Probablemente sea más pertinente hablar de Arctic Monkeys como un grupo de canciones en vez de una que hace discos redondos. Y ese es el motivo por el que es más interesante hacer un post como este de mejores canciones que uno de repaso discográfico. Podéis disentir, estáis en vuestro derecho, pero estoy convencido de que un listado como este ofrece un rato más satisfactorio que el mejor disco que puedan (o han podido) sacar.

The View From The Afternoon (2006)

No hay nada ingenioso aquí, es sólo sobre esperar la noche

No habían llegado todavía a la veintena al grabar su álbum debut, y por eso los primeros Arctic Monkeys transmiten esa sensación de puro fervor juvenil y de impetuoso despliegue de energía complicada de manejar. Y por ello el pepinazo de apertura es tan destartalado pero tan divertidamente osado.

Riot Van (2006)

En su primer disco ya mostraban su talento para paralizar el fogoso tempo más rock y dejar caer una deliciosa perla pop como esta. Chispazos de bandas como los Kinks llevados a registro moderno muy logrado.

When The Sun Goes Down (2006)

Otra vez, Whatever People Say I Am, That’s What I’m Not tiene momentos destartalados pero ampliamente reivindicables por su inapelable vigor juvenil. Los primeros Arctic Monkeys querían llegar a todo, y aunque los métodos aún estaban por pulir, ya mostraban pericia para acertar el tiro.

Teddy Picker (2007)

Hay cierta obviedad en un single como ‘Teddy Picker’, pero al mismo tiempo es divertido pensar en su ritmo y su riff como una especie de “Arctic Monkeys haciendo una canción para James Bond”. En fin, es una canción de muy buenas vibraciones, y aquí también nos gustan los AM divertidos.

Fluorescent Adolescent (2007)

De las canciones que más sitúan a los Arctic Monkeys de entonces como un grupo de la misma generación que Franz Ferdinand y The Strokes. Pero también muestra la exquisitez pop que les haría perdurar durante un tiempo más que al resto.

My Propeller (2009)

Desde el comienzo de Humbug ya se deja claro que estamos ante una banda diferente de los dos discos anteriores. ‘My Propeller’ saca a relucir a unos Arctic Monkeys menos destartalados, más rock y de más músculo. Ya no son unos muchachos más del barrio.

Potion Approaching (2009)

Aunque el toque desenvuelto se mantiene, mostrando que ‘Potion Approaching’ podría haber estado en sus anteriores trabajos, el musculo rockero del tono elegido marca una diferencia fundamental. Las guitarras gruesas, la retumbante percusión y un ritmo marcado y contagioso.

Cornerstone (2009)

‘Cornerstone’ es casi una rareza. Es un tema tranquilo puramente AM, pero conecta más con su disco posterior que lo que lo hace con este. Y a pesar de su carácter singular, casi separatista de un disco como Humbug, no queda como una rareza y hasta es posible que sea el highlight del álbum. Es así de deliciosa.

The Jeweller’s Hands (2009)

Por si no quedaba clara la marcada influencia de Queens of the Stone Age en el disco, a esta sólo le falta que la cante Josh Homme por tenerlo todo. Algo que podría jugar en su contra, pero es paradigmática del carácter inquieto y la privilegiada capacidad mimética de la banda.

Black Treacle (2011)

Renovarse o morir. Tras el sorprendente giro de Humbug, Alex Turner y compañía viraron hacia su cara más pop y, probablemente, en la que mejor se desenvuelven. ‘Black Treacle’ tiene todos los trucos en su solapa, pero los tocan a la perfección y suena encantadora de principio y fin. Para tocar el cielo de pura exquisitez.

Don’t Sit Down ’Cause I’ve Moved Your Chair (2011)

Un pequeño parón en la luminosidad pop. ‘Don’t Sit Down ’Cause I’ve Moved Your Chair’ es un tema bastante verso libre en un disco como Suck It and See y casi en la carrera de Arctic Monkeys. Su gruesa densidad y su atmosfera parece la continuación más esperable de la banda del disco anterior que, después de descubrir a QOTSA, deciden explorar eso a lo que llaman Doom Metal.

Love Is A Laserquest (2011) / Suck It and See (2011) / That’s Where You’re Wrong (2011)

Quizá Humbug se ha ganado la reputación de ser su mejor disco, o su disco más sólido. Pero Suck It and See juega a otra competición, casi a otro deporte. Un disco tan pop como este sólo aspira a dejar canciones para el recuerdo y para el enamoramiento instantáneo. Y por tanto es disco con las mejores canciones de Arctic Monkeys y que sirva su segunda mitad, especialmente esta trilogía final de canciones, para demostrarlo.

R U Mine (2013)

Y casi como si de la última trilogía de Star Wars se tratase, AM puso otro cambio de rumbo, esta vez de vuelta a lo puramente rock. Un giro más que dejó cierta sensación de conformismo y algo falto de chispa y de ideas (curioso, muy Star Wars también). Cualquiera lo anticipaba, con el subidón que daba este tema cuando salió como single.

Arabella (2013)

A ver. Si quieres ser The Black Keys, tienes que serlo a lo grande. ‘Arabella’ quiere lo mejor de ambos mundos, de ser temazo de bareto a himno del estadio, y sale bien parada en ambos escenarios. Aun así, ¿es esto lo más Arctic Monkeys que podían ofrecer entonces? Vale la pena hacerse la pregunta.

No sé qué es ese Tranquility Base Hotel & Casino del que me habláis.