En línea interna tenemos la coña de hablar de The National como grupo socialdemócrata (la buena, la socialdemocracia tibia), pero es una coña hecha desde el cariño. Es cierto que es un grupo que puede dejarte frío cuando eres más joven, y todavía te puede el ímpetu jovial y la inmediatez, y su reposado estilo contrasta con esas inquietudes. Por eso mismo, es un grupo cuyas canciones van a envejecer mejor, porque ya nacieron un poco viejas. Viejas pero entrañables. Cuando no fabulosas, como las que siguen a continuación.

The Perfect Song (2001)

Buscar esa canción perfecta que repare algo que probablemente no tenga solución. Los The National del primer disco eran diferentes, más country, pero ya tenían encontrado ese toque melancólico, ese intentar agarrar algo que se te escapa entre los dedos, y lo ponían a rodar.

Murder Me Rachael (2003)

Bryce Dessner se suma al grupo y este empieza a virar más directamente a ese indie rock caracerístico. ‘Murder Me Rachael’ se empieza a aproximar a esos The National que conocemos y amamos, pero con algún desvío psicodélico con parada en Spacemen 3 que la convierte en una absoluta delicia.

Avaliable (2003)

Ahora sí, la más pura esencia The National empezando a imponerse. La energía controlada y sobrecogedora de ‘Available’ mostraba a un grupo empezando a encontrar su lugar, con un Matt Berninger erigiéndose como uno de sus principales atractivos y pilares fundamentales. Esos gritos en la recta final son demoledores.

All the Wine (2005)

En el decálogo de actuación en Hipersónica estipula que una canción que diga la expresión “And all the wine is all for me” tiene que estar sí o sí en caso de que dicha canción pueda ser elegible para una lista.

Abel (2005)

Debo admitir que la idea de esta lista nació a raíz de no poder salir del bucle en el que entré con esta canción. Podríamos discutir si es la mejor canción de The National, o su más idiosincrática, pero desde luego es la que reúne las cosas que más me gustan del grupo: La exquisitez pop, el control del ritmo con estallidos natural y magníficamente calibrados, la descorazonadora letra, la sensación de que todo está a su mayor y en su lugar idóneo. ¿Perfecta? Puede.

Mr. November (2005)

La canción electoral de The National, inicialmente preparada para la candidatura demócrata de John Kerry y luego reutilizada para la de Barack Obama en 2008. Incluso desde su sobriedad característica, es una de sus canciones más urgentes.

Mistaken for Strangers (2007)

‘Mistaken for Strangers’ es donde más clara dejan la influencia de Joy Division en su estilo, incluso con frases tan cargadas de ácido cinismo como “Oh, you wouldn’t want an angel watching over / Surprise, surprise, they wouldn’t wanna watch”. También es una de esas maravillas pop que hilan perfectamente de inicio a fin.

Green Gloves (2007)

No es que The National ya nacieran adultos prácticamente, pero casi. La madurez y melancolía con la que observan la vida adulta es justo lo que hace que canciones como ‘Green Gloves’ maduren tan bien con el tiempo, porque todos acabamos llegando. 

Terrible Love (2010)

Si The National ya había nacido adultos, High Violet fue el disco donde ya terminaban de abrazar la madurez. Más controlado, menos estallidos, pero también capaz de inundarte lentamente con esa melancolía y esa electricidad contenida. ‘Terrible Love’ tiene argumentos tanto para los que están más a favor del grupo como para sus detractores, pero es una esencial.

Bloodbuzz Ohio (2010)

Probablemente el corazón de High Violet sea ‘Bloodbuzz Ohio’, la canción con la que es más fácil quedarse de todo el disco. No por evidente deja de ser magnética e irresistible. También parece tan frágil que se puede romper a poco que le soples, y eso la hace una de sus canciones más entrañables.

Sea of Love (2013)

Trouble Will Find Me es uno de esos discos que provoca cismas y bandos claramente diferenciados. El caso es que, claramente, el grupo no volvió a funcionar igual desde entonces. Sus aciertos eran cada vez más chispazos y sus canciones más pasables eran cada vez más prescindibles y aburridas. En el lado bueno de la balanza, entre un mar de languidez, uno de esos pocos momentos donde parecen agarrarte por los hombros. No por la urgencia de decirte algo, sino para que os ayudéis mutuamente a sosteneros.

Day I Die (2017)

Si no faltaban pruebas de que algo se había roto en The National en esta década, Sleep Well Beast nos traía a un grupo más desubicado y falto de interés. ‘Day I Die’ es una canción que perfectamente podría haber sido exceso de ensimismamiento, pero toca bien algunos de sus puntos fuertes: la mirada melancólica, la nostalgia, la descripción de las relaciones rotas y la música como refugio.

Rylan (2019)

I Am Easy to Find pudo haber sido el experimento que les quitase las telarañas de encima, pero no lo logró del todo. Quizá por no arreglar demasiado algunos de sus problemas mientras resultaba excesivo por acumulación de temas y duración. Pero bueno, rescataron ‘Rylan’ y le dieron una última capa de pintura. ¿Su ‘True Love Waits’? Igual no tanto. O sí.

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