Las mejores canciones de The Beatles son las que nadie canta

The Beatles

¿Es posible decir algo sobre The Beatles que no se haya dicho ya a estas alturas de la vida? Se antoja bastante complicado, la verdad. Aun con todo, no deja de ser un grupo con el que muchos oyentes se limitan a realizar una aproximación superficial, siendo ésta lo suficientemente gratificante como para que tanta gente decline el esfuerzo de profundizar más en su rico y extenso catálogo.

No me veréis culpar a nadie por ello, pues durante años yo también me limité a vivir The Beatles de la forma fácil, la de los grandes exitos; pero una vez que me animé a mirar un poco más allá, viendo lo que se esconde detrás de las referencias que hasta mi abuela reconocería, me di cuenta de que las canciones que más me gustaban del cuarteto de Liverpool no eran las que llevaba toda la vida oyendo en cualquier sitio.

Es difícil determinar cuáles son las canciones más celebradas de un grupo que durante diez años fue una auténtica fábrica en cadena de himnos, entre otras cosas porque al limitarme a establecer una percepción personal de lo popular estaría cayendo en una valoración subjetiva fuertemente sesgada por mi ambiente. No obstante, se me ha ocurrido echar un vistazo a la lista de canciones más escuchadas de los Fab Four en Last.fm para darle una capa de objetividad a mi argumentación.

Como vemos, pocas sorpresas por aquí: ‘Come Together’ en cabeza, seguida de imprescindibles como ‘Here Comes the Sun’, ‘Let It Be’ o ‘Yesterday’. No es descabellado decir que las diez o quince primeras canciones de esa clasificación, basada en lo que han reproducido decenas de miles de personas en todo el mundo, son las que prácticamente cualquiera conoce. Los espacios comunes de The Beatles.

Cuando les daba por ser duros

Por ejemplo, para encontrar mi favorita personal del cuarteto en dicha lista, ‘Helter Skelter’, es necesario bajar ¡hasta el puesto 62! No es que yo me sienta más especial por preferir este corte tan atípico dentro de su colección a otros más reconocibles como ‘Yellow Submarine’, por decir un ejemplo, pero es que se trata de una canción demoledora y a nadie parece importarle.

Compuesta por McCartney en un intento de sonar tan potente como The Who, que en aquel momento eran lo más duros del corral, muchas veces se habla de ella como una precursora del heavy metal, aunque esa consideración me parece un poco vaga por mucho que me guste el tema. No obstante, no deja ser un bicho raro dentro del Álbum Blanco y demuestra que cuando se lo proponían, podían volverse tan locos como el que más.

Para colmo, este tema quedará eternamente ligado a la figura de Charles Manson, quien aseguraba ver en él la inspiración para el escenario de locura que le llevó a iniciar su serie de asesinatos. Fijaos como sería la cosa que años después Lennon seguía renegando de ella, echando encima de Paul toda la responsabilidad de su composición.

Cuando se ponían insistentes

Otra canción sorprendentemente potente y fuera de las zonas de confort de la agrupación británica es la increíble ‘I Want You (She’s So Heavy)’, y retomando la referencia de la lista de Last.fm, vemos que se encuentra en el puesto número 40; una vez más, demasiado bajo. Aires casi doom (aunque eso aún quedaba lejos de ser realmente inventado) para una pista que, vaya locura, casi alcanzaba los ocho minutos de duración.

En esta ocasión, aunque llevara la clásica etiqueta de composición compartida, el mérito de su escritura recayó en Lennon, quien dedicó esta insistente declaración de deseo a la inquebrantable figura de Yoko Ono. La escueta letra se repite, una y otra vez, sobre una línea de instrumentos de intenso y seductor espíritu blues.

Para mayor mito de esta canción, fue la última que les mantuvo ocupados trabajando a los cuatro a la vez en el mismo estudio, en agosto de 1969. Por aquel entonces la relaciones estaban ya muy dañadas, y poco después Lennon hizo saber que se marchaba. El tema que nos ocupa formaría parte de ese inolvidable Abbey Road que incluía sus grabaciones finales juntos, aunque ya sabemos que no fue el último disco que se editó de ellos.

Cuando las preocupaciones no eran tantas

Para mucha gente Rubber Soul empieza y acaba en ‘Drive My Car’, pero basta con dar un salto a la segunda pista para encontrarte una maravilla tan sencilla y tan inspirada como ‘Norwegian Wood (This Bird Has Flown)’. Retomando datos objetivos, puesto 61 para ella en la lista de escuchas, solo uno por encima de ‘Helter Skelter’.

Con cierta aportación de McCartney, la composición corresponde mayormente a Lennon, aunque no cabe duda de que el protagonismo aquí se lo lleva George Harrison incluyendo en la mezcla un sitar y dando con él ese ambiente tan mágico a la canción. Según cuenta él mismo fue todo bastante espontáneo, pues por aquel entonces acaba de adquirir uno de estos instrumentos para experimentar un poco con él, y cuando se pusieron a grabar esta canción decidió probar suerte incluyéndolo.

El resultado, ya lo veis, es excelente. La canción, que por supuesto nos habla de amores idealizados y de tiempos en los que todo era más fácil, es una referencia constante y evidente en la novela ‘Norwegian Wood’ del necesario escritor japonés Haruki Murakami.

Cuando había hueco para la revolución

Habrá quien me diga que ‘Revolution’ sí está en la cumbre de las melodías más cantadas de The Beatles, pero lo cierto es que tirando de Last.fm una vez más, vemos que está enterrada en el puesto 92. Las comparaciones son odiosas: ‘Hey Jude’, la otra cara del single en que esta canción vino editada, ocupa el octavo peldaño. Parece que a la gente se le olvida darle la vuelta para ver qué hay al otro lado.

Como ya sabéis, hay dos grandes versiones de esta canción en circulación: la lenta, incluida en el Blanco bajo el nombre de ‘Revolution 1’, y la cañera grabada poco después a modo gancho para el sencillo que antes he mencionado. Ambas se completan con la locura desmedida de ‘Revolution 9’ que tanta cola trajo, pero no vamos a hablar de ello ahora.

De todas, me quedo con el single sin numerar, el marchoso. Esa ruidosa guitarra del comienzo ya es capaz de ponerte las pilas para todo el día, y el despliegue de vida que le sigue es prueba de que McCartney tenía razón al insistir a Lennon en que la versión blues no daba la talla para llamar la atención del respetable. Ojalá que todas las discusiones que hay en este vida se zanjaran con resultados tan provechosos como este.

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