Akira Kurosawa no es sólo el director de cine japonés que más ha influido en el cine mundial, sino también un maravilloso cineasta que, desde que en 1950 ganase el León de Oro en la Mostra de Venecia y el Oscar honorífico de aquel año con ‘Rashômon’, se convirtió en símbolo mundial de otros cines.

Su legado es inmenso, 30 películas y cinco décadas de cine con poquísimo que desdeñar. Pero, además del renombre, lo que le llevó a tenerlo son películas apabullantes, absolutamente divertidas, que no sólo hacen compañía sino que las sigues rumiando una y otra vez durante días. Hoy elegimos en Hipersónica sección sus diez mejores películas. Si quieres encontrarlas en streaming, casi con toda seguridad las tengas en Filmin:

1. ‘Rashômon’ (1950)

El mito. Una de esas películas que, por su propia construcción, son tanto una montaña rusa de vivencias cinematográficas para los espectadores como una hoja de ruta para futuros directores. El perspectivismo, los puntos de vista sobre la verdad, aplicado a un misterioso asesinato en un castillo feudal. El fondo, la forma… Brutal todo.

2. ‘Los siete samuráis’ (‘Shichinin no samurai’, 1954)

Kurosawa desatado, quizás en la cima de sus ambiciones artísticas. ‘Los Siete Samuráis’ es una lección abrumadora sobre cómo hacer tres horas de cine sin respiro, sin mácula. Un tobogán emocional que comienza cuando un pueblo decide hacer frente a los ladrones que le roban las cosechas contratando a los samurais del título y que ya no para hasta que, tres horas después, no dejas de pedir más.

3. ‘Dersu Uzala, el cazador’ (‘Dersu Uzala’, 1975)

Basada en las vivencias de Vladímir Arséniev, explorador del ejército ruso, ‘Dersu Urzala’ son dos horas y media inesperadas. Si el planteamiento (un explorador se pierde en Siberia y se encuentra con un cazador nómada que le ayudará a sobrevivir) podría haber permitido optar por la grandilocuencia, Kurosawa prefiere una película contenida y brillante en su humildad.

La antítesis del Iñárritu de ‘El Renacido’, vamos.

4. ‘El infierno del odio’ (‘Tengoku to jigoku’, 1963)

Kurosawa haciendo la peli de secuestros que seguro que a Fincher le hubiese gustado hacer. Un secuestrador decide raptar al hijo de un muy importante empresario; en realidad, secuestra al de su chófer. Lo que nace de ahí es un film de tensión absoluta, con (de nuevo) un uso exquisito de cómo el punto de vista de cada personaje puede impactar en la narrativa cinematográfica. Vaya final.

5. ‘Vivir’ (‘Ikiru’, 1952)

No me digas que no hay nada más triste que lo tuyo. Están los caballitos pony, los turnos de noche y la vida como funcionario de un Shimura majestuoso, que clava a la perfección lo que supone enfrentarte al shock emocional de darte cuenta de que tu vida ha sido una mierda al tiempo que descubres que tienes cáncer. Que la has desperdiciado y te queda poquísimo tiempo para dar marcha atrás.

6. ‘El perro rabioso’ (‘Nora inu’, 1949)

Un Toshiro Mifune prodigioso, una Tokio asfixiante y una película de cine negro espectacular. ¿Qué pasa cuando un joven detective pierde su pistola y con ella se comete un asesinato? En una sociedad como la japonesa, tan apegada a los símbolos y al honor, esa premisa basta para una película fantástica. Me caso con Mifune ochenta veces.

7. ‘Yojimbo’ (1961)

Si algún día, en un cataclismo, todo lo filmado por Kurosawa desaparece y sólo quedan retazos de sus películas a través de terceros, aún así el final de ‘Yojimbo’ sería reverenciado con el halo mítico que hoy tiene. Más allá de eso, tanto Yojimbo como Sanjuro, distintas caras de una misma moneda, son el territorio de un Toshiro Mifune tan la-rehostia que asusta.

8. ‘Los canallas duermen en paz’ (Warui yatsu hodo yoku nemuru, 1960)

Se habla mucho y muy a menudo de los finales de Kurosawa, auténtico maestro en planificar conclusiones para sus películas, pero el inicio de ‘Los canallas duermen en paz’ es tan apabullante y te deja tan sin aliento como el de ‘Mad Max: Fury Road’. Algo olvidada cuando se trata de hacer listas, este shakespeareano film sobre el ascenso social y la corrupción sistémica reconforta tanto como incomoda: acabas a favor, si no lo has estado antes, de hacer el mal BIEN.

9. ‘Trono de sangre’ (‘Kumonosu-jô’, 1957)

En ‘Los Canallas…’ teníamos a su Hamlet y aquí tenemos a su ‘Macbeth’, trasladado al japón feudal y rodado como si realmente los fantasmas estuviesen a nuestro alrededor mientras vemos la película. Lealtad, traición, el destino y…

Y el final… ay, el final de ‘Trono de Sangre’.

10. ‘Barbarroja’ (‘Akahige’, 1965)

Siglo XIX. Un estudiante de medicina, con la insolencia propia de la juventud pero multiplicada por diez, tiene que empezar a trabajar en la clínica de Barbarroja, un peculiar doctor que le irá introduciendo en todos los aspectos menos glamourosos de ser médico. Un estupendo film sobre la vida y la muerte, sobre la necesidad de tener un guía, sobre domar nuestras peores aristas y sobre la empatía y el efecto que provoca en el mundo que nos rodea.

11 . ‘La fortaleza escondida’ (‘Kakushi-toride no san-akunin’, 1958)

El Japón feudal del siglo XVI dio para muchísimo en manos de Kurosawa. También para una de las mejores películas de aventuras que te puedas echar a la cara. ‘La Fortaleza Escondida’ y sus tontos muy tontos enloquecidos por el oro demuestra que, por mucho que las películas de Kurosawa llevasen cargas de profundidad, si Akira se proponía hacer algo divertido, rompía el molde una y otra vez. Claro que George Lucas se tenía que enamorar de algo así.

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Linkin Boy
Linkin Boy
6 months ago

Difícil hacer una lista con lo mejor de Kurosawa; poco me queda por ver y debo decir que TODAS me parecen de notable para arriba. Hace poco descubrí ‘Escándalo’ y aluciné; 70 años y tan actual como si la hubiesen rodado ayer. Mis favoritas son ‘Los siete samuráis’ y ‘El infierno del odio’.