio más bonito de toda la saga). La Space Opera más acartonada reducida a Ruta Suicida. Bravo.

70. Copia certificada

Desde el primer momento tratada como obra menor de Kiarostami, ‘Copia Certificada’ es vibrante en su análisis del matrimonio desde uno que, en realidad, no existe y finge ser por diversión. Una Juliette Binoche espléndida y absolutamente natural, como si la cámara pasase por su casa y la pillase viviendo en vez de estar interpretando, domina una película que no deja de crecer.

69. Mud

Como unos Goonies de estar muy cabreados, ‘Mud’, de Jeff Nichols, no se enfanga para nada en su retrato del paso hacia la madurez. Y no lo hace porque son las acciones y los pequeños detalles los que usa para construir su relato, muy bueno en el guión pero excelente en una dirección encargada de que todo fluya.

68. Cisne Negro

Aronofsky en su momento más mainstream, lo cual significa que no deja de ser él mismo pero está más acotado que nunca. Visualmente, una película asombrosa, que acompaña con una planificación detallista y muy consciente de sí misma a una historia enfermiza y que, quizás, habría hecho aguas si no se hubiese encontrado Natalie Portman de por medio. Es, por todo ello, bastante irrepetible. Y, creo, la propia película lo sabe.

67. Selfie

Meterse en el jardinazo de las Dos Españas mediante la caricatura de ese chaval PIJO (con todas las mayúsculas) al que retrata con mucha mala baba es uno de los varios riesgos de los que Selfie sale triunfante. Es una peli que crees que en cualquier momento se le va a ir la mano con su sátira, que a Víctor García León se le va a ir todo de las manos y la cosa se va a quedar en curiosa, pero no. Antes de que Carolina Durante le pusiera nombre a esta gente, todos conocíamos a alguien como Bosco, sólo que muchos se llamaban Cayetano. Ahora necesitamos una Selfie 2 viendo a Bosco pillar carguito en VOX.

66. Pacific Rim

¿Es Guillermo del Toro el mejor directo de acción del cine contemporáneo? Esa pregunta se dedica a responder Pacific Rim, un blockbuster sin complejos lleno de humor y de arquetipos usados para lo que deben usarse. Robots gigantes vs Kaijus con otros sellos 100% del toro como esos científicos-idos-de-la-olla, un Idris Elba que ha nacido para todo y un ritmo espectacular. “¡Hoy cancelamos el apocalipsis!” es la mejor frase que nunca leerás en linkedin ever.

65. El Árbol de la Vida

Terrence Malick ha vivido el cine a un ritmo y una manera tan exclusivamente suya que pocos autores estadounidenses tenemos como él. Y en 2011, en la década en la que hemos vuelto a reabrir todas nuestras heridas y más nos hemos enfrentado, Malick apostó por un film integrador que, desde la perspectiva de una familia de Texas, está todo el rato rondando la barrera del desastre, de la vergüenza ajena. Qué maravilla de equilibrista.

64. Interstellar

A la gran odisea de ciencia ficción de Nolan se le puede acusar de un último acto tan empeñado en redondearlo todo que se pone al borde de romper la suspensión de incredulidad. Pero hay antes tanto pulso y secuencias memorables en esta super-hiper-mega-producción que quiere ser ‘Una odisea en el espacio’ que podemos perdonarle sus defectos. Pocas cosas ha parido la ciencia ficción de este siglo tan impresionantes y memorables como el aterrizaje en el planeta que es todo agua.

63. My Life As a Zucchini

Los cuentos no esconden la parte brutal de la vida, sino que la ponen en segundo plano y sólo a partir de cierto momento se es capaz de ver la tramoya. Eso no los destroza, sino que los mantiene plenamente válidos.

Calabacín es un gran cuento neorrealista que transmite alegría de vivir. Preciosa.

62. El desconocido del lago

Una película tan difícil de describir como imposible de abarcar en una sentada. Pero esta historia de atracción fatal es una de las apuestas más singulares y arrebatadoras de la década, además de una de las más galardonadas de su año.

61. Lady Bird

ARCHIVO – Saoirse Ronan, izquierda, y Beanie Feldstein en una escena de «Lady Bird» en una imagen proporcionada por A24 Films. Ronan, de 23 años, dijo que quiere que su más reciente película «Lady Bird» ayude a la gente a sentirse comprendida como le hizo sentir la serie “Girls” de HBO. Su actuación le ha generado buenas reseñas y podría llevarla a su tercera nominación al Oscar. (Merie Wallace/A24 via AP, archivo)

Aunque Noah Baumbach parecía imbatible en su trono como Niñita Bonita del cine indie pijo, su musa/pareja sentimental tiene todo para adelantarle por la derecha en sus primeros pasos como directora. Greta Gerwig afrontó la dirección en solitario por primera vez en este coming of age honesto, irritante cuando toca y emotivo también. La exquisita cercanía con la que diseña estos personajes sólo se equipara a la deliciosa manera en la que se nos despliega esta historia, mediante momentos a lo largo de un año, como si estuviera repasando un anuario con nosotros.

60. John Wick (las 3)

La resurrección de la carrera de Keanu Reeves no habría sido posible sin esta saga que nació sin más pretensiones que la de ser un exploitation que parece burlarse de las motivaciones de todos esos thrillers idénticos de Liam Neeson, pero rodándolas como se deben. Ahora, son una de las quintaesencias del cine de acción moderno, con secuencias de acción filmadas como si fueran coreografías de ballet, con siempre un girito aún más absurdo sobre con qué (o cómo) puede Reeves cargarse a la masilla. Y, no olvidemos, es una franquicia que tiene amor absoluto por los perretes, así que tiene todo para merecerse nuestro cariño.

59. The exquisite corpus

El cadáver exquisito aplicado al porno softcore europeo. Tscherkassky, y las mujeres, en 20 minutos que son de estar con la boca abierta.

58. Sucker Punch

El cadaver exquisito de Zack Snyder, el tío que más ha hecho por cabrear a todo el mundo en esta década. Que si a los fans de DC con sus adaptaciones cariacontecidas y tergiversadas de los personajes más importantes de la editorial, que si a la propia Warner con su Snyder’s Cut que no llega y no quieren que llegue, pero no quedará más remedio que editar, etc…

Y, practicamente, a casi todo el mundo que vio Sucker Punch, que es a la vez Alguien Voló sobre el Nido del Cuco, El Mago de Oz, Moulin Rouge, Showgirls. Es todo eso al mismo tiempo pasado por una marmita de Monster y dando forma al cheque en blanco más LOCO de la década. Vaya pedazo de hostia a los pajeros, colega.

57. El extraño caso de Angélica

Con 101 años, el realizador portugués Manoel de Oliveira tuvo tiempo antes de morir para sacarse de la manga otro exquisito y cautivador relato, testamentario al mismo tiempo que apasionado por la vida. Su obsesión por el amor que pudo ser y no fue resulta entrañable y nos invita a quedarnos a vivir en estos 97 minutos acompañando al Tom Cruise portugués.

56. Leviatán

Solemne sátira contra todo: la ortodoxia religiosa, el patriotismo que hace poco por los ciudadanos que habitan dicha patria, las instituciones opresivas, al capitalismo caníbal. Andrey Zvyagintsev no hace prisioneros, rodando con el firme y estilístico pulso de Tarkovski mientras abraza sin tapujos el drama bergmaniano. Sin duda, hace justicia a tan titanesco nombre.

55. Verónica

Mirad, Verónica es una brillante película de terror que no busca ni un sólo susto (bueno, sólo uno); una acertada exploración de la soledad en tiempos adolescentes (esa época en la que la vida sólo te trae mierda y aún así, la mayoría de las veces, lo que haces es aprender a querer más a la gente que lo merece); un film con una Sandra Escacena imperial; y la mejor película posible sobre Héroes del Silencio. La única posible.

54. Toy Story 3

Pixar ha estudiado muchas veces la pérdida y cómo superarla, pero casi ninguna había ejecutado tan bien un relato en torno a todas las cosas a las que decimos adiós por inercia, porque nos hacemos mayores y no acabamos de darnos cuenta de toda lo que perdemos. Así, en torno a la historia de los juguetes tratando de seguir siendo útiles, y más allá de una Guardería Sunnyside en la que Pixar filma su mejor película de prisioneros de guerra, sobrevuela la historia de Andy, que azota en unos últimos cinco minutos perdurables, empáticos, emocionantes como pocos. Se habla mucho de los primeros minutos de Up, pero ¡ay, los últimos de Toy Story 3!

53. SPRIIIIIING BREAKEEEEEERS

El ‘Dos colegas muy fumaos’ de Harmony Korine mezclado con el Christian Girls de Hefner, con ‘Desmadre a la Americana’ y con Corrupción en Miami. Culos, bikinis, cocaína por las tetas, armas automáticas. SPRING BREAK FOREEEEEVAH

52. Hereditary

A Ari Aster se le puede acusar de trilero, y quizá no falten motivos para ello, pero en dos películas se ha consagrado como narrador de las dinámicas rotas y las relaciones tóxicas. Hereditary es una peli muy jodida, llena de resentimientos y pánico ante lo que arrastramos en los genes, de desesperación ante lo que parece inevitable, y esta cargadísima de mitología bien estudiada y utilizada, así como de instantes absolutamente acojonantes. El arte y ensayo del cine de terror moderno no tendrá a todo el mundo como aliado, pero la bravura de la que hacen gala autores como Aster, capaces de entrar en la escena con un lenguaje propio y rico, desde luego es admirable.

51. Gravity

Decía Kiko Vega en su letterboxd que éste es el primer videojuego sin mandos de la historia. Lo decía un poco para mal, pero en realidad ejemplifica también los aciertos de Cuarón en una película que es a la vez puro exhibicionismo y espectáculo como es una experiencia emocional. Sí, había que verla en salas y en 3D, pero el buen cine es capaz de sobrevivir al gimmick.

50. Under the Silver Lake

“No hay salida, así que solo nos toca aprovechar lo que queda”. David Robert Mitchell construyó en 2018 la película más enigmática de la década, un juego en el que nada parece tener tener sentido y en el que es imposible que el protagonista no te parezca un demente pero que acaba haciendo honor a lo que Nirvana cantaban en ‘Territorial Pissings’: “Just because you’re paranoid / Don’t mean they’re not after you”. Cuando, a mitad de la película, todo cambia, ‘Under The Silver Lake’ no sólo es al cine lo que un disco, cualquiera, de los Flaming Lips a la música, sino que se convierte en The Soft Bulletin.

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manuwar
manuwar
10 months ago

A mi se me sigue escapando lo supuestamente disruptivo de The Last Jedi.

Ya podéis jurar que Rian Johnson (el señor que hizo un chiste sobre una plancha) quiso hacer su propio Imperio Contaataca.

Osea:
– La película comienza con una evacuación.
– Gran parte del nudo de la película está basado en una larga persecución/hostigamiento.
– Hay un adiestramiento Jedi al padawan newbie de turno (bueno, algo así).
– Hay un abandono abrupto de dicho adiestramiento.
– Hay una traición a los buenos, que les deja vendidos delante de los malos.
– Hay una batalla de Hoth, solo que ya no se llama Hoth ( y no es nieve, es saaaaaaaaal).
– Al final hacen mierda a los buenos.
– Revelación parental incluida (no es lo que la gente quería, pero revelación es).

Y calla que al final no metieron algunas cosas que aparecían en las primeras versiones filtradas del guión, donde había un cazarrecompensas persiguiendo a los buenos, y uno de ellos era hecho prisionero al final.

¿Cagarse en la repetición? ¿Cagarse en el revival? De qué.

probertoj
Reply to  manuwar
10 months ago

Sí, sigue siendo una película de Star Wars. No creo que la estructura de acciones sea lo que vaya a revolucionar una película de la saga a estas alturas. No pasa eso ni en los otros medios donde también anda la saga y se podrían tomar licencias.

Creo que es más bien cuánto de poco respeto tengas por el lore como para tomar las decisiones más arriesgadas. Es decir: puedes conformarte con ser una Rogue One o una TLJ. TLJ es una peli que hace trizas la imagen de varios de los personajes clásicos (sin maltratarlos, el Luke de la peli tiene todo el sentido interno, desde su anacoreta bebe monsters hasta su explosivo final), que decide cepillarse varias de las cosas que apuntaban a revival puro y duro de la anterior (el villano máximo, hecho pincho moruno a mitad de la peli) y que, sin embargo, toma otras muy criticadas por los fans (las características de Kylo Ren que más disgustaron) y las eleva a canon para que no haya dudas.

Y, además, está planificada visualmente con muchísima personalidad.

eduvicent
eduvicent
Reply to  probertoj
10 months ago

Yo estoy completamente de acuerdo con lo que señalas Probertoj.

Creo que Johnson se vio encima el peso del imperio contraataca y, a diferencia del acercamiento de Abrams que es casi un homenaje/copia, intento crear su propia obra dentro del universo SW.

a lo largo de la película (dejando un lado el aspecto visual, que es una locura) vemos como el director va destruyendo poco a poco todas las convenciones de la saga y hace emerger una nueva saga de las cenizas de esta. A mi, el momento de Snoke, la escena entera, me parece lo mejor y más profundo que he visto en todo SW desde el Luke soy tu padre.

La pena es que ahora le darán una vuelta para que los fans de Revan estén contentos. La industria cultural es demasiado conservadora. pero al menos siempre nos quedara el dúo Imperio Contraataca/Ultimos Jedis.