Con terror hemos asistido a la llegada de Medicine At Midnight, el último trabajo de estudio de Foo Fighters. Terror porque el disco ha salido tremendamente flojo y aburrido y porque parece que la tendencia con los discos está acercándose a lo irremediable. Pero bueno, Dave Grohl y los suyos siempre se han lucido más en las distancias cortas, con las canciones. A veces un par de temazos suyos han justificado discos enteros.

Y eso venimos a repasar aquí hoy. Lo mejor de lo mejor. Todos sus jitazos imprescindibles. Esta vez giramos un poco el formato habitual, presentando diez canciones especiales y luego pasando a detallar las diez que son nivel premium. Todas molan, que coste, pero las del top 10 son las que les respaldan como la banda de rock más gigante del planeta de las últimas décadas.

Sin orden específico, del 20 al 11.

  • I’ll Stick Around (Foo Fighters, 1995)
  • February Stars (The Colour and the Shape, 1997)
  • Generator (There Is Nothing Left to Lose, 1999)
  • Next Year (There Is Nothing Left to Lose, 1999)
  • Low (One by One, 2002)
  • No Way Back (In Your Honor, 2005)
  • White Limo (Wasting Light, 2011)
  • Walk (Wasting Light, 2011)
  • Something From Nothing (Sonic Highways, 2014)
  • Outside (Sonic Highways, 2014)

Y ahora el top 10, de peor a mejor.

10. Times Like These (One by One, 2002)

Los Foo Fighters anteriores a One by One estaban cosechando éxitos, pero era un grupo constantemente al borde del colapso, con varios cambios de formación a lo largo de los años. Dave Grohl empezaba a no mirar con malos ojos convertirse en miembro a tiempo completo de Queens of the Stone Age, especialmente cuando al hacer su nuevo disco las cosas no terminaban de encajar. Y quizá con animo de revertir la tendencia, Grohl saca una de las canciones más paradigmáticas de Foo Fighters: emociones al once, todos en sintonía para hacer retumbar las paredes y melodías AOR para la guinda. Todo parece en su perfecto lugar.

9. Monkey Wrench (The Colour and the Shape, 1997)

Una vez abierto a tener más gente en el sarao después de hacer su primer disco en su sótano (aunque con ciertas reservas, si no preguntadle a William Goldsmith), Grohl parecía más dispuesto a extender todas sus posibilidades, y aquí hay una buena muestra. Es acelerada, algo punk, pero ya se empieza a destilar ese toquecito maduro que sería más prominente conforme se estableciera el grupo. Es también una de sus canciones más urgentes e irremediablemente pop que funciona como un reloj.

8. Rope (Wasting Light, 2011)

Existe la posibilidad de que Wasting Light sea uno de los últimos discos realmente notables de Foo Fighters. Su tendencia reciente parece confirmarlo. El grupo sigue siendo el mismo ahora que el que era en este disco, pero aquí parecen todavía llenos de vigor y con canciones que les justifican el esfuerzo. ‘Rope’ es un tema de manual suyo, y quizá podría resentirse por ello, pero la energía de la canción marca la diferencia, con cada uno de los miembros luchando por su espacio sin llegar a estridencias, y con el músculo y su corazón pop perfectamente equilibrados.

7. Learn To Fly (There Is Nothing Left to Lose, 1999)

Tras no pocos conflictos con algunos de los miembros, Grohl decidió mantener las cosas lo más cercanas al intimismo de sus inicios, pero sin renunciar a que Foo Fighters sea un grupo. Entra Taylor Hawkins a la batería y en formato trío deciden jugar de manera más desenfada, más puro rock, y en el camino encuentran canciones fabulosas en el camino como esta ‘Learn To Fly’.

6. X-Static (Foo Fighters, 1995)

Dave Grohl pudo haber creado un monstruo gigante tras ser el batería de Nirvana. O podría haberse sumado al grupo que le diera la gana, otro monstruo gigante como Pearl Jam. En su lugar, se encerró en su sótano, para hacer un disco íntimo, de habitación, estupendamente producido, y más cercano al noise-rock que al AOR que luego guiaría sus pasos. Y en el camino dejó canciones muy queridas, y también ciertas joyas infravaloradas como esta fabulosa ‘X-Static’, con un Greg Dulli pasando por allí haciendo caricias con su guitarra, dejando una increíble muestra del grupo que pudo ser Foo Fighters y no fue.

5. The Pretender (Echoes, Silence, Patience & Grace, 2007)

Supongo que todos tenemos claro que difícilmente hablaríamos de Echoes, Silence, Patience & Grace si no fuera porque tiene una canción top 5 del grupo. Y es que esta es de las que al instante ya eran un clásico suyo, con su versión más agresiva desplegada, pero con el suficiente regusto madurito para no parecer un refrito de ‘All My Life’. Es un misil perfectamente pulido y calibrado.

4. My Hero (The Colour and the Shape, 1997)

El AOR no sale sólo, hay que entrenarlo. Y aquí ya se empezaba a ver de manera sólida esos Foo Fighters que conocemos, aunque también hay algo más. Grohl se asoma más que nunca al torbellino emocional, con parte de canción reivindicativa y canción homenaje a Kurt Cobain, y casi notas como se está partiendo en el proceso. Aunque en apariencia está mostrando sus respetos a los héroes cotidianos, se nota como si estuviese necesitado de uno, o al menos un lugar donde agarrarse para no caer en el vacío.

Sus guitarras con puro músculo, esa batería que parece que va a reventar los cristales de la habitación, Grohl en uno de su mejores puntos vocales. No le falta absolutamente nada.

3. Alone + Easy Target (Foo Fighters, 1995)

Antes de que Nirvana terminase de forma abrupta, Grohl ya empezaba a quitarse el gusanillo compositor probando canciones que, aunque decidiese no presentar para que formarsen parte de futuros trabajos del grupo, validarse un poco a sí mismo y sentir que estaba en el lugar adecuado. Antes de morir Kurt Cobain le puso una de ellas, y este le respondió dándole un beso. Puede entenderse, una vez escuchas y sabes que esa canción es ‘Alone + Easy Target’.

2. All My Life (One by One, 2002)

La mejor muestra de los Foo Fighters a todo pistón y sin cuartel. One by One es, posiblemente, el disco con mejor arranque de toda su carrera. Y no sólo por esta canción, que tienen varias tremendas en ese primer tercio, pero también contribuye lo suyo. Agresiva, pero no caótica. Mordiente, pero nunca con imposturas. Todo músculo y con un Dave Grohl más atinado que nunca.

1. Everlong (The Colour and the Shape, 1997)

Creo que no hay mucha duda o debate. Es la canción, LA CANCIÓN. Ya lo tenían claro Sonic Youth antes que pudiéramos comprobarlo nosotros. Todos lo teníamos más claro que Dave Grohl entonces.

Esta canción no iba a existir. Era algo con lo que estábamos jugando mientras grabábamos las canciones que iban a estar en el disco. Simplemente, creía que era una copia chunga de Sonic Youth

Recuerdo ponerla para Kim Gordon y pensar: ‘me pregunto si le gustará’. Estaban Kim y Thurston Moore y les dije: ‘tenéis que escuchar esta maqueta que he hecho’ y ellos me sueltan ‘¿Pero por qué es esto una maqueta? Sácala. Ya está ahí toda la canción’.

Y repito, no esperaba que Everlong fuese la canción de cierre de los conciertos en los siguientes 25 años. Sólo pensé: ‘pues guay’. Por lo que sea, la gente conectó con ella y a mí me encanta cantarla.

Es que estaba todo allí. Dave Grohl en pleno apogeo como compositor, con el perfecto punto de vulnerabilidad y con ganas de comerse el mundo. Las guitarras que parece que te van a sacudir por todos lados, pero también te están susurrando. El músculo al servicio del pop. Cada movimiento funciona a la perfección, cada nota entra en el mejor momento y con la emoción a flor de piel. Es su canción. LA CANCIÓN.

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