Ahora es una de las actrices mejor pagadas del mundo, gracias en parte a su rol principal en la factoría Marvel como Viuda Negra, terminando hoy con el estreno de su (largamente) esperada película en solitario. No obstante, Scarlett Johansson ya se hizo un nombre antes de que el universo superheroico se cruzase en su camino, pudiendo trabajar con interesantes autores, y dejando algunos trabajos notables. Hoy repasamos algunas de sus aportaciones más notables.

Antes de entrar en el meollo, unas cuantas obras dignas de mención:

  • El hombre que susurraba a los caballos (1998): Uno de sus primerísimos roles fue en este drama de Robert Redford (de protagonista y de director aquí) con aspiraciones románticas y de Oscar que parece de Harvey Weinstein aun sin tenerle de productor. Sale bien parada en el siempre complicado rol de niña (niña pija con discapacidad además).
  • La dalia negra (2006): Es un poco rol de mujer-esposa (y por desgracia le ha tocado hacer unos cuántos de estos), pero en esta fallida obra -aunque no falta de interés- de Brian De Palma, pero ofrece una agradecida humanidad que, al mismo tiempo, encaja en esa buscada sátira de época que buscaba el director.
  • Her (2013): Tengo la impresión de que se me echarían algunos encimas si no nombro esta. Es «sólo» un rol de voz, pero ayuda a sostener esta peculiar sátira romántica de Spike Jonze. Aunque es cierto que consiguió el rol de manera un poco fea cuanto menos (aunque no fue su culpa).
  • ¡Ave, César! (2016): Es sorprendente lo bien que es capaz de recuperar tics de actuaciones propias del viejo Hollywood. Aquí hace de estrella de la época en otra de sus colaboraciones con los Hermanos Coen.
  • La peli en la que finalmente interprete a un árbol: Lo está deseando.

Ghost World (2001)

Tiene un rol más secundario del esperado, pero ofrece un necesario contrapunto a Thora Birch en esta ácida comedia adolescente indie de Terry Zwigoff. El film toca temas peliagudos y excéntricos sin dejar de parecer natural, consiguiendo un curioso equilibrio entre una mala baba bien orientada y carisma entrañable.

Lost in Traslation (2003)

La película que hizo que terminase de ganar notoriedad, que sirvió además de confirmación de una Sofia Coppola que le ofrece las herramientas perfectas para ello. Uno de esos casos de «gente adecuada en el momento adecuado» para una película que va extrañamente de eso y maneja con mucho mimo y cuidado. Es complicado imaginar que alguien que pueda manejar así de bien la diferencia de edad entre los personajes o la distancia cultural en un mundo cada vez más globalizado, pero esa esa melancolía de estar atrapado en un entorno desconocido y hasta hostil que se mantiene conmovedora aún hoy.

Match Point (2005)

Resultaría extraño no dejar constancia de su etapa con Woody Allen, que dio lugar a unas cuantas películas de irregular calidad. Esta al menos es de las buenas (al menos nuestro recuerdo sigue siendo positivo, culturalmente no ha sido precisamente recuperada, que digamos). Un delicioso juego de intrigas, perversión, lucha de clases y culturas de uno de los últimos Allen que le ponía esfuerzo a hacer su película anual.

Under the Skin (2013)

Más allá de la consideración de una película tan difícil y exigente como esta de Jonathan Glazer, es complicado que ésta pudiera salir adelante de no tener a Johansson como este alien surrealista que arrastra hombres hacia su perdición. No sólo porque logra al mismo tiempo poder transmitir sensualidad mientras deja un aire perturbador e inquietante, propio de alguien que está descubriendo interacciones humanas, sino que su propio poder como estrella es el único motivo por el que parece que esta película ha podido producirse y llegar a estrenarse (y no sin dificultades, que a los cines de España no ha llegado hasta el año pasado).

Historia de un matrimonio (2019)

Dejando a un lado si consideramos que la película toma más un lado que otro en este particular divorcio, la película de Noah Baumbach ofrece mucho a la actriz más allá de el clip de Oscar de rigor que todos tenemos en mente. Hay parodia del mundo del teatro y la industria de Hollywood para una mujer pasados los 30, empatía por el reclamar al fin un espacio propio tras un largo tiempo de estar en segundo plano, del dolor del proceso de divorcio en sí mismo. Y ella lo saca con aplomo en el que puede ser su mejor trabajo interpretativo.

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