Cuatro acordes, cuatro miembros con cuatro pelucones negros, cuatro chupas de cuero y cuatro vaqueros desgastados y un total de cero canciones que durasen cuatro minutos. Con esas icónicas armas se plantaron cuatro chavales de Queens un 16 de agosto en el famoso local CBGB de Nueva York. Esos chavales eran los Ramones (sí, es imposible llamarlos Ramones a secas, o añadirles un «The») y hoy les recordamos repasando sus mejores canciones. Porque vaya canciones tenían, amigos.

Blitzkrieg Bop (1976)

Aquí empezó todo amigos. Primer tema de su primer álbum y ya había dejado clarísimo todo lo que les importaba en cuanto a sonido, composición y actitud vital. La canción por la que cada vez que dices «Hey! Ho!», la otra persona inevitablemente te va responder «Let’s Go!». Ser icono pop también es eso, y pocos temas han alcanzado una cima como la que ha conquistado éste.

I Wanna Be Your Boyfriend (1976)

Combo perfecto: los Ramones más románticos en uno de los pocos puntos de inflexión donde el debut homónimo se toma un respiro. La canción de Tommy Ramone, una de las poca que no va a todo pistón, sería más fundamental para el desarrollo del grupo a largo plazo.

Havana Affair (1976)

Una de las canciones más rápidas del grupo, tocada a razón de 170 beats por minutos, que sirvió como su principal influencia en el género del hardcore punk, al que terminarían llegando más tarde. Toman de inspiración una viñeta cómica de la MAD Magazine, mostrando su capacidad para absorber e integrar en su ADN la cultura pop.

53rd & 3rd (1976)

Dee Dee Ramone escribió esta canción haciendo referencia a la esquina en Nueva York conocida como «The Loop», lugar habitual de desarrollo de la prostitución masculina y, durante años, el centro neurálgico de la vida nocturna homosexual. En muchos aspectos, no sólo en ese, es su canción que más respira un aire neoyorkino.

Oh Oh I Love Her So (1977)

Tan sólo un año después, el grupo dio un nuevo golpe con Leave Home, con más orientación hacia fabricar jitazos pop imborrables con un poco más de inspiración surfera y canción rock clásica. Y de ahí salieron temas como ‘Oh Oh I Love Her So‘, un ciclón perfecto con imborrables frases pop como «I met her at the Burger King / Fell in love by the soda machine«.

Swallow My Pride (1977)

También había espacio para otros matices. En ‘Swallow My Pride’ no necesitan estar con la quinta puesta todo el rato para seguir siendo vertiginosos, mientras que Joey Ramone prueba más cosas a nivel vocal que dan un carácter especial a la canción. Que sólo usen cuatro acordes ni quiere decir que no tengan vueltas que darse a sí mismos.

California Sun (1977)

Otro talento especial de los Ramones era meter alguna versión en sus discos que se terminaba convirtiendo en temazo imprescindible que casi no puedes asociar a otra persona que no sean ellos. Eso le pasó a este tema de Joe Jones, que ha terminado expropiado por el torbellino juvenil de un grupo en pleno apogeo.

Rockaway Beach (1977)

Rocket To Russia puso un poco más el acento en el tono surfero y endiabladamente pop del grupo (con versión al ‘Surfin’ Bird‘ incluida). Otro registro en el que se mostraron perfectos, con ‘Rockaway Beach’ como ese tema que te levanta de la silla conforme suena y te da ganas de ponerte las gafas de sol y tomar unas cervezas a la orilla de la playa mientras todo el mundo se desmelena bailando.

Here Today, Gone Tomorrow (1977)

Otra de sus baladas más eminentes, con la misma actitud cargada de siempre y también la brillantez. Joey Ramone se pone oscuro e íntimo anhelando una relación terminada, en un tema de mucho carácter punk pero el mismo espíritu pop que les caracteriza.

Sheena Is a Punk Rocker (1977)

Uno de sus cañonazos más surferos, además de una de sus canciones más populares de siempre. La canción ya tuvo su aparición en la reedición americana de Leave Home, teniendo que reemplazar a la retirada ‘Carbona Not Glue‘. Pero su tono y energía encajan mejor en Rocket To Russia, con ese toque casi tan power pop. Y, además, apuntala al disco como, posiblemente, el mejor de la carrera de los Ramones.

Do You Wanna Dance? (1977)

De nuevo con las versiones, y esta es de esas que volvieron completamente suyas. La original fue publicada por Bobby Freeman en 1958, en otro de esos ejercicios tan puramente rockandrolleros que los Ramones eran capaces de actualizar con soltura y desbordante actitud.

I Don’t Want You (1978)

En Road to Ruin se tomó un punto de inflexión que expandiera el sonido a otros territorios. Para muchos, la inclusión de otros tempos que no fueran la velocidad de turbina, de solos de guitarra y diferentes tipos de canciones fue visto como su movimiento para «venderse», aunque muchos de esos elementos ya estaban presentes en ellos. Probablemente una de las mayores variaciones se encuentren en temas como ‘I Don’t Want You‘, con ritmo más pesado y hasta hard rock, pero lo logran vender como muy pocos saben.

I Wanna Be Sedated (1978)

Es curioso que uno de sus temas más trascendentes no fuera el single más inmediato de Road to Ruin. Es más, fue cara B en Reino Unido de su tercer single, ‘She’s the One‘. Pero el tiempo ha puesto en su lugar un irresistible pepino pop sobre el agotamiento y el estar atrapado, escrita en la época en la que el grupo se quedó en Londres por Navidad después de una gira extenuante, y se quedaron literalmente sin nada que hacer («estábamos en Londres y nos quedamos viendo películas americanas en la habitación del hotel»).

Do You Remember Rock ‘n’ Roll Radio? (1980)

Para End of the Century decidieron dar un salto del que casi no sobreviven. No tanto por recepción del disco o su calidad, sino literalmente de ser apuntados con un arma por un enajenado Phil Spector que, sin embargo, les abrió nuevos horizontes pop desde el sonido y la producción. En este jitazo absoluto se ve esa magia particular de hacer temas que suenen inmensos y que, conforme suenan, sientes como te rodean. Casi como si estuvieras encerrado en una bola de cristal. Una bola de cristal de rock and roll.

The Return of Jackie and Judy (1980)

Aquí otro de los motivos para tenerle cariño a End of the Century, aunque en su momento recibió rechazo por sus casi declaradas intenciones comerciales. Aunque hubiera cambios, el poderío y talento pop del grupo seguía intacto, y aquí vuelven a llenarse de ganchos brillantes, de coros y estribillos que quieres seguir a grito pelao, y de deliciosa melodía power pop.

The KKK Took My Baby Away (1981)

La trayectoria del grupo fue más convulsa a partir de los ochenta, con discos que no terminaban de hacer click y con la inspiración llegando a momentos más puntuales. Pero cuando llega, les salían maravillas adictivas como esta ‘The KKK Took My Baby Away‘, una perfecta muestra de crear perfectos artefactos de cultura pop, con referencias, riffs perfectos y romanticismo siempre joven.

Wart Hog (1984)

En Too Tough to Die se decidió dar un giro total, mirando a la emergente y demoledora escena de hardcore punk y buscando integrarlo en su ADN. Quizá se siente algo desnaturalizado y se perdía esa perfección pop y juvenil que dominaban, aunque funcionó en muchos puntos como esta ‘Wart Hog’ tan arrolladora como efectiva.

Bonzo Goes to Bitburg (1986)

Los Ramones no han sido ajenos a hacer comentarios políticos en sus temas (‘The KKK Took My Baby Away’ bien entra en esa categoría), pero aquí reaccionaron más frontalmente a la visita de Reagan al cementerio nazi de Bitburgo. También recuperó el impulso puramente pop, con también esos toques surferos en los coros de Dee Dee, los teclados del productor Jean Beauvoir y ese fervor juvenil que salía por sus poros.

Pet Sematary (1989)

Como obsesos de la cultura pop, seguro que apreciaron muchísimo el declarado fanatismo del escritor Stephen King, que ha dejado referencias a la banda punk en su obra. El autor les dio una copia de Cementerio de animales y Dee Dee creó una joya de horror punk que terminó como canción principal en la película de Mary Lambert. Los matices góticos bien llevados y el buen manejo de la letra para referenciar a la espeluznante novela son claves para firmar otra joya imprescindible en su trayectoria, y el momento álgido claro del álbum Brain Drain.

Y si queréis más pruebas de lo innegable del tema, los Razzie le dieron el galardón a peor canción en una película de aquel año, lo que es un halago viendo el terrible historial de los Razzie en materia musical (mirad cuántas veces premiaron a Tangerine Dream en peor banda sonora)

Censorshit (1992)

Tras el duro bache en los ochenta, los noventa parecieron traer nuevos aires e inspiración a un grupo que ya tenía asumido que no podía seguir intentando surfear nuevas olas punk. En Mondo Bizarro se juntaron muchas canciones de corte clásico pero con un vigor recuperado, como esta ‘Censorshit’ donde cargan contra las restricciones morales y la censura del Centro de Recursos Musicales de Padres.

It’s Gonna Be Alright (1992)

Se consideró ampliamente a Mondo Bizarro como un estupendo regreso a las raíces, aunque tampoco el grupo renunció a algunas cosas que probaron con gracia. ‘It’s Gonna Be Alright’ bordea bastante el power pop en el que han caído a menudo, especialmente en los ochenta, pero tocada con la misma fiereza de los setenta, lo que la hace un combo perfecto.

I Don’t Want to Grow Up (1995)

Volvemos a los covers, ya que no podíamos obviar una que tienes que recordar a la gente que no es enteramente suya, sino de Tom Waits. Es comprensible que haya terminado trascendiendo como un clásico suyo y rompiera su racha de singles que se la pegaban al intentar entrar en listas de éxitos: la angustia existencial, el descontento social, el deseo de la juventud preservada. Todos ingredientes perfectos tocados a velocidad de vértigo y con la actitud de los mejores tiempos.

Makin Monsters for My Friends (1995)

Dee Dee Ramone ya había dejado el grupo, pero muchas de sus canciones encontraron sitio en ¡Adios Amigos!, el álbum de despedida del grupo. Ya se veían como especie en extinción, como los dinosaurios de la portada viviendo festivamente sus últimos días, y sacaron sus últimos coletazos de rabia para dejar temones vivos como este amago de hardcore punk cantado por C.J. Ramone.

Take the Pain Away (1995)

El vigor recuperado es uno de los factores de hicieron de ¡Adios Amigos! una despedida tan satisfactoria y efectiva. Se nota más que nunca en instantes como esta ‘Take the Pain Away’, que tiene la fuerza y la urgencia de sus años setenta, pero con toda la experiencia y cicatrices de toda una carrera, en la que el propio Joey Ramone se erige como una figura titánica a base de actitud, y también dejando cierto regusto gótico y horror punk en su forma de cantar.

Spider-Man (1995)

El grupo se caracterizó también por su pasión por la cultura pop y de la imaginería comiquera, así que tenía sentido que acabasen haciendo una versión del reconocible tema de Spider-Man. Tan emblemática les quedo su versión que el grupo ha terminado siendo parte de la música en las adaptaciones cinematográficas más recientes para el UCM.

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