Uno de los directores de más renombre y con más proyección internacional de nuestro país vuelve este mes con Mientras Dure La Guerra, su primera película en castellano en 15 años. La trayectoria de Alejandro Amenábar ha dado para todo, desde la diversidad de temas tocados hasta el propio nivel de las películas, lo cual lo hace enigmático hasta cierto punto.

Teniendo una filmografía que, como poco, se puede calificar de interesante, vale la pena repasarla una a una, comprobar cómo pasan el paso del tiempo, y ordenarlas de manera un poco caprichosa. Igual logramos descifrarlo en el proceso (o a nosotros).

7. Regresión (2015)

Regresión Alejandro Amenabar

Apático thriller sobrenatural que no se sostiene por ningún lado. La parte detectivesca se siente demasiado televisiva (a Amenábar le estará entrando urticaria por definir algo suyo como “televisivo”) y la parte sobrenatural peca de genérica y mediocre. Ethan Hawke actúa como si supiera que en realidad no pinta nada aquí (y en pelis mínimamente relacionadas con el terror, no ha hecho ni una salvable) y a Emma Watson no hay quien se la crea (¿cuándo asumimos por defecto que era estrella de cine a pesar de no haber conseguido méritos para ello desde Harry Potter?).

6. Mar adentro (2004)

Mar adentro amenábar

El esfuerzo más academicista de Amenábar se saldó con un éxito arrollador en su momento: Ganó 14 Goyas de los 15 a los que optaba, un récord que mantiene a día de hoy, y Oscar a Mejor película de habla no inglesa, la última candidata de nuestro país en lograr el galardón hasta la fecha. A pesar de estos logros conseguidos por el biopic de Ramón Sampedro, la perspectiva la muestra como una cinta más impersonal, donde todo desde el guión hasta las actuaciones parece completar un check-list de lo que hay que hacer para salir premiado, en lugar de ofrecer un drama interesante y genuino que se pierde por demasiados momentos plagados de obviedad que subrayan de qué va la peli en realidad.

5. Mientras Dure la Guerra (2019)

mientras dure la guerra amenábar

Vuelta al academicismo, pero con una puesta en escena más grandilocuente (que no impresionante). El retrato de la figura de Miguel de Unamuno sirve a Amenábar para reivindicar, una vez más, la razón frente a la barbarie, pero su supuesta neutralidad flaquea al mostrarse crítico con las dos Españas más beligerantes, pero sólo ofrecer una exploración mayor de una de ellas.

4. Ágora (2009)

El cheque en blanco de Amenábar. Presupuesto generoso para llevar a cabo un épico retrato de época donde la razón se enfrenta a la barbarie fanatista. El fracaso fue notorio, recaudando a duras penas poco más de la mitad de sus 70 millones de presupuesto. Quizá sobreestimaron la capacidad de la gente para conectar con un indolente relato donde los personajes pasan más rato teorizando sobre filosofía y matemáticas que en crear conflictos interesantes más allá de episodios de histeria y aspavientos de übercristianos encolerizados.

3. Abre los ojos (1997)

Quizá el tiempo ha sido menos clemente con ella que con otras pelis de este listado, hasta el punto de que Amenábar se suma y la considera su peor película. Cierto es que hay cosas que chirrían (Najwa Nimri susurrando TODOS sus diálogos), pero este episodio de la Dimensión Desconocida (o de Historias para no dormir) un poco venido a más sigue funcionando en el equilibrio de sus distintos géneros, sus ideas sobre el deseo de la inmortalidad y en una Penelope Cruz que sabe aportar la dosis necesaria de vulnerabilidad y misterio a un personaje con una frustrante falta de agenda propia.

2. Los otros (2001)

El tiempo ha sido más agradecido de lo esperado con esta historia de fantasmas y drama familiar. La historia a veces puede parecer demasiado delgada para sus intenciones metafísicas, quedando una versión más accesible pero menor de M. Night Shyamalan, pero la duración está lo suficientemente pulida, la dirección de Amenábar sube algunos enteros y Nicole Kidman sostiene todo a base de estar espléndida (aunque ella no esté de acuerdo).

1. Tesis (1996)

Suelo tener reparo para poner en primer lugar las primeras obras de un director, ya que da a entender que tocaron techo demasiado pronto (lo sé, “la maqueta era mejor”, capto la ironía). No obstante, quizá Amenábar estuvo aquí más certero de lo que lo estaría más adelante. Un thriller magníficamente manejado, con ecos de un Brian De Palma circa Doble Cuerpo (1984), que se muestra especialmente lúcido a la hora de mostrar nuestra relación con las imágenes violentas. Antes de que David Fincher nos volara (otra vez) la cabeza con Mindhunter, Amenábar ya reveló que a veces es más aterrador oír a los personajes describiendo hechos violentos y morbosos que mostrando dichos hechos.