Tiene a veces más gracia cuando aparece de repente y no te lo esperas, pero Matt Damon es una de las estrellas más competentes que siempre termina sumando a cada proyecto. Más actor de carácter que protagonista tradicional, su carrera ha ido alternando ambas facetas con solvencia y cierta naturalidad a la que otros actores no pueden llegar. Por eso puede interpretar a hombres ordinarios como el que protagoniza Cuestión de sangre, su último estreno, y por eso repasamos algunos de sus trabajos más reseñables.

Antes de entrar en el meollo, unas cuantas obras dignas de mención:

  • Salvar al Soldado Ryan (1998): ¿Os imagináis que toda la película estuviera construyendo expectación para salvar a un sólo tío y este resultase ser una presencia escénica floja? Por suerte, Damon supo estar a la altura en esos pocos minutos que disfruta en este monumental film bélico de Steven Spielberg.
  • Rounders (1998): Una de las claves de Damon es que es una estrella de cine con la que además sientes que puede ser tu colega de birras, así que te mete fácil en cualquier situación. Incluso en un film de póker y juego para muy cafeteros.
  • Infiltrados (2006): No es nada fácil tener que estar compartiendo espacio contra bestias pardas como Leonardo DiCaprio y Jack Nicholson, pero Damon se las apaña para hacer intrigante su propia trama y salir triunfante en esta divertidísima película de Martin Scorsese.
  • Marte (The Martian) (2015): Habría sido imposible sostener este film espacial/supervivencia de Ridley Scott de no tener una presencia carismática con la que empatizar con facilidad. Y lo consigue como si no le costase demasiado. La bonita historia de un hombre que aprendió a amar a ABBA.

El indomable Will Hunting (1997)

No estaríamos escribiendo este artículo de no ser por esta, una de esas películas que hacen por completo una carrera. Damon, que co-escribió el guion de la cinta junto a su amigo Ben Affleck, brilló con luz propia haciendo de este complicado genio de las matemáticas, contado con ternura y habilidad para complacer al público por parte de Gus Van Sant.

El talento de Mr. Ripley (1999)

Si Damon se volvió un rostro conocido con Will Hunting, con Tom Ripley se mostró por completo como una verdadera superestrella. Carismático, incontenible, y además capaz de dar de la mano al público en un mar de intrigas, engaños y hasta juegos metanarrativos sobre interpretar. El papel es todo un caramelito que logra brillar con la eficaz dirección de Anthony Minghella.

La saga Bourne (2002-2007)

Hemos hablado de que Damon ha brillado más como actor de carácter, y a veces de secundario, que de actor protagonista tradicional, pero dio una lección de su versatilidad al frente de las tres películas de la saga Jason Bourne. Unos pelotazos que cambiaron la forma de entender y rodar el cine de acción, intrigantes en sus enmarañadas conspiraciones, a las que era fácil introducirse por la habilidad de su estrella para mostrarse confiable y hasta tan confuso como nosotros mismos.

No, no queremos hablar de lo que vino después en 2015. De todos modos, nadie se acuerda ya de ello.

Ocean’s Twelve (2004)

En toda la trilogía de atracos de Steven Soderbergh logra estar fabuloso, y no es poco complicado de conseguir con lo cargadísimo que está el reparto. En esta secuela lo lleva un poco más lejos, gracias al juego metanarrativo que busca el propio Soderbergh. Damon juega de maravilla con el hecho de que sabemos (nosotros y ellos) que está un escalón por debajo de George Clooney y Brad Pitt en importancia, y de ahí parten deliciosos juegos como sus dudas de unirse al equipo para el nuevo golpe y sus ganas de tener su propio momento de lucimiento. Sublime.

¡El soplón! (2009)

Y ya que sacamos a Steven Soderbergh, con quien ha trabajado a menudo, es difícil resistirse a mencionar también este desquiciado thriller satirizado que se gana las exclamaciones de su título. Si Damon no se entregase por completo al chiste, sabiendo jugar la línea con un personaje que podría ser muy antipático, habría sido difícil verle la gracia y la chispa a todo este tinglado que monta Soderbergh.

Artículo anteriorIsaiah Rashad – The House Is Burning
Artículo siguienteAmy Winehouse: primero fue ella, y luego, las demás

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.