Alguno nos reprochará que hayamos escrito antes de su hija Sofia que de él, pero seguro que él lo apreciaría ya que pocas cosas valora más Francis Ford Coppola que la familia. Y nosotros valoramos a F.F. y su impresionante como inestable carrera, con obras maestras inapelables y fracasos incompresibles. También joyas infravaloradas y horteradas de cuidado. Qué películas suyas caben en cada uno de esos grupos depende de cada uno. Aquí un intento de poner orden, ahora que ha llegado a salas El padrino, epílogo: La muerte de Michael Corleone.

22. Jack (1996)

Puff, mira… Es que no sé ni por dónde empezar.

21. Tetro (2009)

Tetro es la clase de cosa indescriptible cuando la ves que en realidad se resume bastante fácil: Insoportable. Insoportable su melodrama operístico, insoportable su recorrido, insoportables sus personajes, insoportables sus diálogos e insoportables las interpretaciones. No es indigna, es un horror.

20. Ya eres un gran chico (1966)

Me gustaría tener algo especialmente elocuente qué decir sobre una película que no me parece especialmente remarcable en casi ningún aspecto, pero no hay mucho que contar aquí. ¿Quizá que se nota lo que le molaba a Coppola la Nouvelle Vague? Es algo muy raro que señalar en una comedia romántica (?).

19. El valle del arco iris (1968)

El primer encargo para Coppola fue un musical colorido con Fred Astaire donde un leprechaun visita a un pueblo para… ¿terminar con el racismo? Los sesenta, tío, vaya movida.

18. Jardines de piedra (1987)

Coppola volvió a explorar, esta vez desde más distancia, el impacto de la Guerra de Vietnam (incluso volviendo a usar a The Doors para la música), pero en esta ocasión el resultado es un drama solemne y bastante pintado con números que sólo es apetecible de ver gracias a fueras de serie como James Caan y James Earl Jones.

17. El hombre sin edad (2007)

Diez años después de su última película en los 90, Coppola regresó con una ambiciosa fantasía dramática y metafísica con ansias vanguardistas en su narración y su espíritu. Dicha ambición es la que te ayudaría a sentir cierta compasión de lo que es una película fallida, pero se nota tan enamorada de sí misma que es inevitable salir espantado de su pedantería.

16. El Padrino. Parte III (1990)

La tragedia final de Michael Corleone, quizá originada por los motivos equivocados. Paramount no podía decir que no a una continuación de la saga más celebrada de la historia y Coppola necesitaba el dinero y reivindicarse un poco. Decir que queda por debajo de sus predecesoras es quedarse corto, ya que la película se resiente de un ritmo más lánguido y plomizo que de costumbre, con unos histrionismos más complicados de tolerar y un manejo más desigual de los distintos aspectos de su trama. No vamos a hacer leña con lo de Sofia Coppola como actriz, ya que ya lo ha hecho mucha gente en el pasado con excesiva saña, pero la verdad es que no ayuda demasiado.

15. Drácula de Bram Stoker (1992)

Es complicado ver qué atrajo exactamente a Coppola de la posibilidad de actualizar el clásico de Stoker, variando con las versiones previas que van de la versión canónica a Nosferatu, pasando por versiones de la Hammer. No hay duda de que ofrece una perspectiva fresca y única, que recupera el tono de romance gótico, pero recorrerla es, a ratos, todo un dolor. El ritmo es letárgico, el toque visual, tan alabado en su momento, a ratos es toda una horterada, el romance es tan recargado que resulta repelente, y algunos actores están totalmente fuera de lugar (sí, lo siento Keanu Reeves, pero te miro a ti). Sé que van a haber muchos que me van a venir a defenderla, pero para vosotros.

14. Twixt (2011)

Coppola se pone el disfraz de Soderbergh en esta pesadilla en forma de experimento digital. Quizá algo escaso, pero más ampliamente interesante en lo formal y más entretenida en su visionado que muchas de las que ha sacado estos últimas décadas.

13. Rebeldes (1983)

Una de esas películas con un reparto de ensueño, casi imposible, con todos en la edad perfecta antes de petarlo, para armar un drama adolescente. Sin embargo, el melodrama cargadísimo del material de partida hacen difícil de digerir una película, por otro lado, que te tragas con patatas. Quizá Coppola no tenga tanta culpa de que el material sea tan insuficiente (aunque no hace demasiado por mejorarlo o darle un toque como hace con El Padrino), aunque sí se le puede achacar una teatralidad falsa y poco manejada.

12. Peggy Sue se casó (1986)

Coppola tomó el encargo de esta comedia fantástica cargada sobre los hombros de Kathleen Turner, pero su carga melodramática aporta demasiado poco a lo que debía ser una simpática aunque dramática cinta. Que le soltase la correa a Nicolas Cage aquí es una de sus decisiones más incomprensibles, aunque no tan incomprensible como el propio Nicolas Cage.

11. Demencia 13 (1963)

La primera oportunidad de dirigir un largometraje le vino de la mano de Roger Corman, el padrino de todos tus ídolos cinematográficos, dándole libertad creativa para hacer un camino intermedio entre Alfred Hitchcock y el giallo con cuatro perras. Puede parecer poca cosa, o indigna para el genio de quien hablamos, pero su mordacidad la hace mínimamente disfrutable.

10. Llueve sobre mi corazón (1969)

Coppola volvió a intentar hacer una película modesta que fuera más personal y donde pudiera dar rienda suelta a sus pretensiones creativas. Este drama puramente norteamericano, explorando el corazón del país a través de personajes tan poco convencionales como los de Shirley Knight, James Caan y Robert Duvall, es otro gran ejemplo de cine contracultural que le puede aguantar la mirada a una Easy Rider, incluso teniendo historias diferentes.

9. Tucker, un hombre y su sueño (1988)

Tucker es una feel-good movie hecha por alguien que no ha hecho nada parecido a una feel-good antes. Y esa naturaleza conflictiva es la que termina haciendo sobresalir más allá de sus limitaciones a una película entrañable y sentida, donde Coppola claramente se identifica con un hombre que sólo quería llevar a cabo su sueño y desde fuera no se encontraba nada salvo escollos y suspicacias de la gente.

8. Legítima defensa (1997)

Quizá Coppola no es el primer nombre que se le ocurre o tiene como preferencia para hacer de artesano adaptador de John Grisham (las películas de juicios de libros de Grisham eran las pelis de Marvel de ahora). No obstante, cumple con eficacia el encargo, poniéndose a un lado en cuanto estilo y manteniendo siempre firme el pulso de una película adulta, intrigante y disfrutable.

7. Cotton Club (1984)

Disclaimer: Este puesto está ocupado por la versión The Cotton Club Encore, la versión notablemente superior de la película.

El montaje original de cines tenía menos presencia de los personajes negros y menos números musicales, lo cual viendo el Encore Cut… resulta incomprensible. Esta versión definitiva del director despliega mayores encantos de lo que antes era una irregular aunque estimable cinta de gangsters. Se podrá cuestionar si Coppola es el más apropiado para contar esta historia, pero el esmero por contarla bien es palpable y el resultado es una entrañable rareza.

6. La ley de la calle (1983)

Siguiendo inmediatamente a Rebeldes, y tomando también de base una novela de Susan E. Hinton, Coppola sí logra aquí un desgarrador retrato de juventud masculina. La película se siente como si fuera impulsada por el fervor de un recién iniciado, probando diferentes herramientas cinematográficas para darle un carácter propio al relato, pero la experiencia que otorgan los años y tener varias películas a sus espaldas le ayuda a mantener siempre el pulso firme. Con su atrevimiento y su efectivo punch, además de unos extraordinarios Matt Dillon y Mickey Rourke, es uno de sus trabajos más vivos y fascinantes de ver.

5. Apocalypse Now (1979)

Disclaimer: Este puesto está ocupado por la versión The Final Cut, la versión quizá no notablemente superior de la película, pero sí la que condensa lo mejor de todas las versiones existentes.

El horror, el horror. El demencial viaje por retratar todo el caos y locura que fue la Guerra de Vietnam, anteriormente planteado para George Lucas y que casi le cuesta la salud (o la vida) a Coppola. La experiencia bélica y decadente es auténtica, casi que hasta uno siente el calor asfixiante, la humedad, la extenuación y el olor a napalm cuando la ve. Las diferentes versiones dejan películas diferentes que cada uno experimenta de forma diferente, pero que sin duda han dejado huella.

4. La conversación (1974)

Entre sendas obras maestras, Coppola tenía rato para hacer otra más. Este impecable thriller conspiranoico con Gene Hackman deja patente su maestría para desarrollar la historia, de meterte en la mente del personaje y los motivos de su paranoia por la hipervigilancia. También deja algunos instantes absolutamente escalofriantes, muy próximos a un Alfred Hitchcock acercándose al cine de género. También es una excelente precuela para Enemigo público, de Will Smith.

3. Corazonada (1982)

Coppola quiso soñar a lo grande, consiguiendo trastocar el funcionamiento de todo Hollywood con una producción independiente sustentada en un equipo más o menos fijo, y lo quería lograr con un musical vivo pero bajonero, único y fastuoso visualmente pero extraño y hasta cierto punto huraño. Vamos, lo que uno espera de un musical cuyas canciones han sido escritas por Tom Waits. Hay tantos momentos donde parece que la película se está desparramando y Coppola difícilmente puede mantener a raya todo, pero hay algo en su compleja y hasta contradictoria naturaleza que la hace especial y fascinante de ver. Es una de sus pocas películas donde notas como te abruma un cierto sentido de la maravilla y hasta su ingenuidad parece hermosa.

2. El Padrino (1972)

No me hagáis mucho caso, pero creo que esta peli es buena. Coppola da un salto mayúsculo narrando este épico drama familiar, donde la familia es una de las mayores organizaciones criminales del país y medio mundo. El viaje de Michael Corleone para llegar a la posición a la que estaba destinado es uno del que se ha escrito hasta la saciedad, pero porque dicho viaje es una de las mayores crisis del varón heterosexual jamás contada. Y, para qué negarlo, lo sigo encontrando conmovedor y especialmente desgarrador con esa escena final.

1. El Padrino. Parte II (1974)

Olvidad lo que he dicho antes, esta sí que es buena. Su estructura de poner en paralelo las historias de Michael Corleone y su padre se ha convertido en un modelo a imitar, pero pocas logran la profundidad trágica de esta película, que además remarca la diferencia entre crear un negocio familiar y convertir la familia en una empresa (“tengo acciones en IBM y AT&T”). La actuación de Al Pacino no sólo es la más brillante de su carrera, sino que es un trabajo esencial en ese específico arte. Coppola encontró una manera de mejorar una obra que parecía inmejorable, y su sitio en el Olimpo está ganado sólo por eso.

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Omar
Omar
4 months ago

Se que hay que respetar las opiniones de cada quien pero quién hizo este top
Me deja preocupado
Acaso se tomó su tiempo para analizar?

Last edited 4 months ago by Omar