El hombre corriente liderando la pantalla como si fuera una superestrella. Tom Hanks se ha ganado el cariño del público gracias a ser ese rostro familiar, ese hombre que podía ser tu vecino, y defendiendo esa bondad desinteresada y cercana tan pasada de moda. Hanks regresa para hacer otro de esos héroes que hacen lo que es correcto con Greyhound, su nueva incursión en la Segunda Guerra Mundial.

Para celebrar su vuelta, recordamos algunos de sus mejores momentos como actor. Antes ello, algunas menciones especiales que, creednos, ha sido muy duro dejar fuera.

  • No Matarás… al Vecino (1989): Antes de encontrar esa energía y esa presencia característica como estrella, no era extraño ver a Hanks cayendo en los terrenos de un Joe Dante y dar una divertida y exagerada exhibición como la que hace aquí.
  • Algo Para Recordar (1993): Buenos momentos llegaron de la presencia de Tom Hanks en comedias románticas y de su colaboración con Nora Ephron. Esta es el mejor ejemplo.
  • La saga Toy Story (1995–2019): El viaje del vaquero Woody ha sido especialmente significativo todos estos años gracias a la dignidad y matices humanos que Hanks ha aportado con su interpretación vocal.
  • Naúfrago (2000): Vienen pocos ejemplos a la mente que podrían haber sacado adelante una película así. ¿Denzel Washington quizás? Lo importante es que Hanks parece irreemplazable aquí, y la película es varios niveles mejor gracias a él.

Big (1988)

La esencia de la Tomhanksidad la encontramos de la mano de Penny Marshall en este entrañable coming of age disfrazado de entretenimiento familiar. Hanks logra canalizar la energía de un niño en un cuerpo adulto sin hacerlo parecer excesivamente ingenuo ni pueril. A partir de aquí ya estaba claro que había nacido una estrella.

Philadelphia (1994)

Tras convertirse el hijo predilecto de América, Hanks aprovechó ese cariño para protagonizar este drama sobre los efectos del SIDA en la comunidad gay. Lejos de quedarse en una cosa bienintencionada pero excesivamente anticuada, la empatía que aportan tanto el actor como Jonathan Demme desde la dirección hacen un retrato respetuoso y emotivo.

Salvar al Soldado Ryan (1998)

Podríamos hablar aquí del culmen de la Tomhanksidad. Su cara familiar es nuestro guía alrededor de este brutal relato bélico de Steven Spielberg. El desembarco en Normandía es de esas secuencias que se deberían estudiar para explicar qué es el cine, y el trabajo de Hanks en esa secuencia podría ser un capítulo del temario.

Camino a la Perdición (2001)

Era extraño entonces (y aún hoy lo es un poco) ver a Hanks haciendo de gangster. Pero precisamente choque de contrastes lo hace una de sus interpretaciones más interesantes y la que convierte este drama de Sam Mendes en una exquisitez única. La melancolía, la decepción y la reconexión emocional. Maravilla.

Capitán Phillips (2013)

El Hanks reciente ha dejado grandes ejemplos de ese héroe cotidiano que pocos como él pueden retratar. Y el ejemplo más pluscuamperfecto lo tenemos en este thriller de Paul Greengrass, donde Hanks nos da de la mano todo el rato para que pensemos que todo puede salir bien aunque la tensión se salga de todas las escalas.

Subscribe
Notify of
guest

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

0 Comments
Inline Feedbacks
View all comments