Hoy a Hipersónica viejuna le ha dado por ahí. Sí, saca la chupa desgastada y los pantalones con cadenilla de hierro, que vamos a hablar de los Iron Maiden, la parada obligada para todo el que ha empezado a interesarse por el mundo del heavy metal. Quizá el hecho de ser una puerta de entrada haya desarrollado una fama de grupo básico, y aunque es cierto que sus parámetros sonoros son muy definidos, nunca han parado de probar todas las formas en las que podían expandir una canción de Iron Maiden.

Es por ello que, de toda la vieja guardia, son los que mejor aguante han mostrado. Con varias guitarras por banda, el férreo liderazgo de Steve Harris y la prodigiosa voz de Bruce Dickison, el grupo conquistó pronto un estatus de gigante y de banda esencial en su palo. La trayectoria ha ido teniendo sus más y sus menos, y vamos a estudiarla a través de sus mejores canciones, agrupados en periodos definidos de forma más o menos caprichosa.

1980-1981: ‘Prowler’ / ‘Remember Tomorrow’ / ‘Running Free’ / ‘Iron Maiden’ / ‘Killers’

Los primeros pasos de la banda fueron un inapelable golpe sobre la mesa, presentándose ya como uno de los cabecillas del primer movimiento Heavy Metal (la famosa NWOBH). Con Paul Di’Anno todavía como cantante, el grupo mantiene cierta frescura más puramente rock and roll y hasta punk que, hasta cierto punto, les limitaba las posibilidades, pero les marcaba un camino donde dejaban una serie de puñetazos demoledores como los que pueblan su primer y segundo discos, además de exquisitas baladas como ‘Remember Tomorrow‘.

1982: ‘Children of the Damned’ / ‘Run to the Hills’ / ‘Hallowed Be Thy Name’

Parada obligada por The Number of the Beast, el disco que los lanzó definitivamente y posiblemente uno de los mejores discos de su época. Entra Bruce Dickinson, con un rango vocal más amplio que Di’Anno y que abre más posibilidades al sonido de la banda. Y este tridente de temas lo muestra, con más apertura a las melodías, épica más conseguida y más directa, además de una mayor complejidad en sus estructuras que enriquecen las canciones. Con estas tres canciones casi puedes explicar todo Iron Maiden.

1983-1986: ‘The Trooper’ / ‘Aces High’ / ‘Rime of the Ancient Mariner’ / ‘Wasted Years’

Tras el gran petardazo, tocó un periodo de consolidación. El grupo se movió poco de sus cuatro esquinas bien definidas, pero de vez se daban un gustazo como en canciones mastodónticas como ‘Rime of the Ancient Mariner‘. No obstante, este periodo esta más definido por discos que están guay (bueno, Powerslave está más que guay) donde sobresale al menos un corte que resultaría el jitazo absoluto de cualquier otra banda.

1988: ‘Can I Play with Madness’ / ‘The Evil That Men Do’ / ‘The Clairvoyant’

Hacemos otro punto y aparte en Seventh Son of a Seventh Son, no sólo por un formidable plantel de canciones de las que destacamos estas tres, sino porque estamos ante uno de sus discos más pasados por alto, y puede ser perfectamente un candidato a su mejor trabajo. Canciones, como hemos dicho, tiene, pero además el grupo se atrevió ir un pasó mas allá en sus posibilidades, desde explorar una historia a lo largo del disco, probar algunos toques del emergente sonido del metal progresivo que visten realmente bien.

1992: ‘From Here To Eternity’ / ‘Fear of the Dark’

Qué durísimos fueron los noventa de Iron Maiden. La etapa Blaze Bayley no fue especialmente digna, aunque él no tenía culpa de tener que dar la cara en un grupo roto, pero es que los dos trabajos con Dickinson tampoco son para tirar cohetes. Mucha pereza, mucha falta de chispa, muchas ideas que no van a ninguna parte, y pocas canciones a las que agarrarse. Quizá las pocas están en ese Fear of the Dark, pero estas dos parecen un Oasis en medio del desierto.

2000: ‘Dream of Mirrors’ / ‘Out of the Silent Planet’

El cambio de siglo trajo de nuevo a Bruce Dickinson y, quien sabe si por influencia directa o por mera alineación de los planetas, nuevos aires de inspiración. Brave New World presenta de nuevo a una banda con las ideas claras, donde todo vuelve a fluir como en los mejores días, las canciones acompañan y hasta encuentran nuevos lugares en los que poder anclar un disco de Iron Maiden. Quizá por eso podríamos ponerlo en un lugar bien alto en su discografía (quizá algún día lo hagamos) y estas canciones bien destacadas en esta recopilación.

2003-2015: ‘Rainmaker’ / ‘When the Wild Wind Blows’ / ‘The Red and the Black’ / ‘Death or Glory’

Desde el regreso triunfal, Iron Maiden han pasado a ser más cautelosos y espaciados con sus lanzamientos. Periodos de tres, cuatro, cinco años incluso. Con sus más y sus menos, estos cuatro discos sacados durante estos doce años han mostrado un nivel digno donde, en sus mejores momentos, expanden todo lo posible lo que define un tema de Iron Maiden. Y no lo decimos sólo por la longitud de los temas, que han tenido muchos muy largos (y tremendamente buenos).

Repesca: ‘The Number of the Beast’

¿A que por un momento pensasteis que no la iba a meter? Soy troll, pero también tengo límites.

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Manuwar
Manuwar
1 month ago

Yo diría que en Somewhere in Time el grupo se movió bastante de sus cuatro esquinas, y de hecho casi crearon una esquina nueva. A mi Wasted Years, quizás de tan machacada, es la que menos me llama la atención de un disco donde Maiden le dio un gran lavado de cara a su sonido.

En cuanto a la siempre polémica era Bailey, tan solo dire que para mí X-Factor le pega un buen repaso a casi todos los temas de Fear of the Dark, ya ni digamos a los del No Prayer.

Jos
Jos
1 month ago

Total y completamente de acuerdo con Manuwar. El disco X Factor es un discazo incomprendido

JOSE ALBERTO GONZALEZ MARTINEZ
JOSE ALBERTO GONZALEZ MARTINEZ
1 month ago

Yo soy fan absoluto del SSOASS. Espectacular de principio a fin