Las 12 mejores canciones de The Radio Dept.

The Radio Dept

Recién lanzado ese recopilatorio de maravilloso título, I Don’t Need Love, I’ve Got My Band, repasamos las doce mejores canciones de The Radio Dept, uno de esos grupos que se pegó a nuestros corazones hace ya más de una década y que, desde las fronteras del dream-pop, el indie post-c86, el shoegaze y la lejanía del noise, han construido una excelente carrera de 4 discos y un puñado de EPs.

51 minutos que hemos recopilado además en una playlist porque es complicado que vayas a escuchar pop más brillante hoy.

Heaven’s On Fire, de Clinging to a Scheme

Un discurso de Thurston Moore contra los tentáculos industriales, capitalistas, metiéndose hasta adentro en el rock’n’roll, en la cultura juvenil, y destruyéndola con ello. Un piano de juguete, una guitarra, una cadencia de baile. Unas frases: “cuando te miro, el cielo arde … parece que todo el mundo está de tu lado, nos superan en número esos a los que no les importa no ir contracorriente …”

Un título sacado de una canción de Kiss, pero esto no va de amor, esto va de rabia. Cuando te miro, el cielo arde. Me gustaría matarte.

Keen on Boys, de Lesser Matters

Del Loveless de My Bloody Valentine salió una manera de entender el noise muy especial: una en la que las capas y capas de ruido daban forma a una dulzura inexplicable, parsimoniosa, puede que terrible en esencia pero confortable en la superficie. La misma manera en la que Solaris de Lem acabamos mirando al planeta.

‘Keen On Boys’ es eso mismo: claustrofóbica, sutil, brumosa, inexplicable. Embriagadora hasta el punto de asustar. Como tantas relaciones:

He would never sleep, said I didn’t mind it at all
Made me feel quite cheap looking back on it all
Then there was this kiss, he said that he couldn’t resist
And was I aware of what I missed?

Where Damage Isn’t Already Done, de Lesser Matters

La primera canción que escuché de ellos, y aún hoy me sigue maravillando. Un portento que parece, suena, muy pequeño, muy poca cosa, porque The Radio Dept. nunca han ido de ser ampulosos, gigantescos.

Ese ritmillo de guitarra, batería y RUIDO contra esa voz que no puede ser más dulce. ¿Cómo no te vas a enamorar de una canción así?

Death to Fascism, del single homónimo

Si al principio de esta lista, ‘Heaven’s on Fire’ ya dejaban claro que lo suyo no ha sido sólo escapismo juvenil, los cuatro minutos de ‘Death To Fascism’ se ocupan de que te quede claro. Un himno de baile en el que, una y otra vez, se dice aquello de “muerte al fascismo, libertad para el pueblo”. Smert fashizmu / Sloboda narodu

A ratos parece sacada del Loaded de Primal Scream. Sí, we wanna be free, be free to do what we wanna do.

Why Won’t You Talk About It?, de Lesser Matters

El ruido libre, a chorro. Por ahí debajo corre una canción pop, pero la vas a escuchar como escuchabas las del Psychocandy de los Jesus & Mary Chain, tras atravesar los bloques de feedback.

Háblame o me volveré loco. Las canciones de no entenderse no deberían sonar tan pegadizas.

Your True Name, del single homónimo

En un momento determinado, The Radio Dept. se cansaron de meter electricidad a chorro y sus canciones empezaron a resplandecer, casi desnudas. Aunque seguía habiendo el gusto por el jangle, por las afinaciones de Sonic Youth y por vivir enfrentados al mundo, en este caso en una letra absolutamente malinterpretable:

And they call you delusive
But I love you and you do me no harm
And they call you abusive
But I always need you near

‘Your True Name’ fue también el primer single que sacaron en su propio sello. Pura dulzura envenenada.

Committed to the Cause, de Running Out of Love

Ubicado casi al final de Running Out of Love, un disco de portada partisana y de mensaje liberador, ‘Committed to the Cause’ es quizás lo más indie-pop-sueco de toda la carrera de The Radio Dept… que, sí, lo sé, son suecos.

Bailable, dulzona… Viene del disco que menos me convence de ellos, una obra divisiva para que luego no digas que son absolutamente inanes.

Pulling Our Weight, del EP del mismo nombre

Lo más shoegaze de toda su producción se concentra en estos tres minutos y poco. Casi parece que tenemos la voz de Neil Halstead guiando un canción planeadora, emotiva, en voz baja, tímida.

1995, de Lesser Matters

En Lesser Matters había más electricidad planeadora que momentos de sosiego. Pero en la mitad del disco sobresalía la melancolía acústica, que se miraba un poco en los Pastels y templaba los ánimos de un debut siempre en busca de la línea de fuga más cercana hacia las guitarras eléctricas. El estribillo, con la voz rota, es una gozada.

1995, and though I’m happier now I always long somehow
And though I’m happier now I always long somehow
And though I’m happier now I always long somehow back to 1995

Strange Things Will Happen, de Lesser Matters

Y, como la anterior, ‘Strange Thing Will Happen’ demostraba el potencial de The Radio Dept en el gran baladote íntimo y personal, en la canción de dormitorio, en la baja fidelidad, en el ritmillo de un una caja de ritmos de juguete. Al contrario que en la anterior, con voz femenina, hasta que hombre y mujer se engarzan para ponerte los pelos de punto.

Indie-pop, siempre has sido algo tan simple que es muy difícil hacerte bien.

Occupied, de Running Out of Love

Decíamos antes que Running Out of Love fue un disco divisivo, pero posiblemente lo hubiese sido menos si el resto de sus canciones hubiesen sido tan rotundas como esta ‘Occupied’.

Es también una de sus canciones más largas: una apuesta por la pista de baile más tensa. Tan tensa como la habitual dulzura de unos Radio Dept podrían dar lugar: no pueden dejar de ser ellos ni aunque miren al sol, alucinados, y regresen con ganas de quemarlo todo.

The Worst Taste In Music, de Pet Grief

Otro título enorme para una banda con varios en su haber. ‘The Worst Taste In Music’ es, en realidad, una canción sobre que tus ex acaben superando la ruptura antes que tú. Sobre la asimetría del estar jodido. Sobre reír por no llorar, consolarte con la mierda de gusto que maneja. Mentirte, porque si te dices la verdad va a ser complicado seguir sin llorar. O incluso seguir aún llorando.

La mejor canción de Pet Grief, con diferencia.

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