Las diez mejores canciones de Black Sabbath

Black Sabbath

Black Sabbath son los padres fundadores del metal. Una banda sin la cual no estaríamos ahora mismo hablando de la mayoría de los subgéneros del heavy metal. Tony Iommi es el sumo sacerdote del riff y Black Sabbath su difusor. Sus canciones basadas en el riff, tocadas a máximo volumen y con unas letras diabólicas y oscuras llegaron al público.

Aunque ellos se consideraban una banda de heavy underground, el éxito de sus dos primeros discos y que hayan vendido en su carrera más de 75 millones de álbumes nos dice que son algo más que eso. De todos modos, no fueron postulados al Rock And Roll Hall of Fame hasta 1995, y no entraron allí hasta 2006.

Sólo 10, sí. Ha estado difícil, pero vamos con este top de las diez mejores canciones de Black Sabbath (en el que, lo admitimos ya, hay algo de trampa).

10. Children Of The Sea — Heaven And Hell

En 1979, una vez terminada la gira de Never Say Die!, Ozzy Osbourne fue despedido de Black Sabbath, ¿o se fue él? Poco importa porque The Ozzy Osbourne Years se habían acabado y con ello el final de una banda. Al menos eso es lo que se creía. Pero no fue así, el elegido para hacerse cargo de la voz fue Ronnie James Dio, ex cantante de Rainbow, que en junio de 1979 ya estaba enrolado en las filas del cuarteto. Y lo primero que salió de esa unión fue un disco brillantísimo, eclipsado por los seis primeros con Ozzy pero muy, muy sólido. Dio era un vocalista bien distinto a Ozzy. Tony Iommi lo definía perfectamente: Dio cantaba a través del riff, mientras que Ozzy lo seguía. Heaven And Hell se publicó el 25 de abril de 1980 y contiene varias imprescindibles canciones de la carrera de Black Sabbath. Podría haber elegido el corte titular o ‘Neon Knights’, pero me quedo con ‘Children Of The Sea’. Tiene una intro acústica, de balada folkie con guitarra y voz, y casi sin querer nos encontramos con un poderoso corte heavy guiado por esa voz épica de Dio, el arrollador riff de Iommi y la sección rítmica precisa de Geezer Butler y Bill Ward. Black Sabbath habían vuelto triunfantes pero la alegría duraría poco tiempo.

9. Supernaut– Vol. 4

Cuatro discos en el plazo de poco más de dos años. Black Sabbath terminaron septiembre de 1972 con Vol. 4 en la calle. En este caso el cuarteto optó por dar un ligero quiebro dejando en el cajón su arsenal de canciones de tempo más lento. Bill Ward da un color muy especial al tema con su trabajo en la percusión, por eso era el tema favorito de John Bonham, y Tony Iommi se saca de la manga unos tremendos riffs reciclados del boogie que marcan el tema a partir del segundo 20. Del otro lado, Ozzy Osbourne nos habla de ver el futuro y Geezer Butler alicata ese musculoso ritmo con un bajo repleto de fuzz.

8. Into The Void — Master Of Reality

Tras Paranoid puedo confesar que mi disco favorito de Black Sabbath es Master Of Reality, su tercer álbum publicado por Vertigo en 1971. No hay temas sobrantes en él y podemos afirmar con rotundidad que el grupo inglés seguía innovando, arrojando pistas para que las bandas del futuro pudieran coger ideas sobre cómo elaborar sus propuestas dentro de las distintas ramas del heavy metal. Con ‘Into The Void’ podemos asegurar que sin pretenderlo Black Sabbath tocaron por primera vez sludge metal. Tony Iommi se saca de su cajón un riff de apertura, lento, superheavy, con mucho groove y absolutamente perturbador, que te deja la boca abierta durante más de un minuto. Y Ozzy se le suma con su característica voz de predicador. Además, los Sabbath muestran una vez más un dominio integral de las dinámicas, cambiando el tempo y la estructura de la melodía cuando no te lo esperas.

7. N.I.B. — Black Sabbath

Lo decía bien nuestro compañero Mohorte en su crítica del álbum de debut de Black Sabbath de título homónimo: “allí donde comienza todo”. Y en efecto, el pistoletazo de salida del heavy metal lo dieron ellos con este disco sobresaliente, aprovechable de principio a fin y con una terrorífica portada que solo se puede disfrutar en las ediciones en vinilo en carpeta abierta. Ese solo de bajo pasado de fuzz, en la más pura esencia improvisatoria del jazz, para comenzar el tema ya te deja noqueado. Pero lo que vendrá después no es menos, una de las letras más oscuras de Geezer Butler que narra en primera persona el propio Lucifer. ‘N.I.B.’ es un clásico del rock duro, del metal y los propios Black Sabbath siguen tocándolo en la gira de presentación de 13. Los riff heredados del blues de Tony Iommi son absolutamente magistrales.

6. Electric Funeral — Paranoid

Black Sabbath como padres del metal también tuvieron algo que ver en los pilares fundacionales del doom. ‘Electric Funeral’ es una de esas primeras piedras en un camino tortuoso que, menos mal, es reconocido por todos los implicados. El riff de Tony Iommi es inconfundiblemente tétrico, retorcido, maligno e insano; y si le sumamos la voz llena de efectos de Ozzy Osbourne tenemos el tándem perfecto. Pero a mitad del tema el tempo cambia, se acelera todo como si la posesión ya hubiera llegado y ese recitado del título del corte por el poseído nos sobrecoge. Éste es quizás uno de los temas más oscuros del cuarteto, un canto fúnebre en el que tanto la batería como el bajo soportan el riff malicioso de Iommi y la voz de Ozzy, que canta sobre la cercanía de una hecatombe nuclear .

5. Children Of The Grave — Master Of Reality

‘Children Of The Grave’ ha sido una de las fijas en el repertorio de Black Sabbath en todos los tiempos, y en su reciente reunión de la que se publica en unos días el DVD Live…Gathered In Their Masses también nos la hemos encontrado. Todos coinciden en que este tema tiene uno de los riffs más heavies de la historia del metal. Y la verdad es que es un tema inconfundible de una banda que todavía estaba abriendo fronteras dentro de la historia de la música popular. También posee uno de las interpretaciones de batería, por momentos tribal, a cargo de Bill Ward más poderosas de la carrera de Black Sabbath y el trabajo de Geezer Butler con el bajo siguiendo a Iommi debería ser estudiado en las escuelas de música. Se trata de una canción a pesar de todo muy sencilla con una letra que en la voz de Ozzy abre nos da un cierto halo de esperanza en lo que vendrá después. Atención a esos teclados de iglesia en el minuto 2:21 y a ese final espectral.

4. Iron Man — Paranoid

‘Iron Man’ también es una de las indiscutibles canciones del repertorio clásico de Black Sabbath. El gran hacedor de riffs, Tony Iommi, ha creado otro de los fundamentales dentro del doom metal. Su melodía principal es obligatoria para cualquier estudiante de guitarra eléctrica, una progresión de acordes tan familiar como la de ‘Smoke On The Water’, de Deep Purple. Esa es suficiente excusa como para colocarla en un top 10 de Black Sabbath. La banda está a un nivel instrumental asombroso como en todo el álbum Paranoid, incluso esa letra apocalíptica firmada por Geezer Butler es familiarmente reconocible. Ese final a partir del minuto 4:38, con el bajo y batería cabalgando como en una jam nos dice que el cuarteto era de otra galaxia.

3. Sabbath Bloody Sabbath — Sabbath Bloody Sabbath

Ozzy Osbourne siempre afirmó que Sabbath Bloody Sabbath fue el principio del fin de la formación original de Black Sabbath. La banda estaba sumida en una espiral de drogas y alcohol que acabarían separándolos. Nadie lo diría, el disco llegó en diciembre de 1973, solo cuatro años después de su debut, y el cuarteto seguía sorprendiendo en este quinto álbum. Podría haber elegido ‘Sabbra Cadabra’, donde toca el teclado Rick Wakeman, de Yes, pero me quedo con el corte que le da título. Se trata de una canción emblemática de Black Sabbath con todos los ingredientes de su sonido: el riff doom, la voz épica de Ozzy, diferentes tempos y dinámicas, un estribillo contagioso y pegadizo, y una labor instrumental de quitar el hipo. Con todo se trata de un himno atemporal de los de Birmingham.

2. Symptom Of The Universe — Sabotage

A Black Sabbath todavía le quedaría una carta a la que jugar antes de perder todo el crédito. Fue Sabotage, su sexto disco de studio publicado en 1975. Tocada a una velocidad de vértigo desde el primer riff con la marca de la casa, nos encontramos a un Bill Ward poseído por las baquetas en para mí su más exigente grabación y a Ozzy totalmente perturbado en una interpretación cuasi agónica. Geezer Butler aporta ese bajo rítmico, incisivo y certero que parece que no está pero que es como una apisonadora. Es un clásico y como tal ‘Symptom Of The Universe’ ha permanecido en 2013 en el repertorio de Black Sabbath. Ojo al detalle de la jam final que se marcaron en el estudio los cuatro jinetes de Birmingham.

1. Black Sabbath — Black Sabbath

El comienzo de todo. El riff ancestral del metal y Ozzy Osbourne pidiendo a Dios que le ayude. El primer tema del primer álbum de Black Sabbath y al que le da título. Esto es la esencia del heavy metal señores, el ADN primigenio del heavy está aquí y de él saldrá todo lo demás. Como alquimistas del pasado en ‘Black Sabbath’ está la fórmula magistral del sonido Sabbath. El sonido de lluvia y las campanas que abren la canción crean ya un ambiente que el grupo se encarga de hacerlo todavía más angustioso, opresivo y apocalíptico amplificado con ese tempo ralentizado. Se puede decir con más palabras pero caeríamos en la redundancia

Hors Catégorie: ‘Paranoid’ / ‘War Pigs

Y llega la trampa. No hemos incluido en el top 10 ni ‘Paranoid’ ni ‘War Pigs’, probablemente dos temas que no faltarían en ninguna lista de lo mejor del grupo. Y no lo hemos hecho porque estos dos temas de Paranoid (Vertigo, 1970), el mejor del cuarteto de Birmingham, están por encima de cualquier top. Son como los puertos míticos del Tour de Francia: una mole que no son clasificables ni categorizables.

Así que no están pero están presidiendo desde arriba, desde muy arriba, este top 10.