Hay algunos actores que transmiten la sensación de seguridad de que, sea como sea la película, vas a terminar entretenido. Son tan magnéticos y tan fascinantes de ver en pantalla que terminas pasando muchos problemas que, en otro caso, serían muy aparentes. Y qué duda cabe, Samuel L. Jackson es uno de los actores más magnéticos que han existido jamás. Carisma personificado, del que no puedes evitar notar al segundo de aparecer en pantalla, y también una leyenda viva que ha dejado huella en la cultura popular por sí mismo, y sin tener una carrera  de gran estrella que le correspondería haber tenido.

Antes de entrar en el meollo, unas cuantas obras dignas de mención:

  • Fiebre salvaje (1991): Se siente raro no hace mención a Spike Lee, aunque es cierto que ha jugado más como secundario en sus películas y ha tenido menos roles que le explotasen. Pero aquí está genial y casi roba la acción principal.
  • Eve’s Bayou (1997): Un asombroso y delicado drama de época donde Jackson tiene un rol bastante capital, siendo el intimidante patriarca de una familia de Louisiana.
  • Deep Blue Sea (1999): Ningún actor te va a vender mejor que está siendo devorado por un tiburón. Respeto a las leyendas.
  • Shaft: The Return (2000): Un rol de superestrella que le llegó en el momento justo, y que debería haber servido para propulsarlo del todo (incluso aunque la película fue bastante bien). Quizá la película tenga una visión algo conflictiva sobre cómo debería ser este personaje a finales de los noventa, pero Jackson lo defiende con una presencia escénica inquebrantable.
  • Django desencadenado (2012): Hablaremos más de Tarantino a continuación, pero qué guay que siempre tenga guardado para él un buen rol en el que deja marca, como este papel que claramente escribió para que su amigo recibiese el Oscar que claramente se merecía. Aquí usa su carisma para algo realmente inquietante y poderoso que salva el último tercio de la película.

Y aún me dejo fuera Jungla de cristal: La venganza, Negociador, Coach Carter, su memorable momento en Parque Jurásico y que es la mejor parte de las precuelas de Star Wars. En serio, este tío es una puta leyenda.

Pulp Fiction (1994)

Cómo no meter el rol que básicamente dio un vuelco total a su carrera. Su Jules Winnfield, con su icónico look, sus detalles cuidados como la cartera de Bad Motherfucker, la manera en la que Jackson le da vida mediante gestos y la forma de hablar, es uno de los personajes más forjados a fuego en la historia de la cultura pop. Como la película, un hito imborrable de Quentin Tarantino que puso también patas arriba el cine independiente y dejó una de las mejores alegorías hasta la fecha contra la heroína.

Tiempo de matar (1996)

Visto sobre el papel, el rol de Jackson en este drama judicial caería con mucha facilidad en el anzuelo fácil para los Oscar y cualquier otro tiraría de los trucos más obvios para resaltar. No lo hace así Sam L, que ofrece una compasiva y contenida interpretación de dramatismo genuino. Un contraste interesante con las tendencias más grandilocuentes y subidas de Joel Schumacher.

Memoria letal (1996)

A menudo la carrera de Jackson se ha visto limitada en la clase de personajes que podía hacer y rara vez ha tenido la oportunidad de ser el único protagonista, teniendo a menudo que compartir la función con otra estrella. No obstante, ha sabido modelar su talento y carisma natos a las circunstancias requeridas, y aquí lo hace para dar vida a un detective de poca monta que se vuelve una segunda pata ideal en este thriller noventero/buddy movie de marca Shane Black, con una esplendida Geena Davis.

Jackie Brown (1997)

Es innegable la importancia que ha tenido Tarantino para su carrera, así que es complicado limitarse a dos películas suyas en esta selección, especialmente cuando es uno de los cineastas que mejor le ha utilizado. Aquí le usa de lujo, con un personaje bastante caramelito que el director ha escrito con mucho cariño, al igual que a casi todos los personajes de este canto al cine setentero y el blaxplotation. Como el buen ron envejecido en madera de primera, Jackie Brown se degusta y se disfruta cada vez más conforme pasa el tiempo, y haces mal en infravalorarla.

El protegido (2000)

Antes de que las películas de superhéroes se volvieran el dominador en la cultura popular, especialmente vía Marvel y su macro Universo en el que Jackson también juega un «importante» papel, el actor ya formó parte fundamental en una de las películas que, desde su modestia, venía a revolucionarlas a todas. Aunque hay quien puede decir que, más que una peli de superhéroes, la de M. Night Shyamalan es una superpeli de héroes. Y a ello contribuye un entregado Jackson, que brilla en su rol villanesco que también crece en su continuación Glass.

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