Sus reacciones entusiastas y sus triunfos en premios como los Globos de Oro, así como sus 10 nominaciones a los Oscar, evidencian a 1917 como una de las películas imprescindibles del momento. El cine bélico siempre tendrá presencia mientras el cine sea cine, y siempre tendrá diferentes interpretaciones. Si el espectáculo visual de Sam Mendes te ha dejado con la boca abierta (cosa lógica, por otra parte), igual te interesa añadir esta selección de cintas con las que guarda relación de una forma u de otra, ya sea en la ambientación en la Primera Guerra Mundial, lo temático o lo técnico.

¡Armas al hombro! (1918)

Buscando un nuevo enfoque original para su próxima comedia, Charlie Chaplin decidió poner el foco a la guerra que se estaba produciendo por aquel entonces. Aunque mucha gente se lo desaconsejó en su momento, se ha mostrado como uno de los mayores aciertos de su carrera.

Sin novedad en el frente (1930)

El choque de realidad de un joven soldado que descubre los verdaderos horrores de la guerra y sus desgarradores efectos en el alma humana. El naturalismo con el que afronta su alegato antiguerra es tan fascinante como su empatía con la perspectiva del enemigo.

La Gran Ilusión (1937)

“Las fronteras no existen, las inventan los hombres”

Con la Segunda Guerra Mundial calentándose en el horno y lista para salir, Jean Renoir decidió salir con una llamada al pacifismo algo naïve pero necesario. Su radiografía a las fracturas geopolíticas de la Europa de principios de siglo que, eventualmente, conducirían a la Primera Guerra Mundial hace, también, un increíble alegato por la libertad y la amistad. Sin necesidad de hacer un crudo relato de los horrores de la guerra para denunciar su inutilidad y sinsentido.

Senderos de gloria (1957)

Una de las obras maestras de Stanley Kubrick que aborda de manera más directa la sucia realidad de la guerra y deja más evidente su carácter antimilitarista. Especialmente incomoda, tanto que llevó a numerosas polémicas con su estreno en Europa, prohibiendo su proyección en países como Suiza, Francia o España en su momento. Sigue siendo un esfuerzo impresionante, especialmente por su humanismo y sus reflexiones sobre el conflicto.

Salvar al Soldado Ryan (1998)

Aquí ya no nos movemos en la Primera Guerra Mundial, pero es una de las películas de género más importantes e influyentes de los últimos 25 años. El asombroso despliegue técnico y la masterclass de dirección que ofrece Steven Spielberg han convertido en esta grandilocuente producción en una de las cintas bestias más bestias y desgarradoras. Y propulsó la carrera de Vin Diesel, así que otro motivo por el que dar gracias a su existencia.

La Trinchera (1999)

No la más excelente de esta selección, e igual difícil de calificar como notable, pero su carácter de película pequeña en espacio reducido ofrece otra visión diferente de la Primera Guerra Mundial. En su debut en la dirección, William Boyd se aproximó más aquí a lo teatral, pero allí encuentra un valor diferente y una experiencia que vale la pena sumar a esta lista.

Dunkerque (2017)

La campaña promocional de 1917 ha girado bastante en torno al prodigio técnico que es la película y cómo iba a reflejar el asfixiante ambiente de la guerra. Algo que, sin duda, recuerda a la conversación que se tuvo con el último film de Christopher Nolan, un espectáculo potente y retumbante, lleno de buenas e interesantes decisiones creativas, un montaje prodigioso y con un pulso de hierro a la hora de dirigir. La sesión doble con la película de Mendes debe ser para cagarse encima.