Incluso con la constante bruma a su alrededor que pone en duda la autoría en algunas de sus canciones, Led Zeppelin siguen siendo un nombre que impone respeto al pronunciarlo y entusiasmo al recordar sus mejores momentos. Hoy pasamos a bucear en su discografía para seleccionar varias de las mejores canciones presentes en dichos discos. Una lista que garantiza un rato más que bueno.

Babe I’m Gonna Leave You (1969)

La canción folk de Anne Bredon de finales de la década de los 50 fue luego tratada por Joan Baez en lo que se ha convertido en la versión de base para posteriores versiones. Como la que Jimmy Page trabajó cuando todavía era músico de sesión. Luego con Robert Plant y la banda plenamente formada se convirtió en esta bola de demolición rockera de casi el doble de duración. Una que no puedes resistirte de escuchar de principio a fin una y otra vez.

Communication Breakdown (1969)

Una de las primeras piezas compuestas por el grupo en su conjunto en sus primeros días, mantiene ese mordiente hard rock del que hacía gala en su estreno, como cara B de ‘Good Times, Bad Times’. Sus dos minutos y medio la hacen un pildorazo delicioso y arrollador.

Whole Lotta Love (1969)

“Adaptando” partes de la ‘You Need Love’ de Willie Dixon, el grupo se marcó este ramalazo con esa alucinada y distorsionada parte media que se convertía en una de las primeras muestras del talento desorbitado para la banda de expandir los límites del rock duro de la época.

Thank You (1969)

Una melodiosa y perfectamente manejada pieza que es una de sus composiciones más deliciosas. Desde el órgano Hammond de John Paul Jones a la guitarra acústica de Page, pasando por la delicadeza en la voz de Plant, todo está en perfecta armonía para que brille en su máxima intensidad.

Moby Dick (1969)

Sobra decir que John “Bonzo” Bonham es una de esas rocas fundancionales donde se sustenta gran parte del éxito de Led Zeppelin. Su habilidad prodigiosa con la batería queda más de manifiesto que nunca en ese inigualable solo que se marca aquí.

Inmigrant Song (1970)

La verdad es que era tentador dejarla fuera, viendo que su sobreuso la ha llevado a estar algo quemada. Nada que sea su culpa, por otra parte. Su único pecado fue ser un pepinazo imbatible ante el que la gente no puede resistirse.

Since I’ve Been Loving You (1970)

Bordeando el pinkfloydismo antes de que este alcanzase su máxima expresión, pero con un esqueleto de composición blues jam clásico que mantiene al grupo en sus raíces. Su energía, presente aunque magistralmente contenida y dosificada, está fuera de toda escala y la hace una imprescindible para este listado.

Out on the Tiles (1970)

Aunque varios de sus singles más evidentes pueden ser buena prueba de ello, esta es una de las mayores evidencias de cómo tenía que ser la energía de la banda tocando justo enfrente tuya. Es de esas canciones que te peina para atrás en cuanto suena.

Rock and Roll (1971)

‘Rock and Roll’ es de esas canciones que levantan a un muerto en cuanto suenan, y por eso es irresistible. Bastante más esencial que la más celebrada y reconocida ‘Black Dog’ de este mismo disco (sin quitarle mérito tampoco).

Stairway to Heaven (1971)

Sí, esa que nos conocemos todos. Incluso con todo, tenía que estar.

Going to California (1971)

Que Led Zeppelin insistieran tanto durante sus primeras etapas en los toques acústicos, cuando no haciendo baladas, es una de las cosas que muchos de sus detractores emplearon para tacharlos de “pretenciosos”. Pero ‘Going to California’ es sublime precisamente desde la sencillez y la exquisitez pop que hace que incluso algunos de los que más detestan lo pretencioso no tachen al grupo de ello.

The Song Remains the Same (1973)

Pensada en un inicio como una introducción instrumental para ‘The Rain Song’, Robert Plant no pudo resistirse y se precipitó a introducir unas letras para terminar de darle la entidad de canción que se merecía. Claramente tuvo buen ojo en esta ocasión, porque el resultado final es excelso.

D’yer Mak’er (1973)

La apropación cultural a veces está bien. O muy bien. Y bueno, después de todas las acusaciones de plagio que han tenido con los años, qué es coger un poco del reggae jamaicano si encima con ello terminan haciendo una de sus canciones más rumbosas y saladas.

Trampled Under Foot (1975)

Y hablando de canciones rumbosas y saladas, aquí vemos a Led Zeppelin imprimiendo algo de ritmo funk al extenso (extensísimo) Physical Graffiti. No es difícil ver a John Paul Jones poniendo esto a Dave Grohl y Josh Homme como hoja de ruta para lo que luego serían Them Crooked Vultures.

In the Light (1975)

Puestos a meter una de las canciones catedralicias, esta es de las más celebrables y reivindicables. Incluso con la crítica inicial que la tachó de tediosa y algo fallida, su ambición la ha permitido sobrevivir y ahora su magnificencia errática la hacen uno de sus monumentos más fascinantes.

Achilles Last Stand (1976)

Y hablando de canciones catedralicias, una que tanto por méritos propios como por algo de demérito de las demás se termina comiendo todo un disco como Presence. Aunque quizá ayude que sea la primera canción. A pesar de que detractores como la escena punk precisamente esgriman canciones como esta para demostrar los problemas del rock pomposo de la época, y de Led Zeppelin en particular, su enormidad se justifica sola.

Fool in the Rain (1979)

Si te tienes que despedir como grupo (otro día hablamos de cómo contamos Coda en su discografía y tal), es difícil dejarlo mejor que como lo hacen en In Through the Out Door. No muchos entonces lo supieron reconocer, peor incluso ellos mismos no se podían resistir al encanto de ‘Fool in the Rain’.

I’m Gonna Crawl (1979)

Un blues relajado propio de unos Led Zeppelin de 1979, con muchas millas andadas en el camino y mucha evolución en el sonido. Mantiene la garra y la energía de prácticamente sus primeros días como banda, pero con un aroma añejo y exquisito que proporcionan los palos y el desgaste de los años.