La huella marcada por Pink Floyd en la historia de la música, la cultura pop y la de los globos con forma de cerdo es innegable a estas alturas. Grandes arquitectos de la expansión creativa y pretenciosa del rock, muchos de sus detractores señalan su pomposidad mientras que sus defensores se rinden ante las barreras derribadas por su originalidad. Y aunque mayormente se han hablado de sus discos, hasta el punto de que parecen obras herméticas donde sacar una pieza de su contexto suena a sacrilegio, hoy vamos a hablar de sus canciones. De las mejores, por supuesto.

Lucifer Sam (1967)

Aunque se montaron diversas cábalas de a quién se refiere Syd Barrett con ‘Lucifer Sam’. Si es una persona, hombre o mujer (quizá su novia), si es mero argot, blablabla. En realidad, estaba todo en la superficie: Sam era el gato de Barrett. La canción no es que esconda grandes misterios, todos sus trucos los lleva en la solapa. No engaña, es la joyita psicodélica que aparenta ser.

Incluida en The Piper At The Gates of Dawn.

Take Up Thy Stethoscope and Walk (1967)

La única aportación en solitario de Roger Waters al primer disco del grupo, mayormente compuesto por Barrett, casi parece poco Waters por su rabioso rock & roll directo y clásico. Incluso con sus piruetas, es una pieza bastante directa, de ganchos evidentes y de electrizante energía.

Incluida en The Piper At The Gates of Dawn.

Interstellar Overdrive (1967)

Con esta pieza instrumental, Pink Floyd dieron el salto definitivo a lo que se denominaria el rock espacial. Esta improvisación psicodélica y experimental fue la primera evidencia de que la banda estaban destinados a ser unos titanes indiscutibles. 

“Uno se sumerge en ‘Astronomy Domine’ y parece que nos hemos pasado a otra dimensión. Nada es lo que parece: esos coros, esas voces pasadas por filtros, ese aparataje electrónico, ese riff de guitarra espacial; en fin, un derroche” se escribió en nuestra crítica y la verdad es que lo dice todo.

Set the Controls for the Heart of the Sun (1968)

La tensión de la banda, trasladada al corazón mismo de A Saucerful of Secrets, hizo que la reacción al disco fuera dispar. Aun así, hay cosas que han envejecido bien, como esta armónica y delicada pieza de rock espacial, lisérgica y espiritual a más no poder.

Summer ’68 (1970)

Rick Wright escribe y canta en la que se evidencia como la composición más accesible y simpática de un disco expandido y difuso como Atom Heart Mother. Incluso en tiempos de tanta incertidumbre como en los de aquella época, el grupo de vez en cuando despegaba incluso con cosas aparentemente menores pero deliciosas.

Fearless (1971)

Meddle fue el disco donde Pink Floyd finalmente se recompusieron y terminaron de definir su dirección como banda más allá de diferentes experimentos. En esta canción encuentran una perfecta comunión entre sus inicios más pop y psicodélicos y lo que posteriormente les alzaría como una de las bandas más emblemáticas de la década. Maravilloso final con el “You’ll Never Walk Alone” del Liverpool imponiéndose conforme se difumina la música.

Echoes (1971)

Una de sus composiciones más mastodónticas que tuvo que tener su propia cara separada del resto del disco (nada extraño en ellos, todo sea dicho). Hay quien diría que era tan buena que te hace recordar Meddle mejor de lo que en realidad es, y quizá no le falte razón. Tiene lo suyo que, de una banda que se ha asociado tanto al espacio, uno de sus mejores esfuerzos se dedique a explorar las profundidades marinas. Su actuación en Pompeii tocándola es una de las mejores interpretaciones en vivo de una banda de rock por aquella época.

When You’re In (1972)

Esta pieza instrumental, encontrable en el Obscured by Clouds que actuaba como banda sonora de la película El Valle (Barbet Schroeder, 1962), es otro escalón en su progresión y su evolución sonora, además de un rabioso ejercicio de fresca improvisación que evidencia cuánto oro eran capaces de encontrar trabajando juntos.

On the Run (1973)

Si The Dark Side of the Moon abre con la vida, la calma y el sosiego (‘Speak to Me / Breathe’), aquí se abre paso el miedo, la tensión progresiva y la paranoia. Una prueba de fuego para todo el que quiera pasar el examen del disco, donde Wirght vuelca en la instrumentación y los sonidos electrónicos su pánico a volar. La sensación de agobio desde luego está logradísima.

The Great Gig in the Sky (1973)

Acabando la primera cara, una de las aportaciones más importantes de un miembro externo de la banda. Aunque la autoría ha sido objeto de disputa durante años, es cierto que no se puede entender la desbordante energía y la grandeza de ‘The Great Gig in the Sky’ sin la aportación vocal de Clare Torry. Poco más se puede añadir, sencillamente espectacular.

Us and Them (1973)

Es difícil quedarse con una sola de todas las maravillosas composiciones de esta selección. Pero mientras la reescucho para escribir sobre ello, no puedo evitar cuestionarme si igual Pink Floyd nunca han estado tan inspirados en su vida como aquí. Ha habido momentos, claro, pero nada tanto como esta canción de principio a fin. Os dejo rumiando esta reflexión un rato.

Shine on Your Crazy Diamond (1975)

La suite de 9 partes que se puede encontrar al inicio y al cierre de Wish You Were Here. La leyenda comenta que dedicaron esta larga composición a Syd Barrett y apareció por el estudio justo el mismo día que estaban puliéndola. Aunque no le reconocieron al principio, ya que apareció calvo, con las cejas depiladas y gordo. Al margen de esto, la excesiva pieza es purito Pink Floyd de inicio a fin.

Welcome to the Machine (1975)

Esta experimental pieza de Roger Waters, cantada por David Gilmour, juega con diversos sonidos de sintetizadores y distorsiones varias. La canción explora la negativa visión del grupo sobre la sociedad industrializada y, en concreto, de la industria musical.

Wish You Were Here (1975)

Una vez me contaron que esta era una canción perfecta para escuchar mientras está lloviendo. En un grupo que tradicionalmente se les ha acusado de demasiado fríos y calculados, es curioso cómo resalta una canción tan honesta y profundamente emocional como esta. Una canción que incluso casa tan bien con un estado emocional como el de la lluvia. Lo que son las cosas

Dogs (1977)

Animals fue un disco donde no se lo pasó bien casi nadie. Waters ya había impuesto su mano de hierro y estaba dispuesto a llevar hasta las últimas consecuencias un disco orwelliano, vasto y desmadrado. Sólo David Gilmour pudo aportar en la composición del disco, precisamente en esta ‘Dogs’ que puede ser la más desproporcionada del disco, pero también la más extraordinaria. Sus 17 minutos están llenos de momentos impagables y trascendentales para el rock progresivo.

Another Brick in the Wall, Pt. 2 (1979)

Uno de sus singles más claros, quizá el mejor single posible de Pink Floyd, aunque eso no la haga necesariamente su mejor canción. Basta un par de segundos para reconocerla, asociarla a la banda, y acabar uniéndote al coro de la canción.

Comfortably Numb (1979)

El Solo. Con mayúsculas. Pero aparte de eso, Gilmour, cómo tocaste el cielo con ambas manos aquí, pataliebre. Ponerme a seguir hablando de esta maravilla sería inutil, todo ya está dicho. Mejor que suene ese solo. El Solo.

High Hopes (1994)

Resulta un poco injusto que esta canción se haya comido un disco más defendible de lo que parece como The Division Bell, pero la realidad es que es así de excelente. La manera en la que pasa y reflexiona por toda su obra, con la maestría de aquel que ha tocado techo anteriormente pero decide a toda costa volver a tener un ataque de genialidad más que encuentre nuevas cotas para su arte. Y vaya si lo consigue. El mejor cierre a una carrera posible.

[El redactor comprueba sus notas y recuerda que existe The Endless River]

Oh, mierda.

Subscribe
Notify of
guest

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

1 Comment
Oldest
Newest Most Voted
Inline Feedbacks
View all comments
Miguel Angel Alcala
Miguel Angel Alcala
8 months ago

Buena selección de canciones, y buen articulo. Es difícil seleccionar un top de canciones de un grupo que ha tenido tantas personalidades, quizás por eso es tan grande. Buen apunte sobre el disco Animals, es mi disco preferido de Pink Floyd, la crudeza de su sonido, quizás es lo que lo hace un disco especial para mí, una pena que con ese disco empezase el fin.